lunes, 29 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #153

Embrujado por el fuego
Por Kathleen Robinson

Un incendio, en un parque de diversiones hace 30 años, mató a ocho adolescentes y desencadenó un drama en la sala del juzgado que acaparó los titulares de las noticias y además provocó controversia dentro de NFPA. Un nuevo análisis del incendio plantea la siguiente pregunta: ¿Los rociadores podrían haber salvado a estos adolescentes?

Jack Fairchild fue criado en Browns Mills, Nueva Jersey, ubicado justo al sur de la franja que incluye la base de la fuerza aérea de McGuire y Fort Dix. Justo hacia el norte de las bases se encuentra el municipio de Jackson, hogar del parque Six Flags Adventure Park, en el que murieron ocho adolescentes, durante un incendio en la atracción del Castillo Embrujado el 11 de mayo de 1984.

El incendio tuvo lugar un día antes del cumpleaños número diez de Fairchild y él recuerda la terrible agitación que produjo entre los adultos a su alrededor el incendio cercano y las pérdidas de las vidas. “Estábamos planeando hacer un gran festejo, y la mayor parte de la discusión se centraba en si era correcto hacer una celebración”, dice. “Habíamos sufrido un incendio en nuestro hogar uno o dos años antes, que aún puedo conservar vívidamente en mi memoria. La combinación de los dos incidentes realmente me perturbó".

También lo fascinaron. Cuando llegó el momento de buscar una universidad y decidir qué estudiar, eligió el programa de tecnología en ingeniería de protección contra incendios en “Delaware Technical Community College". “Simplemente me tocó una fibra sensible”, dice.

Fairchild no estaba solo en ese sentimiento; el incendio en el Castillo Embrujado tocó la fibra sensible de mucha gente. El interés fue en parte debido a algunas de las preguntas fundamentales que surgieron de sus secuelas (principalmente como parte de un resultante juicio penal) y debido a las sorprendentes respuestas generadas por las preguntas que allí surgieron. Por ejemplo, el Castillo Embrujado no contaba con rociadores, y surgió la pregunta: ¿se habrían salvado vidas de haber habido un sistema de rociadores? Un experto dijo en los tribunales que, a su criterio, los rociadores no habrían hecho una diferencia en cuanto a la pérdida de vidas; una observación que habría sido previsible en nombre de la defensa, si no fuera porque fue hecha por el presidente del Comité Técnico sobre Rociadores Automáticos de NFPA, que en ese momento era también el presidente del Directorio de NFPA. En cambio, en un análisis del posible desempeño de los rociadores en el Castillo Embrujado llevado a cabo un año después del incendio se descubrió que los rociadores podrían haber evitado las muertes.

Ante la llegada del trigésimo aniversario del incendio del Castillo Embrujado, Fairchild, actual gerente y asociado senior de protección contra incendios y seguridad humana en Ballinger, una firma de ingeniería/ arquitectura en Filadelfia, decidió darle otra mirada al evento. Quería utilizar un modelo por computadora de avanzada, para analizar la tasa de crecimiento, los posibles tiempos de respuesta de los rociadores, tiempos de entrega de agua, índices máximos de liberación del calor y los criterios de validez del incendio para ver si podía obtener una respuesta definitiva sobre la cuestión de los rociadores. Se unió a él en el proyecto Brad Casterline, gerente de proyectos en FSC, Inc., una firma de ingeniería en Overland Park, Kansas, que contribuyó con su experiencia en la creación de un modelo de incendio y egreso antipánico.

Fairchild y Casterline presentaron los resultados de su trabajo en una charla educativa en la Conferencia y Exposición de la NFPA 2014 en Las Vegas en junio.

“Creímos que sería interesante volver a evaluar esto, considerando las mejoras en la creación del modelo durante los últimos 30 años”, dice Casterline. “El lugar era simplemente un escenario a la espera de un desastre”

El incendio y sus secuelas
El trabajo de Fairchild y Casterline es el último capítulo de una saga que comenzó con las trágicas muertes de ocho jóvenes en una tarde de primavera en 1984.

El Castillo Embrujado era una popular atracción en el parque “Six Flags”. El juego comprendía una serie de pasillos oscuros y contorneados, creados para desorientar a los visitantes y estaba poblado con visualizaciones tales como la mujer rata, el jorobado, la sala de las arañas y demás con el fin de asustar. La fachada del Castillo, con marco de madera presentaba arcos y torrecillas, cubiertos de espuma de uretano rociada y pintada, por donde los visitantes entraban y salían. La mayor parte de la atracción se desarrollaba en 16 remolques de camiones comerciales, conectados por marcos de madera y madera terciada. Los remolques albergaban dos atracciones independientes del Castillo Embrujado, exactamente iguales entre sí, que operaban de manera simultánea durante el horario pico. (Solamente uno de ellos estaba en funcionamiento la noche del incendio). Un remolque adicional albergaba una sala de control, con paneles eléctricos para la atracción y dos extintores de incendio por agua presurizada.

El interior de la atracción estaba construido con muros de separación en madera terciada y madera, con cielorrasos de madera terciada suspendidos por debajo de los techos del remolque. Los corredores estaban cubiertos con diversos materiales como madera, papel, y tela y uno estaba cubierto con espuma de poliuretano. Contaba con dos salidas de emergencia equipadas con herrajes anti-pánico y con carteles de salida iluminados. La atracción también incluía una iluminación de emergencia que iluminaría el interior en caso de una falla en el suministro de energía. No contaba con sistemas de rociadores ni alarmas de humo.

El incendio se desató unos minutos antes de las 18.30hs, cuando un adolescente de 14 años de edad que usaba un encendedor para encontrar su camino por la atracción se chocó accidentalmente con el relleno de espuma de poliuretano que cubría un muro y éste comenzó a arder. Intentó apagar las llamas pero fracasó. Según un informe de la investigación elaborado por John Bouchard, en ese entonces vicedirector de división de la División de Servicios de Ingeniería de NFPA, el joven "aparentemente siguió por el Castillo" sin avisarle a nadie del problema.

Había aproximadamente 30 personas en la atracción cuando comenzó el incendio. Algunos se enfrentaron al humo y se dirigieron de inmediato a las salidas, mientras que otros creyeron que era un efecto del Castillo Embrujado; un grupo de visitantes aparentemente vio el incendio en su etapa inicial y “observó lo real que parecía la ilusión”, según el informe de Bouchard. Los muros cubiertos de espuma comenzaron a arder, y el fuego, alimentado por la madera terciada y otros materiales, se propagó con rapidez. Según el informe de la investigación tres minutos y medio después de iniciarse el incendio se produjo una combustión súbita generalizada y en pocos minutos más la atracción completa estaba envuelta en llamas.

A las 18:35 horas un empleado del Castillo notificó a la brigada de incendios de Great Adventure de lo que ocurría. . Ya en camino, el jefe de los bomberos divisó el denso humo y le dijo a la seguridad del parque que notifique al Departamento de Policía del municipio de Jackson para comenzar a implementar el plan de ayuda mutua del parque. El denso humo les impidió a los bomberos del parque avanzar hacia la atracción, y comenzaron un ataque defensivo por la parte trasera.

Dos compañías de bomberos voluntarios llegaron algunos minutos antes de las 19.00 hs. y tampoco pudieron avanzar hacia la estructura, que comenzó a consumirse con rapidez. Una visita del parque le dijo a los periodistas, “En 20 minutos, el edificio parecía incendiado por completo", “No había nada allí”. Para el momento en que se declaró que el incendio estaba bajo control, eran las 19.45 horas y habían asistido y llegado al lugar 15 compañías de ayuda mutua con 300 bomberos. Se encontraron muertos a ocho adolescentes, de entre 15 y 19 años de edad, víctimas de la inhalación de humo e intoxicación por monóxido de carbono. Siete de ellos estaban en el mismo corredor.

Cuatro meses después del incendio, el estado de Nueva Jersey acusó a Great Adventure, Inc. y su compañía matriz, Six Flags Corp. de homicidio culposo agravado, al igual que a los dos gerentes del parque. Según el diario The New York Times, la acusación “culpó a las compañías de tener una conducta “imprudente” alcanzando una “indiferencia extrema por la vida humana” por no haber tomado las medidas adecuadas de prevención contra incendios”.

En el juicio, comparecieron como testigos de la defensa, Chet Schirmer, presidente de Schirmer Engineering Corporation y a su vez presidente del Comité Técnico de NFPA sobre Rociadores Automáticos y del Directorio de la NFPA, junto con Rolf Jensen, presidente de Rolf Jensen and Associates. Dispararon un aluvión de controversias en la industria de protección contra incendios, cuando dijeron en los tribunales que, a su criterio, los rociadores habrían salvado parte de la propiedad, pero que no habrían salvado la vida de los ocho adolescentes que murieron en el incendio. Schrimer también dijo en los tribunales, que los detectores de humo y calor "no habrían servido en este edificio". (Para mayor información sobre el testimonio de Schrimer y la reacción de la NFPA, visite la historia en línea en nfpa.org/hauntedcastle.)

Schrimer basó su opinión en las presunciones sobre el modo en que se desarrolló el incendio y los resultados de la prueba de incendio previa. Asimismo supuso que cualquier sistema de rociadores instalado en la atracción habría sido un sistema de tubería seca, que, al ser activado, demoraría un poco más en descargar el agua que un sistema de tubería húmeda.

“Si el sistema de rociadores no opera con la rapidez suficiente o si el agua no alcanza la altura suficiente en los muros… no se puede controlar la supervivencia de las personas en el espacio de origen”, declaró ante los tribunales. “En otras palabras, es necesario que el agua alcance la altura suficiente en los muros para evitar la propagación del fuego, y es también necesario que el rociador opere lo suficientemente rápido como para derribar el fuego y mantener así los límites de validez en ese espacio de origen”.

Bouchard de NFPA, atestiguando en representación de la acusación, dijo que los rociadores o las alarmas de humo podrían haber permitido que se detectara el incendio en una etapa más temprana, tal vez permitiéndoles a las víctimas escapar (ninguna de ellas fue encontrada en la habitación de origen del incendio). "Se habría detectado el fuego antes y tal vez se hubiera controlado hasta alcanzar una situación válida”, le dijo al tribunal.

Después de un juicio de ocho semanas y 13 horas de deliberación, el jurado declaró la no culpabilidad de Great Adventure Inc. y Six Flags Corp.

El incendio en el Castillo Embrujado provocó varios cambios importantes en NFPA 101, Código de Seguridad Humana. A la edición 1988 se agregó una nueva sección titulada “Cláusulas especiales para los edificios especiales de entretenimiento”. En ella se exigió que cada edificio especial de entretenimiento, como el Castillo Embrujado, esté protegido en su totalidad por un sistema de rociadores automáticos correctamente aprobado, instalado y mantenido. Si el edificio fuera portátil o movible, el “suministro de agua del rociador podría abastecerse por medios temporarios aprobados”.

En el caso de que el edificio de entretenimiento tuviera niveles bajos de iluminación, el código exigía que estuviera equipado con un sistema de detección de humo, cuya activación haría sonar una alarma en "una ubicación de las instalaciones atendida en forma constante ". La activación del sistema de detección de humo o del sistema de rociadores “causaría un aumento en la iluminación de los medios de egreso” y silenciaría los “sonidos e ilustraciones confusos o conflictivos”.

Con el correr de los años estos requisitos han sido perfeccionados y ampliados, pero su objetivo sigue siendo el mismo que cuando se los ingresó por primera vez en el código. Pueden encontrarse en el Capítulo 12, “Ocupaciones nuevas para reuniones públicas” y en el Capítulo 13 “Ocupaciones existentes para reuniones públicas” en la edición actual del Código de Seguridad Humana. (Para mayor información sobre los cambios en el código generados a partir del incendio del Castillo Embrujado, visitar nfpa.org/hauntedcastle.)

El primer análisis de los rociadores
En respuesta al veredicto, y considerando que resultaba difícil creer que un sistema de rociadores no habría hecho diferencia, el directorio de la Asociación Nacional de Rociadores de Incendio (NFSA, National Fire Sprinkler Association) le solicitó a Russell P. Fleming que elaborara un análisis del desempeño esperado de los rociadores para ver si éste respaldaría la opinión de Schirmer.

Fleming, quien posteriormente trabajaría en el Consejo de Normas de NFPA y su Directorio y que escribió una columna durante muchos años para esta revista, comenzó la evaluación del testimonio. Encontró en el mismo lo que consideró, fueron tres errores significativos por parte de los peritos nombrados por la defensa; en tanto a sus presunciones sobre la propagación del fuego y el potencial desempeño de los rociadores durante el incidente.

En primer lugar, Fleming observó que ellos supusieron que un ventilador de escape habría llevado el calor hacia afuera del compartimento de origen durante el primer minuto posterior al inicio del fuego hasta que fallara. Los testigos entonces reiniciaron el incendio como un pequeño incendio en lugar de reconocer que, para ese entonces, habría crecido lo suficiente como para activar los rociadores. También cuestionó la presunción de la defensa sobre el hecho de que una vez abierta el agua, habría demorado un minuto completo en alcanzar los rociadores en el sistema de tuberías secas. Observó que esto sugirió que el retraso se basó en el tiempo tradicional máximo de entrega de agua en una prueba que simulaba la apertura de un único rociador, y no que el tiempo de entrega de agua habría sido considerablemente menor si se abrían varios rociadores, como lo habrían hecho dado el rápido crecimiento del incendio en el Castillo Embrujado. Por último, Fleming cuestionó la presunción de que los rociadores estándar habrían respondido con demasiada lentitud y que el agua no habría alcanzado la altura suficiente sobre el muro para detener la propagación del fuego. En base al trabajo realizado en el desarrollo de rociadores residenciales, Fleming cree que los rociadores han probado sus capacidades exitosamente en espacios con geometrías similares.

Utilizando las presunciones de la defensa en combinación con los métodos cuantitativos a su disposición en ese momento, Fleming analizó el posible desempeño de rociadores automáticos en el incendio del Castillo Embrujado. En su informe final, “Análisis del potencial desempeño de rociadores de incendio en el incendio de Great Adventure”, Fleming llegó a la conclusión de que “a pesar de que posiblemente se habrían desarrollado condiciones peligrosas dentro de la propia habitación de origen antes de la entrega de agua, las condiciones peligrosas no se habrían expandido hacia afuera de la habitación de origen, y posiblemente se habría mantenido el egreso seguro desde las instalaciones". En resumen, “es probable que se hubieran podido evitar las muertes".

El informe de Fleming fue publicado en la revista “Sprinkler Quarterly”, y los abogados del demandante se contactaron más tarde con la NFSA para consultar si podían utilizarlo como apoyo en sus juicios civiles. No obstante, la mayoría de los juicios civiles se resolvieron de forma extrajudicial y Fleming no sabe si el informe tuvo algún rol en las negociaciones.

El nuevo análisis de los rociadores
Años después, mientras leía sobre el modelo del incendio, Fairchild se topó con el informe de Fleming. Su contenido lo fascinó. “Fleming condujo un excelente análisis basado en las herramientas disponibles en ese momento", dicho Fairchild. “Me di cuenta de que había realizado un trabajo preliminar que permitía realizar una gran comparación: marcó el camino, y nosotros retrocedimos sobre sus pasos”.

Para su análisis, Fairchild y Casterline utilizaron modelos computarizados, testimonios de la sala del juzgado y cualquier otra información que encontraron. Junto con capacidades de estimación inmensamente más poderosas que las de Fleming, ellos pudieron utilizar para el modelo una herramienta mucho más avanzada, conocida como el simulador de dinámica de incendios (FDS, fire dynamics simulator), un software que podía representar la interacción de varios fenómenos de incendios. Este software es conocido como un “modelo de incendio”, en el que se ingresan al modelo los objetos físicos, incluso las obstrucciones, ventilaciones, ventiladores y las personas y se les asigna las propiedades correspondientes. Se ejecuta la simulación y los algoritmos en el modelo representan los diferentes efectos del incendio (hidrodinámica, combustión, conducción, supresión y detección del calor y más) que influyen unos sobre otros. Los modelos de Fleming, por comparación, pueden representar solo una variable de los fenómenos del incendio a la vez. Fairchild describe el FDS, junto con un modelo de evacuación que lo acompaña y que contiene algoritmos de validez, como “una herramienta con la que Russ solamente pudo soñar”.

El FDS no incluye un modelo de entrega de líquidos, no obstante, Fairchild contrató la ayuda de Mike Mahomet de Tyco, que posee la patente del software de tiempo de entrega de líquidos de Tyco, SprinkFDT, actualmente el único software en el mercado, certificado por UL, para estimar los tiempos de activación del sistema de rociadores de tubería seca.

Fleming comenzó por determinar que para alcanzar una combustión súbita generalizada en el área de origen del incendio se requiere como mínimo un incendio de 6 mega watts. Combinó esta información con el testimonio del juicio para llegar a la conclusión de que era adecuada una curva de crecimiento del incendio ultra rápida. Fairchild y Casterline aceptaron el índice de combustión establecido por Fleming sobre el incendio modelo ya que creyeron que había muchas incógnitas como para intentar predecir dicho índice. Utilizando el FDS, pudieron pronosticar mejor el momento en que el incendio de diseño quedaría limitado en oxígeno. Fleming luego comparó los datos de la prueba residencial para confirmar que los muros combustibles pudieran crear un incendio de 6 mega watts. Fairchild y Casterline estuvieron de acuerdo.

Fleming no pudo realizar el modelo de la supresión, extinción o control del fuego pero sí tenía una herramienta denominada DETACT-QS (la sigla hace referencia a la activación del detector) que computa el tiempo de activación del detector de calor (rociador) en base al índice de tiempo de respuesta del rociador, la temperatura nominal y el espacio, en sintonía con el índice de liberación de calor y la altura del cielo raso. “Es fabuloso para realizar una estimación aproximada sobre la activación del detector inicial”, dice Fairchild, “pero más allá de esto entran en juego otros efectos ”. . . Un incendio es una reacción compleja en la que una variable puede tener una gran influencia sobre otra. Debido a que el incendio se ubicó sobre un muro, DETACT aumentó el índice de liberación del calor por un factor de dos. Con el fin de representar el ventilador de escape en el área de origen, la curva del índice de liberación del calor que Fleming ingresó en DETACT supuso que se removió la totalidad del calor hasta 100 segundos en el incendio. Fairchild y Casterline hicieron el modelo del ventilador de escape directamente en el FDS.

Utilizando los datos previamente desarrollados y el testimonio del perito para ubicar los rociadores, Fleming estimó los tiempos operativos del rociador de tubería seca. Fleming únicamente pudo estimar los tiempos operativos antes de la entrega de agua (DETACT no pudo hacer el modelo de la supresión) pero Fairchild y Casterline pudieron realizar el modelo de los rociadores directamente en el FDS. En el FDS, el tiempo de entrega de agua incluyó un retraso programado basado en los tiempos producidos por SprinkFDT. Fleming utilizó un programa por computadora desarrollado por Factory Mutual para determinar el tiempo de viaje de la válvula de la tubería seca, lo que Fairchild y Casterline también acompañaron con SprinkFDT. Fleming determinó las densidades de descarga del rociador, y Fairchild y Casterline las confirmaron.

Fleming revisó su índice de implementación del rociador y los datos del patrón de distribución de agua a comparación de la prueba a escala completa de una casa rodante que había sido sometida a un incendio hasta alcanzar casi una combustión súbita generalizada, y llegó a la conclusión de que la descarga del rociador habría suprimido el fuego. Fairchild y Casterline crearon el modelo de los índices de implementación del rociador y los patrones de distribución del agua directamente en el FDS, y coincidieron en que los rociadores habrían aplicado agua a un índice suficiente y con un patrón de distribución que habría suprimido el fuego.

Sobre el tema de la supresión de los rociadores y su impacto sobre la seguridad humana, no obstante, Fairchild y Casterline se enfrentaron a una dificultad. Para determinar el impacto del control del rociador sobre la seguridad humana, Fleming hizo referencia una vez más a los datos de la prueba y llegó a la conclusión de que, si se hubiera evitado la combustión súbita generalizada, no se habrían desarrollado condiciones que suponen un riesgo de vida en áreas remotas al incendio, tales como aquellas en las que se encontraron ocho jóvenes muertos.

Utilizando el FDS, Fairchild y Casterline midieron los valores de depleción del oxígeno y monóxido de carbono. Pero si bien acordaron con Fleming que el control por rociadores hubiera sido efectivo, observaron que el tiempo de activación era mucho más complicado de predecir. En su análisis, el tiempo de activación dependió en parte de las propiedades de la espuma y madera terciada, tales como la densidad, niveles de hidratación, la superficie de la espuma, la especie de madera de la madera terciada, entre otras. “La predicción de los tiempos de activación de los rociadores depende en gran medida del índice de crecimiento del fuego, y DETACT no tiene la capacidad para realizar el modelo de esto”, dice Fairchild. “Esperábamos encontrar una prueba irrefutable, pero pareciera no existir ninguna. En cambio, podemos ofrecer probabilidades”.

Igualmente resalta que el juego no está perdido. “Aún lo estamos estudiando”, dice. “No brindaré una conclusión definitiva hasta el 10 de junio. Pero incluso ni siquiera para esa fecha todavía”.

Resultado final: Hasta ahora, al menos, incluso con toda la tecnología de punta, Fairchild y Casterline no pueden brindar una respuesta definitiva a la pregunta: “¿Los rociadores habrían evitado la muerte de los ocho adolescentes en el Castillo Embrujado en 1984?" Es simplemente tan difícil como decir si la opinión de Schrimer era incorrecta. “Nunca podremos replicar las condiciones exactas de esa noche hace 30 años”, dice Casterline. Las respuestas yacen en las sombras.

“A veces los rociadores son considerados como un santo remedio que puede resolver casi cualquier problema en la protección contra incendios", dice Fairchild. “Son en realidad simplemente una pieza del rompecabezas total de la seguridad del edificio, y dependen de las otras piezas a las que se adjuntan. Al igual que los cinturones de seguridad y los airbags son componentes críticos para la seguridad en un automóvil, estos no se desempeñarían tan bien si se los conectara a un automóvil sin motor".

Esa es una opinión con la que Chet Schirmer probablemente estaría de acuerdo.

Kathleen Robinson es gerente de operaciones editoriales para NFPA Journal. 


lunes, 22 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #152


Manteniendo el nivel
Por Kathleen H. Almand

SupDet y la importancia del trabajo conjunto entre investigación y desarrollo de códigos 

HACE UNOS CINCO AÑOS, LA FUNDACIÓN colaboró con la industria de la detección y con Underwriters Laboratories (UL) en un proyecto para caracterizar el humo generado por los materiales modernos para así, asegurar que los métodos de prueba de las alarmas de humo respondieran de manera adecuada a las diversas características del humo. Como resultado de este trabajo y de otras investigaciones efectuadas por el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST), en la actualidad se están considerando modificaciones relacionadas con el método de prueba de certificación de alarmas de incendio, para dar un mejor abordaje a la detección de la espuma de poliuretano encendida. NIST, UL, y la Fundación también están llevando a cabo una investigación sobre cómo mejorar el desempeño de las alarmas de humo en presencia de fuentes disparadoras de falsas alarmas, tales como las actividades de cocción. Estos esfuerzos, diseñados para tratar el problema recurrente de la desconexión de alarmas en viviendas, constituyen una gran promesa para NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización.

En años recientes, la industria de la detección ha respondido a los avances en las investigaciones con una nueva e impresionante tecnología que permite una respuesta más sofisticada y selectiva a las fuentes de humo y de llama. Dada la calidad, tanto de los datos de las investigaciones como de la tecnología emergente exhibida en SupDet, confío en la continuidad de esta productiva relación.

Por el lado de la supresión, me impresionó una vez más la respuesta innovadora de la industria de los rociadores a los nuevos desafíos presentador en la forma de almacenar nuevos materiales consideremos depósitos de 150 pies de altura llenos de plásticos extremadamente combustibles. La Fundación está finalizando un importante programa de investigación para validar un esquema de protección único que elimina la necesidad de rociadores de estantería con un enfoque innovador de barrera vertical. También se presentó en SupDet otro nuevo enfoque que utiliza barreras horizontales para alcanzar el mismo resultado pero con una demanda de agua reducida.

Otras innovaciones en la supresión, tanto en tecnología como en configuración, fueron presentadas en la carrera por mantenerse al nivel de las demandas de los depósitos de compañías globales, y además con el impulso de NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores, por presentar soluciones de protección, . El recorrido más directo de investigación que llega a NFPA 13 y una de las razones por las que esta norma es tan ampliamente respetada y utilizada en todo el mundo.

La sección de supresión de SupDet también presentó una conferencia sobre las aplicaciones de agua nebulizada. Representantes de la industria de construcción de túneles nos mostraron cómo han superado algunos de los desafíos de esta tecnología y cómo la aplican en entornos difíciles. A medida que aprendíamos, en el taller dedicado a este tema el año pasado, los desafíos de instalación tales como obstrucciones y presiones de agua deben ser comprendidos y tratados antes de que se pueda integrar el agua nebulizada en nuestra visión sobre supresión con agua y su amplia aplicación en edificios. La investigación presentada en SupDet nos está llevando por ese camino, y las normas de la NFPA nos sirven de mapa.

Kathleen H. Almand, P.E., FSPE, es Vice Presidenta de Investigaciones en NFPA, y directora ejecutiva de la Fundación de Investigaciones de Protección contra Incendios.


lunes, 15 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #151

Problema en mente
Por Janet A. Wilmoth

Una nueva consciencia sobre la salud conductual en el cuerpo de bomberos está finalmente sacando a la luz cuestiones que se han ocultado por mucho tiempo, tales como la depresión y el trastorno por estrés post-traumático (TEPT). ¿Pero les facilita el trabajo a los socorristas reconocer estos problemas y buscar ayuda?

Kyle Ienn pertenecía a una nueva raza de jefes de bomberos. Con 23 años de servicio en el departamento, lideró un cuerpo de bomberos voluntarios progresista en su ciudad de residencia Ralston, Nebraska, un suburbio de Omaha. Fue un miembro activo a nivel estatal y nacional de la Asociación de Jefes de Bomberos de Nebraska y de la Sección de Oficiales de Combinación Voluntaria de la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos. Trabajó en el programa “Everyone Goes Home®” (Todos regresamos a casa) de la Fundación Nacional de Bomberos Caídos, una iniciativa para prevenir muertes y lesiones de bomberos en servicio. Como fundador del Equipo de Respuesta a Emergencias por Muerte en Servicio y Lesiones Graves de Nebraska, Ienn era el primero a llegar en escena para ayudar a los departamentos de bomberos con la muerte de un bombero.

En una entrevista en 2010 para Omaha.com, cuando se le preguntó qué lo mantenía motivado, Ienn respondió "Saber que he ayudado a alguien".

En la mañana del 31 de enero de 2012, algunos días antes de cumplir 41 años, se encontró el cuerpo sin vida de Ienn colgando de un puente en un parque de Omaha. Un vehículo del departamento de bomberos estaba estacionado cerca de allí. La policía de Omaha llegó a la conclusión de que Ienn se había suicidado. Dejó a su mujer, que trabajaba como asistente administrativa en el departamento de bomberos, y tres hijos adolescentes, dos de ellos participaban en el programa de Exploradores del departamento de bomberos.

El suicidio de un activo jefe de alto perfil generó una ola de conmoción entre los cuerpos de bomberos de la nación. Muertes como la de Ienn, sumado al de "grupos suicidas” en años recientes, que incluyeron bomberos del servicio de incendios metropolitano de todo el país, han centrado cada vez mayor atención en los problemas de salud relativos al comportamiento alcoholismo, drogadicción, depresión y trastorno por estrés post-traumático (TEPT) entre otros que afectan a los socorristas, principalmente a bomberos y personal del servicio de emergencias médicas. Si bien los datos empíricos sobre el problema siguen siendo escasos, existen sugerencias de que los problemas de salud entre socorristas relativos al comportamiento podrían ser generalizados; algunos estudios demuestran que tanto como el 37% de los bomberos puede presentar síntomas de TEPT. Encubrir el problema es un estigma persistente que podría dificultar el hecho de que los socorristas reconozcan cuestiones conductuales tales como la depresión, ya sea propia o de un colega.

Pero varios esfuerzos recientes (informes, recursos, líneas directas, la simple voluntad de analizar la cuestión) están sacando a la luz el problema y les están brindando a los socorristas una serie de herramientas para combatir este problema. En los próximos meses, la Fundación Nacional de Bomberos Caídos (National Fallen Firefigthers Foundation o NFFF), por ejemplo, estará lanzando una serie de iniciativas, desde la creación de aplicaciones sobre salud conductual hasta la planificación de una conferencia para analizar cómo agregar evaluaciones de salud conductual a las evaluaciones físicas anuales de los socorristas.

Como parte de la Iniciativa de bienestar y aptitud física para la gestión del trabajo conjunto del cuerpo de bomberos lanzada en 1996, este verano, la International Asociación Internacional de Bomberos (Association of Fire Fighters IAFF) y la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos (International Association of Fire Chiefs IAFC) publicarán nuevas y más amplias recomendaciones sobre salud conductual, incluyendo prevención y conciencia del suicidio. Mientras tanto, NFFF espera noticias sobre la financiación para un estudio empírico propuesto sobre el suicidio de bomberos; el primero de su tipo, y un elemento crucial para comprender el alcance y las características del problema.

Ken Holland, un especialista senior en servicios de emergencia en NFPA y personal de enlace para NFPA 1500, Programas de salud y seguridad ocupacional del departamento de bomberos, dice que la salud conductual sigue siendo un tema difícil para los socorristas por varias razones. “El pensamiento es: nos llaman para ayudar a los demás, no somos nosotros los que deberíamos necesitar ayuda", dice Holland, que ha trabajado de socorrista durante 22 años. “Nadie quiere admitir que tiene una preocupación sobre alguna cuestión. Pero el efecto acumulativo de lo que vemos en el cuerpo de bomberos día a día, sin tener manera de descargar parte de lo vivido, se está convirtiendo obviamente en un asunto de cuidado”.

Brecha en la información
Puede ser fácil interpretar las noticias de otro suicidio de un bombero como prueba de que el problema está creciendo. Pero algunos investigadores, incluida Kim Van Orden, una profesora adjunta de psiquiatría en la Universidad del Centro Médico Rochester, no están convencidos de que las cuestiones sobre salud conductual estén realmente en ascenso entre los socorristas, argumentan en cambio que la creciente consciencia sobre la cuestión está finalmente sacando a relucir los problemas que han estado ocultos por muchos años. “Simplemente nos estamos dando cuenta de un problema que ha existido desde hace mucho tiempo”, dice.

Parte del problema al abordar cuestiones de salud conductual entre socorristas es la dificultad de cuantificarlo. El riesgo psicológico es una parte innegable del trabajo; la tasa de muertes por suicidio entre socorristas puede ser casi igual a la de la población en general, dice NFFF, pero ellos están expuestos a intentos de suicidio y a suicidios concretos en una tasa significativamente más elevada que la mayoría de las otras ocupaciones. Sin embargo, a pesar de que aumentan las anécdotas que evidencian los incrementos en problemas de salud conductual, los datos empíricos siguen siendo escasos. “La vigilancia es un problema y realmente no es bueno el trabajo que realiza EE.UU. sobre este tema en general”, dice Van Orden. “Nuestros datos sobre cualquier ocupación en particular, en EE.UU. son muy pobres”.

Ninguna agencia nacional reconocida recopila datos estadísticos sobre los suicidios de bomberos y del servicio de emergencias médicas; universalmente, los certificados de defunción no incluyen datos ocupacionales, dificultando el rastreo de información o la construcción de tendencias, y la información sobre muchos bomberos jubilados no especifica una ocupación al momento del fallecimiento. Sesenta y nueve por ciento de los cuerpos de bomberos estadounidenses es voluntario, y no es común que se mencione su afiliación al cuerpo de bomberos en sus certificados de defunción.

La fuente con mayor reconocimiento para esta información es Jeff Dill, un capitán del Distrito de Protección contra Incendios Palatino (Illinois) y asesor matriculado y especializado en cuestiones de salud conductual de los bomberos. Dill recopila información de informes suicidas en ffbha.org, el sitio Web de la Alianza de Salud Conductual de Bomberos (Firefighter Behavioral Health Alliance FFBHA), una organización sin fines de lucro que fundó en 2011. Dill dice que entre los años 2000 y 2013 se registraron 360 suicidios confirmados de bomberos; y la mayoría de dichas muertes se observó en años recientes, 57 cada año en 2012 y 2013 de una población nacional de 1.1 millones de bomberos profesionales y voluntarios.

Pero la información que recibe Dill fue enviada en forma voluntaria, y representa solamente un fracción de los más de 30,000 departamentos de bomberos de la nación. Dill es reticente a estimar la cantidad real de suicidios de socorristas, pero cree que sus datos ofrecen una ventana desde donde empezar a abordar la envergadura de este problema entre socorristas. “Imaginen si tuviéramos el reporte del 80 ó 90 por ciento”, dice. “Las cifras serían mucho mayores".

Según los datos de Dill, más del 70 por ciento de los suicidios de bomberos corresponden a hombres blancos, la demografía dominante entre los bomberos estadounidenses. Las armas de fuego son el método más utilizado en los suicidios concretados, seguido de ahorcamiento. El rango de edad con la mayor frecuencia de suicidios es de 41 a 50 años, seguido de 31 a 40; los rangos de 18 a 30 y 51 a 60 están en el mismo nivel. La mayoría es personal en servicio activo, a contraposición de los miembros ya retirados.

Para abordar la necesidad de datos empíricos, NFFF ha recurrido al Programa de Subsidios para Asistencia a Bomberos administrado por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, en busca de financiamiento para apoyar la investigación sobre suicidios, ideas suicidas e intentos de suicidio entre bomberos. El trabajo evaluaría los reclamos de que “el trabajo” está llevando a más bomberos a quitarse la vida, y que su tasa de suicidios es más alta que la del resto de la sociedad, información que ayudaría al cuerpo de bomberos y a los profesionales de la salud a guiar adecuadamente los esfuerzos de prevención.

“No existen soluciones inmediatas”
Lo que se sabe es que la naturaleza del trabajo ha cambiado considerablemente durante las últimas décadas. Si bien la cantidad de llamados por incendios es menor, en parte debido a una mejora en los métodos de prevención de incendios, los departamentos de bomberos han asumido muchas nuevas responsabilidades: rescates, liberación de vehículos, incidentes con materiales peligrosos, y el triple de llamados de asistencia médica durante los últimos 25 años, según los datos de NFPA Los socorristas se enfrentan en forma rutinaria con incidentes que incluyen lesiones severas y muertes, incluso suicidios. “Nuestra gente es quien baja a las personas [cuando están colgadas] y ve el suicidio en primera plana cuando limpia las heridas de un disparo”, dice Elizabeth Crowe, coordinadora de relaciones humanas para el Departamento de Bomberos de Chicago. Los socorristas también enfrentan el riesgo de exposición a los químicos cancerígenos, el trauma de los incidentes de víctimas en masa, y recientemente, comenzaron a correr el riesgo de convertirse en el blanco de tiradores activos. Los riesgos enfrentados por los socorristas son más más variados hoy que en cualquier otro momento.

Con esos riesgos llega el estrés emocional. Históricamente los bomberos han sido reticentes a hablar sobre estos tipos de estrés, en parte por miedo a cargar con el estigma de débiles o vulnerables. Si bien podrían considerar conversar con los pares sobre estos tipos de problemas, muchos socorristas mantienen una aversión casi obstinada en contra de los terapeutas u otros profesionales “externos” que, algunos socorristas consideran, no comprenden ni el trabajo ni el estrés que ellos enfrentan.

Si bien algunos observadores como Van Orden ven signos de que el estigma se está reduciendo, los recuentos anecdóticos sugieren que sigue siendo obstinado en la cultura machista, dominada por el sexo masculino del cuerpo de bomberos estadounidense. Los socorristas se enorgullecen por ser una hermandad firmemente unida que trabaja en equipo en ambientes peligrosos, confiando unos en otros para sobrevivir. Los individuos con este tipo de inclinación hacia la acción podrían no estar dispuestos o ser incapaces de salir de su zona de confort y preguntar "¿Qué ocurre contigo?" cuando un colega no puede o no quiere responder a preguntas o preocupaciones.

“La filosofía predominante es "romper las ventanas, patear la puerta y entrar corriendo con una manguera”, dice el Dr. Richard Gist, asistente principal del director del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Kansas (Missouri) y un miembro del cuerpo docente en el Departamento de Medicina Preventiva en la Universidad de Medicina y Biociencias de la Ciudad de Kansas. “Los bomberos pueden estar buscando una solución rápida [a los problemas conductuales] pero no existe una solución rápida en este caso”. Al no saber cómo tratar el problema, quienes sufren TEPT o depresión pueden auto medicarse con alcohol o drogas, encubriendo el problema y acelerando un empeoramiento espiralado.

A pesar de las dificultades del trabajo, o debido a ellas, los socorristas por lo general no pueden concentrarse en casi ninguna otra cosa. “Para esta gente el trabajo de bomberos es todo en su vida, colocan carteles en sus autos y coleccionan recuerdos de los incendios", dice Crowe. El fuerte sentido de pertenencia y la camaradería necesarios para tomar el riesgo pueden trabajar a la inversa cuando el bombero se jubila o deja el cuerpo de bomberos y ya no tiene esa conexión. Los suicidios de bomberos por lo general involucran la pérdida de un trabajo, en particular por cuadros médicos más allá del control del individuo, como por ejemplo enfermedades relacionadas con el estrés o cardíacas o lesiones en el trabajo. Los hombres de más de 55 años de edad están bajo un riesgo de suicidio particularmente alto cuando se enfrentan a su jubilación o pérdida repentina del trabajo.

Pero los defensores de la salud conductual esperan que los esfuerzos por promover la conciencia en torno a este tema, resulte en que más aceptable, o incluso más fácil para los socorristas, reconocer que existe un problema, y que cuentan con mucha compañía, tanto entre los socorristas como entre el público en general. Según los Centros para el Control de Enfermedades uno de cada cuatro adultos estadounidenses experimenta una enfermedad mental en algún año determinado, y la mitad de todos los adultos estadounidenses experimenta una enfermedad mental en algún momento de sus vidas.

Incluso la semántica cumple un papel en la escena; el término “salud conductual” tiene como fin borrar parte del estigma de los términos “salud mental” o “enfermedad mental” al mismo tiempo que abarca un rango más amplio de conducta psicológica que incluye las emociones, el temperamento y la motivación. La designación “síndrome de agotamiento de los socorristas” ha sido propuesta como un mejor término para describir las asperezas psicológicas propias de esta actividad y enfrentadas por bomberos y personal de servicios de emergencias médicas.

Abordaje del problema
El foco sobre la salud conductual de los socorristas aumentó a partir del 11 de septiembre de 2001. Los socorristas observaron con impotencia como la gente desesperada, atrapada por las llamas en las ardientes torres del World Trade Center, saltaba a la muerte. Trabajaron entre las pilas de escombros en Ground Zero, en una desalentadora búsqueda de restos humanos, al mismo tiempo de lidiaban con la pérdida de cientos de compañeros. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Federal Emergency Management Agency FEMA) buscó asistencia de salud conductual para los socorristas, y NFFF respondió al llamado de FEMA brindándoles grupos de autoayuda para dar apoyo a bomberos y familiares. Como resultado, la fundación desarrolló programas de prevención para el TEPT a través de intervenciones que dependen fuertemente de los grupos de autoayuda.

En 2004, NFFF invitó a 200 líderes de 43 organizaciones de bomberos a una reunión cumbre sobre prevención de muertes en servicio en Tampa, Florida. Como resultado de la reunión, se emitió un documento titulado “16 iniciativas de seguridad humana para bomberos” (lifesafetyinitiatives.com) diseñado con el fin de reducir la cantidad anual de muertes de bomberos. La número 13 de estas iniciativas "Apoyo psicológico”, establece que “los bomberos y sus familiares deben tener acceso a un asesoramiento y apoyo psicológico”.

Justo cuando estaba creciendo la actividad y la conciencia en torno a la salud conductual, se produjo un fenómeno perturbador en el cuerpo de bomberos. En 2008, el Departamento de Bomberos de Chicago anunció que se habían registrado siete suicidios (tanto de personal activo como retirado) dentro de un período de 18 meses, y se encontraron patrones similares conocidos como “grupos suicidas” en Phoenix, Filadelfia y en otros importantes departamentos de bomberos metropolitanos en todo el país. Los departamentos de bomberos y uniones de bomberos publicaron una serie de programas para abordar el tema de la salud conductual, pero no se llevaron a cabo estudios epidemiológicos en profundidad para determinar la razón por la que se produjeron estos patrones, o de las condiciones que existieron que pudieron haber provocado dicho comportamiento.

Los expertos en salud conductual dicen que el cuerpo de bomberos puede aprender algo de las fuerzas de seguridad cuando se trata de educar al personal sobre el tema del suicidio. Para empezar, los expertos dicen que la policía nacional mantiene mucho mejor registro de las cifras sobre los problemas de salud conductual; según la Vigilancia Nacional de Suicidios Policiales (National Surveillance of Police Suicides — NSOPS), un estudio comprehensivo efectuado por la Fundación de Salud Mental Policial “Badge of Life”, los suicidios entre policías disminuyeron de 141 en 2008 a 126 en 2012, en base a la población estimada de 900,000 agentes del orden público en Estados Unidos. Según sus autores, NSOPS atribuye posiblemente la disminución “a la mayor cantidad de departamentos que adoptan programas de autoayuda y a la mayor voluntad de los oficiales, muchos de ellos más jóvenes, de buscar asistencia profesional” no sólo cuando tienen un problema, sino como medidas preventivas tales como chequeos anuales de salud mental. Se encuentran en marcha esfuerzos similares para los socorristas a través de los talleres de FFBHA y programas de NFFF.

Algunos observadores han especulado que la nueva atención que se le presta a los suicidios y problemas de salud conductual de los socorristas podría deberse en parte al ex personal militar en servicio activo que ingresa a los rangos de socorristas y que traen consigo TEPT y otros problemas conductuales. Si bien no existen datos que demuestren específicamente este enlace, los programas como la Evaluación del Suicidio y Compromiso Posterior: Tratamiento de Emergencia en Veteranos (Suicide Assessment and Follow-up Engagement: Veteran Emergency Treatment) y el Programa de Guardias (Gatekeeper Program) instaurados por la Fuerza Aérea abordan una serie de cuestiones sobre salud conductual para el personal militar en servicio activo y para veteranos. El año pasado, se adaptó la capacitación “Primeros auxilios por estrés” desarrollada por la Fuerza Naval estadounidense y se la presentó en el cuerpo de bomberos.

Pasos para la acción
En febrero, Tom McGowan, el enlace del personal de protección pública contra incendios para NFPA, hizo una publicación en el blog "Today's Responder" (Socorristas de hoy) de la asociación. McGowan es un miembro retirado de un pequeño departamento de bomberos en Massachusetts, y su publicación fue sobre el suicidio de un ex colega bombero: un miembro del departamento durante 25 años, que se había retirado recientemente. McGowan lamentó la misteriosa razón por la que el hombre se había quitado la vida, y presentó una serie de respuestas de colegas bomberos, desde tristeza hasta enojo.

También presentó un llamado a la acción. “Esto no es un panegírico”, escribió. "Este blog es para concientizarnos a todos los que formamos parte del cuerpo de bomberos y de la seguridad pública sobre el estrés del trabajo, de la vida hogareña o una combinación de ambos y decir algo, a viva voz, a tiempo. No se lo guarden, no sean héroes”. Si bien la publicación recibió solo unos pocos comentarios en una página de Facebook relacionada, tuvo más de 2500 visitas en los dos días posteriores a su aparición; exponencialmente más que las publicaciones que el sitio recibe habitualmente.

“Tal vez la gente estaba buscando algún tipo de asistencia o ayuda o dirección”, dice McGowan por la cantidad de visitas. “Si puedo ayudar a prevenir que alguna que otra persona se suicide, o al menos lograr que busque ayuda o intervención, entonces el blog logró su cometido”.

El año pasado, NFPA incorporó cuestiones sobre salud conductual de los bomberos en las normas nacionales. Según Ken Holland de NFPA, se volvieron a titular dos capítulos en la edición 2013 de NFPA 1500; ahora son “Programas sobre bienestar y salud conductual” y “Exposición ocupacional a los eventos atípicamente estresantes” con el fin de ampliar la perspectiva de la salud de los bomberos y permitir una implementación más integrativa de los programas de salud conductual. En la última edición de NFPA 1500, Holland dice, “toma la totalidad de la salud conductual y bienestar de los miembros del departamento de bomberos a contraposición de un panorama en particular”.

También se están llevando a cabo análisis para incluir material adicional sobre la salud conductual para los socorristas en NFPA 1582, Programa médico ocupacional comprehensivo para los departamentos de bomberos. “Unir la salud conductual al examen físico anual del cuerpo de bomberos brindaría otra oportunidad para detectar estos tipos de problemas y abordarlos”, dice Holland.

Durante el proceso de revisión de la edición 2013 de NFPA 1500, el Capítulo 12, “Exposición ocupacional en eventos atípicos”, el tema del informe evaluativo sobre estrés por incidentes críticos, o CISD por sus siglas en inglés, generó controversia. Por más de 20 años, el CISD basado en la opinión de los pares ha sido utilizado para reducir el estrés psicológico para los socorristas; después de un incidente crítico como un evento violento o la muerte de un compañero de trabajo, los socorristas podían conversar con los equipos de los miembros capacitados del cuerpo de bomberos. El CISD se consideró efectivo cuando se presentó, pero una investigación reciente indica otros métodos, incluido el uso de profesionales externos especializados en salud conductual que podrían ser más efectivos con los socorristas después de dichos incidentes.

El comité para NFPA 1500 actuó sobre una propuesta pública, presentada por Gist, que eliminó el CISD del Capítulo 12 e hizo únicamente una mención menor al mismo en el anexo del capítulo. En base a la investigación y a los datos que se les presentaron, así como en base a sus propias experiencias los miembros del Comité creyeron,, que era necesario un enfoque diferente para tratar a los miembros del departamento de bomberos en relación a la manera en que la actividad puede afectarlos. El CISD puede ser demasiado intenso para algunos socorristas, dicen, argumentando que un enfoque más simple y más concluyente como la "revisión después de la acción" podría ser mejor para más gente.

La propuesta generó una crítica intensa de quienes apoyan el enfoque del CISD, pero el comité no cedió. El texto revisado en el Capítulo 12 se centra en el uso de los servicios profesionales al tratar el tema de la exposición a los eventos atípicos estresantes y se aleja del modelo del informe evaluativo como un requisito o intervención deseable.

NFFF, mientras tanto, está ocupada en una diversidad de frentes. Además de planificar una conferencia sobre la evaluación de la salud conductual, la organización está preparando una campaña de alcance industrial en base a la sigla en inglés “ACT”: Preguntar, Cuidar, Tomar (Ask, Care, Take), una variante del programa “ACE” del ejército estadounidense, sigla en inglés que significa Preguntar, Cuidar, Escoltar (Ask, Care, Escort) enfatizando la necesidad de entrar en acción para asistir a los socorristas que necesitan ayuda. Este verano, planea lanzar el primer programa virtual/ aplicación denominado “PocketPeer”, financiado por un subsidio de AFG, que combina una capacitación en la Web sobre entrevistas motivacionales (esencialmente, cómo derivar a una persona que necesita ayuda) con información sobre el reconocimiento de la tendencia suicida y recursos para vincular a esa persona con fuentes efectivas de atención profesional. NFFF ha solicitado otro subsidio de AFG para un segundo programa virtual/ aplicación “PocketPeer” para abordar las cuestiones del estigma y promover la búsqueda de ayuda entre socorristas.

Más hacia fin de año, NFFF planea contribuir con información adicional sobre el suicidio y la intervención en el sitio "Helping Heroes" (Ayudando a los héroes), helping-heroes.org, creado para brindarles a los profesionales en salud conductual, que trabajan con bomberos, los recursos para aprender las mejores técnicas de tratamiento basado en la evidencia de las condiciones que afectan al cuerpo de bomberos.

Los esfuerzos por parte de NFFF, NFPA, y muchos otros sugieren una nueva actitud receptiva para abordar las cuestiones de salud conductual, y que ya no es necesario que socorristas afligidos sufran en silencio o estén aislados. Aun así a pesar de la riqueza de los nuevos recursos a su disposición, algunos incidentes pueden ser especialmente difíciles de manejar para los socorristas; como el suicidio de alguno de ellos. Después de la muerte de Kyle Ienn, el prometedor jefe de bomberos de Nebraska, un equipo del CISD llegó para asistir a los miembros del departamento, muy golpeado por el hecho. Joe Eischeid, el sub-jefe en aquel momento en que ocurrió la muerte de Ienn, puso en claro qué tan duro puede ser para los socorristas recuperarse de estas heridas emocionales : “Dos años más tarde aún contamos con miembros a quienes les cuesta superarlo”.


Janet A. Wilmoth es la exdirectora editorial en la revista “Fire Chief”.


“Estado de la Unión”
Un influyente libro blanco evalúa los problemas de la salud conductual entre socorristas y ofrece un plan de acción.

Si bien aún debe completarse un estudio epidemiológico definitivo sobre cuestiones relacionadas con la salud conductual y el suicidio de los socorristas, tal vez la mejor descripción del problema es un documento titulado “Medidas de vigilancia, prevención e intervención del suicidio para el cuerpo de bomberos estadounidense" (Suicide Surveillance, Prevention, and Intervention Measures for the U.S. Fire Service), publicado en 2011.

Este documento, resultado de una conferencia que reunió a los representantes de las comunidades de psicólogos, médicos, funcionarios de la salud pública y del cuerpo de bomberos, fue redactado conjuntamente por el Dr. Richard Gist, asistente principal del director del Departamento de Bomberos de la ciudad de Kansas (Missouri) y miembro del cuerpo docente en el Departamento de Medicina Preventiva en la Universidad de Medicina y Biociencias de la ciudad de Kansas; Vickie Taylor, una trabajadora social clínica matriculada del Comité de Servicios a la Comunidad del Condado de Prince William (Virginia); y Scott Raak, un técnico en emergencias médicas - paramédico de la ciudad de Kansas, Missouri. El documento resumió lo que habían aprendido sobre el suicidio de los socorristas e identificó a los expertos, su trabajo y la manera de trasladarlo al cuerpo de bomberos. Taylor lo describe como “un tipo de estado de la unión, en lo que respecta a lo que sabemos, donde estamos y hacia dónde vamos desde aquí”.

El documento incluyó un plan detallado para el desarrollo de programas que abordan la salud conductual. También incluyó una serie de recomendaciones, incluidas:

  • El estado limitado de comprensión sobre el tema suicidio en el cuerpo de bomberos, así como también la escasa información empírica actual, debe ser claramente reconocido en todos los análisis y presentaciones sobre el tema, independientemente de la fuente, audiencia u objetivo.
  • La Fundación Nacional de Bomberos Caídos (NFFF) y otras organizaciones de la comunidad del cuerpo de bomberos deben proponer fondos de financiamiento y apoyo para la conducción de un estudio epidemiológico empíricamente sólido sobre el suicidio en el cuerpo de bomberos; en la búsqueda por brindar una sólida base que apoye una mejor comprensión y una acción consecuente.
  • Los investigadores que trabajan en proyectos militares deben ser específicamente reclutados, alentados, y apoyados para adaptar sus investigaciones al tema específico de suicidios en el cuerpo civil de bomberos.
  • NFFF y otras organizaciones de la comunidad del cuerpo de bomberos deben proponer apoyo y financiamiento para estudios epidemiológicos empíricamente sólidos y similares en las poblaciones del cuerpo de bomberos sobre las condiciones conocidas por interactuar con el riesgo de suicidio y/o exacerbarlo (por ej., depresión, trastorno por estrés post-traumático, trastornos conductuales, y abuso a las drogas), en los casos en los que se propague la especulación sobre la prevalencia pero los datos sean de hecho limitados.
  • Se debe aconsejar y prevenir a los defensores de esta acción que propongan presentaciones con respecto a la, incidencia percibida, presuntos factores causales, posibles intervenciones para hacerlo de forma precavida y conservadora, y que respeten los hallazgos empíricos establecidos, a fin de evitar impactos paradójicos involuntarios.
  • Se deben desarrollar y probar los enfoques para la evaluación e intervención en relación a su utilización en las poblaciones del cuerpo de bomberos.
  • Parecería ser difícil que los programas de prevención con un enfoque relativamente específico (es decir, específicos del suicidio) brinden un impacto sustancial y sostenido a diferencia de los programas dirigidos de forma más generalizada a la salud conductual, apoyo social y tratamiento de los trastornos y condiciones asociados con el suicidio.
  • Se deben desarrollar y difundir extensamente los programas que brindan una instrucción accesible y económica para los proveedores de salud conductual y atención sanitaria del cuerpo de bomberos (por ej., médicos del departamento de bomberos, directores médicos de servicio de emergencias médicas, enfermeras y médicos de salud ocupaciones, proveedores de asistencia a empleados) en la evaluación de la idea e intento de suicidio.
  • Los programas de apoyo y compromiso de los pares, cuando estuvieran presentes, deben tener acceso a una capacitación y asistencia adecuadas al abordar el tema del suicidio como un elemento de una estrategia comprehensiva de promoción de la salud y de compromiso con la comunidad.
  • Los esfuerzos a nivel departamental, cuando los hubiere, deben representar estrategias con bases amplias para impactar sobre una serie de factores de riesgo y protección, y deben estar embebidos dentro de una serie de sitios y procesos organizacionales.


lunes, 8 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #150

El factor de la modernidad

Por Lorraine Carli


Qué tan lejos hemos llegado en lo relativo a alarmas de incendio, y qué tan lejos debemos llegar aún

Hace un par de meses recibí en la oficina un paquete que contenía un par de alarmas de incendio que acababan de lanzarse al mercado. Yo ya estaba intrigada por este tipo de alarma, ya que había visto cierto entusiasmo en relación a este diseño. Las noticias hablaban de su elegante diseño la persona que la diseñó tuvo participación en la creación del iPod original de Apple y la empresa que había producido la alarma había sido adquirida por Google. La alarma estaba siendo publicitada como un importante componente en los hogares de alta tecnología de la actualidad (que también deberían incluir rociadores de incendio residenciales, por supuesto). Había un factor de modernidad y elegancia en relación a este producto que yo nunca antes había visto asociado a las alarmas de incendio.

Todo este entusiasmo me hizo pensar en lo lejos que habíamos llegado con las alarmas de incendio. Hoy en día, los consumidores pueden encontrar dispositivos que combinan detección de humo y de monóxido de carbono en una misma unidad, u otros que combinan sensores tanto fotoeléctricos como de ionización, brindando la mejor protección tanto para incendios con llama e incendios sin llama. Las alarmas de incendio pueden estar alimentadas a batería o con cableado fijo, y pueden interconectarse. Muchas tienen la función de silenciar fácilmente falsas alarmas, mientras que otras pueden enviar mensajes a su teléfono inteligente si la alarma se activa o si las baterías necesitan un reemplazo. A pesar de toda esta tecnología, aún luchamos para dar tratamiento al gran desafío en seguridad contra incendios de la actualidad: la reducción de las muertes en incendios residenciales.

NFPA y quienes apoyan la prevención de incendios en el país, intentan señalar la importancia del uso generalizado de las alarmas de incendio, que comenzó en la década del 70, como factor significativo en la reducción de las muertes en incendios residenciales. Desde entonces, la cantidad de muertes por incendio en viviendas ha disminuido de aproximadamente 6,000 muertes anuales a su nivel actual de casi 2,500 (en Estados Unidos). Esas son las buenas noticias. Menos alentadora es la cantidad de muertes por incendio que continuamos viendo en viviendas que no cuentan con alarmas de incendio o que cuentan con alarmas de incendio que no funcionan.

Según el último informe de NFPA sobre alarmas de incendio, en EE.UU. tres de cada cinco muertes por incendio residencial son producto de incendios ocurridos en viviendas que no cuentan con alarmas de incendio, o que cuentan con alarmas de incendio pero no en buenas condiciones de funcionamiento. No había alarmas de incendio en más de un tercio de las muertes por incendio residencial. Según la información, en incendios residenciales donde había alarmas pero no funcionaban, casi la mitad de las alarmas de incendio no tenía batería o ésta se encontraba desconectada. Las falsas alarmas eran la razón por la que se desconectaban las alarmas de incendio. Un cuarto de las fallas de las alarmas de incendio se debía a la baja batería. NFPA estima que existen unas cinco millones de viviendas en EE.UU. que no cuentan con alarmas de incendio. Y si bien la mayoría de las viviendas cuenta con al menos una alarma de incendios, la cantidad de alarmas no es suficiente.

Durante cuatro décadas NFPA ha difundido los beneficios de las alarmas de incendio, y en alguna medida, podría ser una víctima de su propio éxito. La fuerte reducción en las muertes por incendio residencial implica que la mayoría de las personas no creen que sufrirán un incendio residencial, mucho menos piensan que perderán a un ser querido en un incendio. Pero los incendios ocurren, y aún existe mucha gente que muere en estos incendios.

Muchos de esos incendios pueden evitarse si aumentamos el número de alarmas de incendio que funcionan cualquier alarma de incendios listada en las viviendas. Necesitamos revitalizar nuestra búsqueda de modos creativos para tener llegada a las personas más expuestas. Necesitamos trabajar conjuntamente con organizaciones para evitar duplicar el esfuerzo y para hacer uso de los recursos de la mejor manera, y necesitamos buscar nuevos asociados que colaboren en la difusión de nuestro mensaje de seguridad sobre alarmas de incendio.

El diseño y la difusión pueden ayudar a que una alarma se vea elegante, pero esto no tiene nada que ver con proveer una protección contra incendios adecuada. El factor de modernidad más importante entre todos los posibles, es el de la reducción de las muertes por incendio.


Lorraine Carli es Vice-presidente de Programas de Difusión e Incidencia de NFPA 


lunes, 1 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #149

Mantenerse actualizado

Por Jeffrey Sargent

Por qué es tan importante usar la versión más reciente del NEC

En agosto del 2013, después de tres años de trabajo a cargo de los comités desarrolladores de normativa y el personal de NFPA, la Asociación publicará la 53a edición del Código Eléctrico Nacional (NEC®). La edición 2014 representa así otro hito para el código de seguridad más ampliamente adoptado y reconocido de EE.UU. para la industria de la construcción.

Si bien el siguiente paso lógico es que el código se convierta en ´ley de la tierra´ adoptado a nivel local y estatal, algunos pueden cuestionar la necesidad de adoptar el NEC 2014 cuando la edición 2011 es, a su entender, “lo suficientemente buena”. Mi respuesta es que existen varias razones por las que usar la versión más actualizada del código es siempre la mejor vía y la más segura.

Como sus predecesores, la edición 2014 del NEC contiene requisitos que cubren una amplia gama de temas nuevos y emergentes. El desarrollo tecnológico y las innovaciones de los productos son procesos dinámicos, y los códigos y normas de seguridad como el NEC son revisados de manera continua con el fin de que sus requisitos permitan, más que excluyan, la integración segura de productos nuevos en la infraestructura eléctrica de los hogares y negocios.

Un buen ejemplo en la edición 2014 es el nuevo Artículo 393, “Sistemas de distribución de energía de bajo voltaje en cielorrasos suspendidos”. Estos sistemas distribuyen energía CA o CD de bajo voltaje que se integra en la red de parrilla del cielo raso suspendido comúnmente instalada en ocupaciones de oficinas, mercantiles e institucionales. Estos sistemas pueden ser abastecidos por una fuente de energía alternativa, como un sistema de energía eólica o fotovoltaica, para abastecer al equipo por encima, por debajo o dentro del cielo raso.

Otro ejemplo del modo en que el NEC ha evolucionado para cumplir con las cuestiones emergentes de seguridad, es la manera en que trata las instalaciones fotovoltaicas (FV). Recientes incentivos federales y estaduales (en Estados Unidos), así como la evolución de la industria, han generado miles de instalaciones nuevas de FV que, a su vez, pueden tener consecuencias no intencionadas para aquellos que responden a emergencias en instalaciones en azoteas. Es por ello que la edición 2014 del NEC incluye un nuevo requisito que trata el cierre rápido de sistemas FV instalados dentro o sobre los edificios, brindándole al personal de emergencia un modo rápido de bajar el voltaje sobre los conductores de sistemas FV. Esta es una manera más en la que el NEC trata las cuestiones de seguridad importantes sin obstruir la implementación de una fuente de energía en proliferación.

De la mano con los requisitos del código en evolución se encuentra la necesidad de capacitar a los instaladores e inspectores calificados sobre estas nuevas tecnologías para asegurar que las instalaciones y aquellos que las asisten estén seguros. Los programas de capacitación para los electricistas e inspectores basados en la edición 2014 del NEC serán proporcionados por una serie de diferentes organizaciones en todo el territorio de los Estados Unidos.

¿Entonces, la versión anterior del código resulta realmente “lo suficientemente buena”? Sí, absolutamente, durante el período de tiempo en que fue vigente. No obstante, como lo ilustra este ejemplo, el mundo de la electricidad es dinámico y cambiante, y la única manera de seguirle el ritmo de forma segura es usando los requisitos de seguridad más actualizados.

 Los códigos más antiguos pueden en realidad ser una barrera para la implementación de tecnologías y métodos nuevos que, en muchos casos, brindan beneficios económicos para los consumidores de electricidad.

Los expertos en el tema reunidos por la NFPA han hecho lo suyo para que el NEC esté lo más actualizado posible, y ahora le toca el turno a aquellos responsables de adoptar los códigos de seguridad. Esto significa asegurarse de que los requisitos que cubren productos y métodos nuevos alcancen su objetivo indicado y protejan a la gente y a la propiedad de los peligros que surgen naturalmente del uso de la electricidad.

Jeffrey Sargent es director regional del Código Eléctrico de la NFPA. Miembros NFPA y Autoridades Competentes pueden hacer consultas sobre NFPA 70 a través de la sección de Preguntas Técnicas en nfpa.org/70.