martes, 25 de febrero de 2014

@TecniTipsGANB #110

RELIABLE

Model N25 (SIN RA0912)
Early Suppression 
Fast Response Sprinkler
Product Description

The Reliable Model N25 Early Suppression Fast Response Sprinkler (ESFR/Quick Response Storage Sprinkler) is intended for use against severe fire challenges.
This sprinkler is designed to respond quickly to growing fires and will deliver a heavy water discharge to “suppress” rather than “control.”

Note: The Model N25 ESFR sprinkler utilizes a levered fusible alloy solder link in either a 165°F (74°C) or a 212°F (100°C) rating. FM Global considers this a “Quick Response” storage sprinkler for use per FM Data Sheet 8-9.
The sprinkler has a Nominal K Factor of 25.2 (metric 362) and will deliver approximately 98 gpm (371 L/min) of water at 15 psi (1 bar).
The smaller deflector and frame provide a broad, very symmetrical, hemispherical pattern capable of suppressing fires between sprinklers in high storage height areas and at the same time retaining a high momentum central core to penetrate and suppress fires occurring directly beneath the sprinkler in low storage height areas.
The N25 ESFR sprinkler is also less susceptible to damage due to smaller deflector and frame design. The lighter N25 ESFR passed rough use and abuse test in the labs without plastic protectors.

Application and Installation

The Model N25 is an ESFR sprinkler is intended for installation in accordance with NFPA 13 and is a QR Storage Sprinkler for use in all FM Loss Prevention Data Sheets as well as approval of the Authority Having Jurisdiction.
The Model N25 ESFR sprinkler is designed for ceiling only sprinkler system with no in-rack sprinklers required.
Protection of (but not limited to) most encapsulated or non-encapsulated (including cartoned unexpanded) plastics. Model N25 ESFR is also use for protection of cartoned exposed expanded plastics as well as some storage arrangements of rubber tires, rolled paper, and aerosols.

Design Criteria
General guidelines:
  • Sprinkler Position: Pendent, align frame arms with the pipe. Deflectors should be parallel with the ceiling or roof.
  • System Type: Wet Pipe Systems Only
  • Maximum area of coverage: 100 ft2 (9.3m2), greater coverage area are allowable in some cases.
  • Minimum area of coverage: 64 ft2 (5.8m2)
  • Maximum slope ceiling: 2/12 pitch (9.5°)
  • Maximum spacing: 12 ft (3.7m) for building heights up to 30 ft (9.1m) and 10 feet (3.1m) for building heights greater than 30 ft (9.1m)
  • Minimum spacing: 8 feet (2.4m)
  • Deflector distance from walls: At least 4 inches (102mm) from walls, and no more than one-half the allowable distance permitted between sprinklers.
  • Deflector to Top of Storage: at least 36 in (914mm).
  • Deflector to ceiling Distance: 6 - 18 in (152 - 457mm).
  • Center Line of Thermal Sensing Element To Ceiling Distance: 4 - 17 in (101.6 - 425mm).

Listings and Approvals
FM Approved as a quick response storage sprinkler.





@TecniTipsGANB #109

Problema Viejo, Aspecto Nuevo
Por Fred Durso, JR.


El rol de la inflamabilidad de muebles en las pérdidas ocasionadas por incendios residenciales ha sido debatida y estudiada durante décadas. Al centro de una nueva ronda de actividades, inevitablemente surge una pregunta clave: ¿y ahora… como seguimos?

Si usted se encuentra cómodamente sentado en su sillón favorito para leer este artículo, debería saber que ese lugar en el que está sentado ha sido objeto de gran debate durante décadas.

Sillones, sillas y otras piezas de mueblería, muchas de ellas generosamente rellenas con materiales combustibles, juegan un importante papel en la propagación de incendios residenciales, en los daños a la propiedad, muertes y lesiones. Según estadísticas de NFPA, los muebles tapizados, siendo el primer artículo que se enciende o el artículo principal que contribuye a la propagación del fuego, han tenido un papel preponderante en casi un cuarto de todas las muertes producidas en incendios estructurales residenciales en años recientes.

La inflamabilidad de los muebles—la probabilidad de que una pieza de mueblería se encienda al ser expuesta al fuego—también contribuye a la creciente preocupación sobre bomberos combatiendo, como nunca antes, incendios cada vez más importantes y de más rápida propagación. La espuma de poliuretano que rellena la mayoría de los muebles tapizados de la actualidad, se enciende rápidamente y puede producir una combustión súbita de propagación veloz y generalizada en la vivienda. Según un artículo publicado el año pasado en The New York Times, el comportamiento de los incendios residenciales se ha modificado tan drásticamente en las últimas décadas, que el Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York ha comenzado investigaciones sobre nuevas tácticas para el combate de incendios, que dan tratamiento a la amenaza generada por las piezas de mueblería. Todo esto está sucediendo en ausencia de una normativa nacional que requiera pruebas de inflamabilidad para los muebles tapizados. Desde la década del 70, California ha requerido pruebas de inflamabilidad para todos los muebles tapizados que se venden en el estado, y estos requisitos se consideran, a nivel nacional, una norma de facto. Pero los expertos dicen que es imposible saber cuántos fabricantes en el país están dando cumplimiento a los requisitos de California, y que una reglamentación nacional aseguraría una mayor cantidad de pruebas mientras se implementan los procedimientos de prueba normalizados.

California también está lista para entregar una cláusula clave sobre pruebas de llama abierta de la nueva edición de su reglamentación, una movida que ha inducido a otras organizaciones a considerar el tratamiento del problema de la inflamabilidad de los muebles—incluida la necesidad de una norma nacional. La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés), que ha reglamentado con efectividad la inflamabilidad de los colchones, recientemente ha buscado aportes para el desarrollo de una norma sobre la inflamabilidad de los muebles. NFPA también ha hecho de este tema una prioridad. En respuesta a la actividad en California y en la CPSC, el año pasado la Junta Directiva de la NFPA le solicitó a la Asociación que defina y describa el problema de la inflamabilidad de los muebles. El libro blanco resultante, “Inflamabilidad de los muebles tapizados”, fue terminado en febrero y contiene un análisis detallado sobre incendios residenciales en donde hay muebles involucrados. (Un extracto se encuentra disponible en nfpa.org/furniture_analysis.) Además, el Consejo de Normas de la NFPA está solicitando Comentarios Públicos para un posible método de prueba que evalúe la resistencia al fuego de los muebles tapizados expuestos a la llama de una fuente de ignición.

“Es oportuno tratar este tema, ha llegado el momento”, dice Philip Stittleburg, presidente de la Junta Directiva de la NFPA. “Hemos abordado otros aspectos de los incendios residenciales y de las muertes por incendio; desde rociadores de incendio residenciales hasta el uso de alarmas de humo, y ahora es el momento de reconsiderar el tema de los artículos de mueblería. Es un problema en el que estuvimos trabajando durante muchos años, y es necesario ponernos de acuerdo en tanto a cuál será nuestro próximo paso lógico”.

TB 117 y el debate sobre las pruebas de llama abierta de California
En 1975, luego de revisar los datos de incendio del estado, los legisladores de California decidieron reglamentar la prueba de los muebles tapizados que se vendían en el estado y emitieron un Boletín Técnico (TB) 117, Requisitos, procedimiento de pruebas y aparatos para la prueba del retardo de llama de materiales de relleno resilientes utilizados en muebles tapizados. Casi 40 años después, California continúa siendo el único estado que cuenta con una prueba de inflamabilidad para muebles en sus registros.

Reacios a perder el masivo mercado potencial del estado, muchos fabricantes del país han adherido a los requisitos de California. “Algunos de los más importantes fabricantes no saben necesariamente a dónde se enviarán sus productos ni en dónde se venderán”, de modo que cumplen la reglamentación de California, dice Tonya Blood, jefa de la Oficina de Reparaciones de Electrodomésticos, Mobiliario para el Hogar y Aislación Térmica de California, que controla al TB 117. “Producen masivamente, y es más eficiente para ellos producir un solo tipo de mueble”.

Pero resulta difícil calcular la cantidad de fabricantes de muebles y proveedores de material en otros estados que adhieren a la norma californiana; los representantes de la industria creen que la mayoría de los fabricantes están dando cumplimiento a la norma, mientras que algunos del sector de pruebas son más escépticos. “Nadie puede decirlo”, dice Dick Gann, científico emérito del Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés), quien ha estado investigando la inflamabilidad de los muebles y otras cuestiones relativas a los incendios durante casi el mismo tiempo en que ha existido el TB 117. “No podría ni siquiera estimar si es el 10 por ciento o el 90 por ciento del mobiliario vendido en los otros 49 estados que cumplen con estas normas. No hay manera de rastrearlo”.

Las pruebas del TB 117 han ido evolucionando hasta incluir la prueba en telas de tapicería y en muebles a escala. En comparación, el Reino Unido tiene su propio conjunto de requisitos de prueba para llamas abiertas y fuentes sin llama elaborados en torno a la Norma Británica 5852, Métodos de prueba para la evaluación de la combustibilidad de asientos tapizados mediante fuentes de ignición con y sin llama. Emitida originariamente en 1980, la norma prueba componentes a escala y piezas de mobiliario, y ha continuado de manera bastante consistente desde su edición 1988.

La norma californiana incluye la prueba de igniciones sin llama, tales como incendios provocados por cigarrillos, así como igniciones de llama abierta provocadas por fuentes tales como cerillas o velas. La prueba sin llama evalúa la resistencia a la ignición por cigarrillo en telas de tapicería, materiales de barrera y materiales de relleno, con cada componente montado a escala y expuesto a la ignición de un cigarrillo encendido.

El año pasado, sin embargo, California dio comienzo a los esfuerzos para revisar el TB 117—la primera revisión desde que se efectuaron modificaciones menores en la edición 2000—y eliminó la prueba para la pequeña llama abierta. La prueba requería que la espuma de poliuretano, utilizada comúnmente como relleno para muebles, soportara la exposición a una pequeña llama abierta durante 12 segundos. Una manera—y la más accesible—de que la espuma altamente combustible pudiera pasar dicha prueba era la de ser tratada con productos retardantes de fuego. Preocupados por la posible toxicidad de algunos de estos productos químicos, grupos defensores de consumidores y personas a cargo de la elaboración de normas del estado, con el apoyo del Gobernador Jerry Brown, presionaron para que se eliminara del TB 117 la prueba de llama abierta. Argumentaron que la prueba sólo alentaba el uso de productos retardantes de fuego, potencialmente tóxicos, y que generaba una amenaza mucho más seria que el mismo fuego. Una revisión propuesta para el TB 117 elimina la prueba de llama abierta pequeña. No obstante, Blood dice que, en un futuro cercano, la Oficina continuará estudiando las pruebas de ignición de llama abierta.

La posición de la NFPA sobre la revisión, es que pruebas que se enfocan principalmente en igniciones de cigarrillos encendidos no toman en cuenta aspectos importantes con respecto al papel que los muebles tapizados pueden jugar en escenarios de incendio del mundo real. En una carta dirigida a Blood, enviada como parte del período de comentarios públicos para el TB 117, el Presidente de la NFPA James Shannon citó un reciente análisis de la NFPA respecto a las estadísticas nacionales sobre las pérdidas ocurridas en incendios residenciales relacionadas con muebles tapizados. El análisis, llevado a cabo por el Dr. John Hall, director de la División de Análisis e Investigación de Incendios de la NFPA, determinó que los muebles tapizados constituyen el artículo principal que contribuye a las muertes en incendios residenciales, y que da cuenta del 24 por ciento de todas las muertes en incendios residenciales de los últimos años. (Este porcentaje incluye tanto incendios que comenzaron en muebles tapizados como incendios que crecieron y se propagaron básicamente mediante la participación de los muebles tapizados.) De esas muertes, 45 por ciento pueden atribuirse a la ignición por cigarrillo. Un 21 por ciento adicional puede atribuirse a la ignición por llama de algún otro artículo encendido—habitualmente una fuente de llama abierta mayor—y un 10 por ciento puede atribuirse a la ignición de una llama abierta pequeña. Los hallazgos de Hall están incluidos en el libro blanco sobre “Inflamabilidad de los muebles tapizados”. (Para más estadísticas, vea “Inflamabilidad de muebles en números”)

“Reflejando estas estadísticas, la NFPA cree profundamente que una reglamentación de seguridad contra incendios debe abarcar en su totalidad los muebles tapizados y debe dar abordaje a la completa gama de escenarios de incendios de envergadura, incluidos los escenarios de llama abierta”, Shannon le escribió a Blood. “También creemos que los resultados de las pruebas de incendio deben reflejar el comportamiento de los muebles a escala completa en estos escenarios. Investigaciones recientes hechas por NIST y CPSC sugieren que la sola prueba de ignición sin llama sobre un componente (como la propuesta en el TB 117) no refleja de manera adecuada este comportamiento”.

No sólo igniciones sin llama: Desarrollo de nuevas pruebas de llama abierta
Para dar abordaje a la probable remoción de las pruebas de llama abierta del TB 117, NFPA se encuentra en la fase inicial para determinar si desarrollará su propia prueba de llama abierta. Durante la reunión de agosto del Consejo de Normas de la NFPA, el Comité de la NFPA sobre Pruebas de Incendio presentó ante el Consejo una solicitud para desarrollar dicha prueba. El comité tiene a su cargo la NFPA 260, Métodos normalizados de prueba y sistemas de clasificación para la resistencia a la ignición por cigarrillos en componentes de muebles tapizados, y NFPA 261, Método normalizado de prueba para la determinación de la resistencia de montajes del material de muebles tapizados a escala a la ignición con cigarrillos encendidos. Sin embargo, ambas pruebas, únicamente dan abordaje a igniciones sin llama. (En 1990, ASTM International, antes la Sociedad Estadounidense de Pruebas y Materiales, emitió dos normas similares en su alcance a la NFPA 260 y NFPA 261 que también trataban las igniciones por cigarrillos.) Se puso en consideración el pedido del comité, y el Consejo de Normas se encuentra ahora solicitando comentarios públicos sobre la necesidad de dar tratamiento al escenario de pruebas de llama abierta.

“El comité entiende que la ignición por llama abierta es un riesgo importante para los incendios de muebles tapizados”, dice Tracy Vecchiarelli, enlace de personal de NFPA para NFPA 260 y NFPA 261. “La industria tiene un bache allí, y estamos intentando arreglarlo”. En algún momento del año que viene, el Consejo de Normas revisará todos los comentarios públicos sobre el tema y comenzará el desarrollo de un método de prueba para igniciones de llama abierta.

En otras partes, hay esfuerzos en curso para desarrollar métodos alternativos para la fabricación de muebles tapizados más resistentes al fuego. En la actualidad, NIST y la Oficina de Protección del Medioambiente están trabajando para identificar la próxima generación de retardantes de fuego responsables para con el medio ambiente. Otras investigaciones sugieren que puede ofrecerse resistencia a la ignición por llama abierta utilizando sistemas de barrera cortafuego, una combinación de capas y recubrimientos para telas de muebles tapizados que o bien retardan el crecimiento del incendio o evitan la ignición de los materiales de relleno. NIST está investigando sistemas de barreras cortafuego y métodos de medición para determinar si estos sistemas funcionan, dice Gann, y estudios de la CPSC llevados a cabo junto con NIST han indicado una “significativa promesa” para las barreras. Blood dice que la Oficina lanzará un estudio de dos años sobre barreras cortafuego que comenzará tan pronto como se termine la edición 2013 del TB 117. También está en curso un trabajo de desarrollo de espuma de poliuretano flexible para muebles tapizados que tiene una menor tendencia a la ignición sin llama, y si se enciende, lo hace a una velocidad menor que las espumas habituales.

Mientras tanto, algunos grupos están ejerciendo presión para lograr el cumplimiento voluntario de las pruebas de inflamabilidad. El Consejo de Acción de Muebles Tapizados (UFAC), una asociación industrial de comercio, cuenta con sus propios métodos de prueba voluntaria que guían la ignición por cigarrillos de los componentes de los muebles. Según este grupo, 73 fabricantes han asumido el “compromiso” con UFAC para producir muebles que adhieren a su prueba de resistencia a la ignición por cigarrillos, similar en su alcance a NFPA 260.

Todos estos esfuerzos parecieran estar teniendo un impacto en la reducción de pérdida de vidas y propiedades. En las últimas tres décadas, según el libro blanco de la NFPA, ha habido una tendencia descendente en incendios que comienzan con la ignición de muebles tapizados y pérdidas asociadas, pero es incierto el tiempo en que pueda continuar esta tendencia. “Es claro que han habido ganancias sustanciales como resultado de lo que se ha hecho”, dice Gann de NIST. “Pero los métodos de prueba han existido por más tiempo que lo que hemos tenido nuestros muebles en nuestros hogares. Si tales pruebas dieran por resultado una caída del 40 por ciento en las fatalidades ocurridas por incendios de mobiliario, allí haríamos base, dado que los muebles que cumplen esos requisitos no serían mejores ni peores”.

Reglamentación nacional: Cuatro décadas de elaboración
Durante cuatro décadas, CPSC ha estado trabajando esporádicamente en la versión de una norma federal sobre pruebas de inflamabilidad. Como parte del último esfuerzo de la CPSC, NFPA envió sus opiniones, en las que se reflejaban la retroalimentación enviada para la revisión del TB 117, durante el período de comentarios públicos que finalizaba en julio sobre el desarrollo de una norma para pruebas de resistencia a la ignición por cigarrillo. El personal de CPSC se encuentra en la actualidad evaluando y probando propuestas de opciones de normas de desempeño.

Abundan las teorías sobre la razón por la cual no existe aún una reglamentación nacional sobre pruebas de inflamabilidad en muebles. Gann tiene la hipótesis de que no tenía sentido enfrentar un problema cuando las soluciones —TB 117, así como las normas UFAC, ASTM y NFPA—parecían hacerlo. La resistencia de la industria no ha sido realmente un factor, dice Hall de NFPA, dado que los fabricantes de muebles tenían pocos motivos para creer que una norma nacional sería muy diferente de la reglamentación californiana, que muchos de ellos ya cumplían. Asimismo, los datos sobre la inflamabilidad de los muebles se enfocaban habitualmente en el primer artículo encendido, y sólo recientemente, cuenta Gann, las investigaciones revelaron que el daño en la propiedad, lesiones y muertes ocurridos en incendios con muebles tapizados aumentaban cuando se consideraban los muebles como artículo principal que contribuía a la propagación del fuego, un tema subrayado en el reciente análisis de NFPA. En 1999, una versión actualizada del Sistema Nacional de Informes de Incidentes de Incendio, que recopila una cantidad de datos de los departamentos de bomberos de los EE.UU., comenzó a juntar información sobre los principales artículos que se encienden durante los incendios, facilitando a los investigadores la cuantificación del problema.

La detallada investigación de métodos de prueba antes de convertirlos en ley, pudo haber también demorado la implementación. “Es necesario hacer la tarea para asegurarse que se ha seleccionado la prueba correcta a pequeña escala, de modo de tener la confianza de que se logrará la predicción de una prueba a escala completa”, dice Gann. “En estos momentos, quienes están a cargo de elaborar las reglamentaciones no cuentan con esa seguridad”. NIST está intentando obtener esa seguridad mediante el análisis de diversas configuraciones de telas y rellenos para muebles, cuenta Gann, con el objetivo de categorizar estas configuraciones en un puñado de procedimientos para pruebas de inflamabilidad.

A medida que continúan las investigaciones y que las personas a cargo de las reglamentaciones consideran sus próximos pasos, NFPA busca aumentar la conciencia sobre los incendios de mobiliario que son responsables aproximadamente de 610 muertes al año, o casi un cuarto de todas las fatalidades ocurridas en incendios residenciales. “No estoy tan seguro si el problema de la inflamabilidad de los muebles es lo suficientemente reconocido”, dice Stittleburg de NFPA. “Supongo que si se considera el contexto global, 610 muertes podrían no parecer tan significativas si se piensa en la cantidad de gente que muere en accidentes de tráfico. No obstante, 610 muertes es un número alto para nosotros, y continuaremos concientizando y encontrando soluciones a este problema”.

Fred Durso, Jr. es redactor del NFPA Journal.


Inflamabilidad de muebles en números
Según un reciente análisis de NFPA sobre incendios en los últimos años, se ha encontrado que los muebles tapizados son responsables de:

+ La mayor cantidad de muertes por incendio ocurrido por ignición de cualquier artículo en los hogares estadounidenses

+ 8,900 incendios estructurales residenciales

+ 480 muertes—casi el 20 por ciento de todas las muertes ocurridas en incendios residenciales—840 lesiones y US$427 millones en daños a la propiedad cuando se encienden en primero lugar los muebles tapizados

+ 610 muertes—casi un cuarto de todas las muertes ocurridas en incendios residenciales—1,120 lesiones, y US$566 millones de daños en propiedades cuando los muebles tapizados fueron el artículo principal que contribuyó a la propagación del incendio

+ 1,900 incendios, 270 muertes de civiles, 320 lesiones en civiles y US$97 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era producto de tabaco encendido

+ 2,200 incendios, 130 muertes de civiles, 280 lesiones de civiles, y US$138 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una llama abierta de otro incendio

+ 1,500 incendios, 70 muertes de civiles, 140 lesiones de civiles, y US$81 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición eran equipos en funcionamiento, tales como los calefactores ambientales

+ 1,400 incendios, 60 muertes de civiles, 220 lesiones de civiles, y US$69 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una pequeña llama abierta, como una vela o cerilla

+ 1,300 incendios, 60 muertes de civiles, 130 lesiones de civiles, y US$150 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una brasa, ceniza u otro objeto caliente o candente sin clasificar

+ 600 incendios, 20 muertes de civiles, 30 lesiones de civiles, y US$31 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición estaba sin clasificar, era otra, o una fuente de calor múltiple

Fuente: “Inflamabilidad de muebles tapizados” de NFPA. Para leer extractos del informe, visite nfpa.org/furniture_analysis



viernes, 21 de febrero de 2014

@TecniTipsGANB #108



Fire Alarm Audio Notification System

ANS Series


Overview

The ANS series of products from Edwards are high-performance audio notification systems that provide voice evacuation capability that meet the Emergency Voice Alarm requirements of NFPA 72 for UL listed fire alarm applications. ANS panels, which are avail­able in 25, 50, or 100 Watt models, include an amplifier, tone gen­erator, digital message repeater (DMR), and 
supervisory interface.

These self-contained systems offer robust field-configurable fea­tures and are supported by a wide range of accessory equipment that provides application flexibility and reliable performance for new and retrofit installations alike.

Expander panels and modules extend the range of the ANS system to meet the needs of even the most demanding audio ap­plications, while accessory equipment such as zone switchers and remote microphones offer the sophistication of high-end systems for a relatively low cost.

ANS systems are ideal for use with Edwards QuickStart® and FireShield® fire alarm control panels when emergency voice alarm service is required. All ANS systems are compatible with EST's award-winning Genesis® line of field-configurable speakers and speaker-strobes, which provide a clean, attractive appearance for any voice audio application.


Standard Features

• Meets NFPA 72 Emergency Voice Alarm requirements

• Clean dead-front construction

• Integrated digital message repeater

• Four minute message capacity

• 25, 50, or 100 Watt models available

• Field selectable for either 25 or 70 Vrms speakers

• 120 VAC power supply and battery charger included

• Paging microphone overrides message and tone

• High reliability, low maintenance

• Fully supervised, UL listed

• Easy installation, operation, and configuration

• Built-in alarm and alert signals

• Compatible with QuickStart and FireShield control panels

• 24 hour backup with two 12 V, 7 AH batteries


Application

National fire codes require voice evacuation systems in places of assembly with over 300-person occupancy, in theatres with more than one screen, and in buildings seven stories or higher. ANS Se­ries Audio Notification Systems represent an effective and efficient solution for meeting these requirements.

ANS systems are ideal for new applications with fire control panels that do not provide integrated audio functions. These audio systems also provide the opportunity to add voice evacuation ca­pability to existing fire alarm applications without replacing existing fire alarm control equipment.

The fire alarm control panel works in concert with the ANS audio system, providing all initiating circuitry and a signaling circuit that connects to the ANS. The ANS provides its own internal supervi­sion as well as supervision for its speaker lines.

Faults are reported back to the fire alarm control panel by means of a supervisory circuit, which is connected to a matching EOLR on the ANS. Internal failures and speaker line faults open a con­tact, which the fire alarm control panel reports as an open fault on the supervisory circuit.

A digital message repeater (DMR) is built into all ANS systems un­less ordered without the DMR. The selection from eight available alarm tones, automatic message repeats, AC fault report delay, and connected equipment settings are all field-configurable.

The paging microphone is an integral component of the audio notification system. Removal of the microphone from the panel will cause a Trouble condition. This is reported locally, as well as through the fire alarm control panel.

All ANS panels include a 120 V, 60 Hz supply (standby batter­ies are required). Optionally, ANS panels can be powered with 24vdc from the fire alarm control panel or a booster power supply. Where speaker-strobes are used, strobe power is provided by the fire alarm control panel or a booster power supply.

martes, 11 de febrero de 2014

@TecniTipsGANB #107

La prevención comienza por casa
Por Julian Arcila


En México, el Hospital Shriners para Niños, atiende – entre otras condiciones médicas, a menores afectados por quemaduras, y cuenta con instalaciones que cumplen con la normativa de la NFPA para la protección contra incendios.

Los Hospitales Shriners para Niños son una reconocida organización sin fines de lucro donde la atención ofrecida se centra en la familia y está dedicada a la atención pediátrica especializada, innovación y educación de profesionales de la medicina. Con sedes en varias ciudades de Estados Unidos, en Montreal (Canadá) y la Ciudad de México, la red de entidades médicas ofrece atención gratuita de primer nivel para niños hasta los 18 años que tienen condiciones ortopédicas, quemaduras, lesiones en la médula espinal, fisura labial y palatina.

El único hospital de la cadena localizado en América Latina está en la Ciudad de México, una de las urbes más pobladas del planeta (más de 8 millones en la ciudad propiamente dicha y alrededor de 21 millones de habitantes sumando las zonas urbanas aledañas). La construcción de dicha edificación se inició en 2003 y terminó en 2006. Uno de los objetivos del proyecto era cuidar siempre la seguridad de pacientes y empleados, y que las instalaciones cumplieran con normativas internacionales, principalmente en lo que respecta a la protección contra incendios, para lo cual se trabajó duramente para ceñirse al NFPA 99, Código para Instalaciones de Cuidado de la Salud.

Así siendo, el esfuerzo de los Hospitales Shriners para Niños, y el de México no es la excepción, se extiende más allá de la atención médica, para incluir la prevención y educación de la comunidad. De acuerdo con la licenciada Araceli Nagore, administradora de la entidad, cada año la cadena dedica una semana para realizar un programa de prevención contra quemaduras, en donde se habla con los pacientes sobre prácticas de prevención de accidentes e incendios.

Un diseño de categoría mundial
El diseño del edificio de 311,000 pies cuadrados que hoy alberga el Hospital Shriners se hizo en Estados Unidos y estuvo a cargo del estudio de arquitectura SLAM Collaborative. La edificación incluye 80 camas para pacientes internados, cuatro quirófanos y varios espacios de toma de imágenes, rehabilitación física y atención de pacientes externos. El diseño combina una estética que sigue el estilo modernista mexicano y encaja en el diseño contextual de las comunidades aledañas. A esto se le suma que cumple con todas las regulaciones, códigos y normas de este tipo de edificaciones en los Estados Unidos.

Cuando se diseñó, el proyecto se envió a firmas de arquitectura e ingeniería locales para que analizaran los planos y verificaran que cumplían también con la normatividad nacional, que en algunos aspectos varía de la estadounidense. De acuerdo con el Ing. Hugo García, Director de Ingeniería y Mantenimiento, cuando se hizo la comparación sólo hubo una diferencia pequeña relacionada con el cableado utilizado. Para ese entonces en México, tratándose de un edificio público, la norma mexicana exigía que los cables fueran del tipo bajo humo y así se hizo. Un elemento muy importante es que el constructor siempre estuvo pendiente de que el edificio se construyera en consonancia con la normativa local, además de la internacional.

Rociadores, la punta de lanza del sistema de protección contra incendios
El Ing. García nos cuenta que todo el hospital se encuentra protegido con rociadores y el tipo de rociador utilizado depende del área donde esté instalado, es decir que las oficinas y salas (rociadores colgantes) están cubiertas por un equipo diferente al que está instalado en una bodega (rociadores para empotrar, instalados en áreas con carga calórica más alta).

En la etapa inicial de desarrollo del proyecto (diseño y construcción) no se había considerado la instalación de rociadores en las salas de cómputo, pues se pensaba que lo fundamental era proteger el edificio, y no los datos. Sin embargo, con el correr del tiempo se determinó la instalación de rociadores en esta área también, pero sin sistemas especiales de protección, pues los datos, se salvan semanalmente en Tampa, Florida (EE.UU.).

Además de los rociadores, el hospital también está protegido contra incendios con sistemas secos. No hay muchos instalados, pero los que están, se hallan en áreas externas, expuestas a la intemperie, en donde las tuberías pueden llegar a congelarse (aunque los casos de congelamiento en Ciudad de México no son muchos). Ejemplos de áreas con sistemas secos son el andén de carga y los áticos, que por lo general están casi siempre a la temperatura ambiente.

Ahora, el Ing. García explicó que también hay zonas externas, como las subestaciones, que están protegidas por rociadores, al igual que los cuartos eléctricos. Los quirófanos también están cubiertos por sistemas de rociadores.

Mangueras, importante complemento al sistema de rociadores
Los rociadores y los sistemas secos están apoyados por mangueras interiores. En cada piso existen entre 6 y 9 mangueras a las que, cada año se les hacen pruebas, activándolas, para verificar que estén en buen estado y que no estén rotas o picadas; también se controla que el pitón funcione correctamente. Además de las mangueras, el Ing. García explicó que el hospital cuenta con hidrantes exteriores de 2.5 pulgadas (64 mm) que también entran dentro del programa anual de pruebas y activación.

Dicho procedimiento se realiza durante lo que se conoce como un puente largo (un fin de semana con días feriados) para que, en la medida de lo posible, no se perturbe a los pacientes. En estas pruebas se activan todos los sistemas de alarma y se hacen mediciones, como por ejemplo los tiempos en que se activan las alarmas ante una situación determinada, los tiempos en que sale el agua por las mangueras e hidrantes, el tiempo en el que se activan las alarmas en los sistemas de control (tuberías verticales). La idea es que dichas alarmas se activen en un tiempo razonable, tal como dicta NFPA 25, Norma para la inspección, prueba y mantenimiento de sistemas hidráulicos de protección contra incendios.

Uno de los elementos particulares de las pruebas que se hacen con los hidrantes de 2.5 pulgadas es su manejo, pues no es nada sencillo operarlos y se requieren de hasta tres personas entrenadas previamente para manejar las mangueras y los chiflones. Estos chiflones están en proceso de sustitución por unidades con mango (agarradera) y que son de cierre de compuerta, para hacer más sencilla su operación.

Coordinación, el factor de éxito de los procedimientos de protección
En México, el Hospital Shriners para Niños tiene un eficiente y medido programa de respuesta ante las alarmas, en el que se coordinan elementos humanos (brigadas contra incendio) con procedimientos y elementos tecnológicos (alarmas contra incendio y equipos de protección física o seguridad electrónica).

Las brigadas contra incendio están activas las 24 horas, a la par de la operación del hospital. Dichos cuerpos están integrados principalmente por personal de mantenimiento y seguridad y su dirección está a cargo del Coordinador de Riesgos e Inventarios. “Él es el que nos apoya, el que coordina esta brigada además de otros miembros de mantenimiento, especialmente del área de seguridad. La brigada funciona a través de un núcleo básico de personal que está disponible para atender cualquier incidente, pero también se combina con personal de oficina”, explicó el Ing. García.

Existe también en el hospital un cuarto de seguridad, en el que permanece una persona durante las 24 horas y quien además es quien se encarga de coordinar la operación de respuesta frente a las alarmas. En este cuarto de seguridad, también trabaja otra persona durante el día, y es la que está encargada de realizar los monitoreos de rutina - como recorridos, reporte de incidentes y la atención dedicada de dicho cuarto, y es quien además, está en comunicación directa con la Administradora Lic. Araceli Nagore.

Cuando una alarma se dispara y activa el sistema en general, el operador del panel, (ubicado en el cuarto de seguridad) notifica si hay algún sensor que está presentando algún tipo de alarma, como humo. Luego se desplaza vigilancia al sitio donde se reportó la alarma para constatar que se trata de una situación real. Según el Ing. García, hasta el momento no se ha presentado ninguna alarma por un incidente real y las que se han presentado han sido producidas por polvo que se ha levantado o porque alguna persona estaba llevando a cabo algún trabajo y no cubrió el detector.

Las alarmas son diferentes y se caracterizan según el área del hospital donde están instaladas. Hay las alarmas de humo, pero por obvias razones hay áreas con gran generación de polvo en donde éstas no se pudieron instalar. En dichos casos se instalaron alarmas de calor o combinaciones de humo/calor. Lo más importante para el hospital en el caso de las alarmas, fue observar el tiempo de respuesta y verificación, de no más de 2 minutos.

Todo el sistema de alarmas está a su vez apoyado por estaciones manuales, que están distribuidas por todo el edificio. No obstante, dichos dispositivos debieron ser protegidos con unas cajas acrílicas transparentes para evitar que los niños que visitan el hospital las activaran con o sin intención.

Las alarmas están a su vez interconectadas con el sistema de salidas de emergencia, contando el hospital con alarmas locales ubicadas junto a cada salida de emergencia. El Ing. García explico, “Si se abre la salida de emergencia se activa una alarma. Dichas alarmas se instalaron pensando principalmente en los niños que en algún momento se pueden perder de vista. Entonces si alguno abre una salida de emergencia la alarma sonará, así como si ingresa alguien sin estar autorizado”.

Las escaleras de emergencia sólo se utilizan en caso de emergencia real y no están habilitadas para tránsito diario. Éstas están monitoreadas con cámaras que permiten a los operadores verificar las causas cuando se producen alguna activación de la alarma. Estas cámaras prácticamente cubren todo el hospital y de acuerdo con García no hay punto de entrada o salida que no esté monitoreado.

El sistema de protección también está apoyado por un programa de control de acceso que, aunque no es de protección contra incendio, también ayuda al manejo del personal dentro de la edificación.

El sistema de protección contra incendios y el de seguridad, a su vez, están vinculados con el de climatización y eficiencia energética. Todo comienza con el sistema de aire acondicionado (13 manejadoras de diferentes tamaños), el cual trabaja en base a agua helada (el hospital cuenta con cuatro enfriadores de 400 toneladas) cuyo control está centralizado en un Sistema de Automatización de Edificios (Building Automation System o BAS). Si se llegara a detectar humo dentro de los ductos se toman acciones para sacarlo y contrario a lo que podría pensarse, cuando se detecta humo la respuesta no es necesariamente apagar la manejadora del sistema, sino que por lo general se suspende la inyección de aire y se activa únicamente el retorno, para que el humo que haya vaya hacia el exterior del edificio.

Una de las pocas operaciones que escapa al control centralizado, es el sistema de notificación, siendo este operado de manera personal (con el fin de evitar generar falsas alarmas). Cuando se presenta una alarma, la persona encargada del lobby (que además tiene comunicación directa con el personal del cuarto de seguridad) no da la señal para evacuar hasta que la emergencia está confirmada. Esta persona en el lobby es el primer punto de contacto con el personal externo al hospital y su labor se enfoca en comunicar la alarma, pedir calma a los presentes e informar que el personal de seguridad procederá a la verificación.

Los elevadores también están interconectados y si alguno de los sensores del lobby detecta humo se ejecuta una secuencia en la que el ascensor se desactiva automáticamente, se va a la planta baja y se abre una compuerta que está en la parte de arriba del cubo del elevador (ducto), con el fin de evacuar el humo que se haya acumulado. Luego se activa un extractor (integrado también con el panel de alarma en el cuarto de seguridad) para sacarlo.

Pero hay un elemento que no debe dejarse de lado y son las luces estroboscópicas que en algunos casos están vinculadas con las alarmas, entonces se activan cuando se produce una alerta.

En caso de emergencia, mantenga la calma…
Otra de las áreas en donde el hospital hace énfasis son los procedimientos de evacuación, para lo cual ejecutan cuatro simulacros por año, uno avisado y tres en donde se toma al personal por sorpresa. Una idea clave del programa de evacuación es la de transmitir al personal, el concepto de la importancia de mantener la calma en caso de una emergencia, para evitar que las personas produzcan estampidas, con los riesgos que ello implica.

Lo anterior es importante debido a que el hospital tiene baja rotación de personal y varios empleados han estado con la institución por mucho tiempo. Algunos de ellos, incluso, presenciaron el terremoto de 1985 (el más significativo en la historia mexicana, con un número aproximado de 6 mil fatalidades**), por lo que se sienten aún los temores por dicha catástrofe.

Cuando se hacen los simulacros, se mide el tiempo que les toma a las personas salir. “El Coordinador de Riesgos e Inventarios, CP Héctor Gutiérrez hace un reporte del tiempo de salida de la última persona, también reporta a aquellos que no salieron y luego hablamos con esas personas para pedirles su apoyo en dichos eventos”, explicó García, quien además señaló que los simulacros han sido muy valiosos, pues han mostrado elementos por mejorar, que aunque son detalles mínimos resultan importantes; como por ejemplo el procedimiento para evacuar pacientes en sillas de ruedas, lo que llevó a determinar que, en el caso de una emergencia, se necesitarían rampas para la evacuación de dicho personal. Otro detalle que se ha identificado con los simulacros es el caso de varias puertas que se abren en ambas direcciones, lo cual se ha procedido a corregir según NFPA 80, Norma para puertas cortafuego y ventanas cortafuego.

Para hacer más claro y facilitar el proceso de evacuación, el hospital señalizó todas las rutas que llevan hacia las salidas de emergencia. Las señales dicen “salida” y son bastante visibles. A esto también se agrega una permanente y cotidiana verificación de las salidas, para asegurar, de que en ningún momento se encuentren obstaculizadas. Se verifica que las tuberías verticales estén abiertas y esto a su vez conduce a revisar las escaleras de emergencia, pues dichas válvulas se encuentran en estas salidas. “Miramos que no haya, por ejemplo, cajas de cartón y mantenemos las áreas limpias, pues como filosofía en el hospital, pensamos que el orden y la limpieza son el primer paso hacia la seguridad. Cuando se pierden el orden y la limpieza esto se termina volviendo costumbre y es ahí donde se generan situaciones peligrosas”, aseguró el Ing. García.

Cumplimiento con normativa internacional, también en los materiales
Tal como se mencionó al comienzo de este artículo, desde su inicio, el diseño del Hospital Shriners para Niños en México se pensó para que cumpliera tanto con la normativa local como la internacional, pero no tan sólo en lo que se refiere a la estructura, sino también a los materiales a ser utilizados. Entre dichas normativas o certificaciones, además de la NFPA, está la certificación UL (Underwriters Laboratories, que se ocupa del análisis de los parámetros de seguridad de las diferentes tecnologías que se presentan al mercado) y la certificación de la Factory Mutual Research Corporation (organización basada en Illinois, Estados Unidos, que avala que ciertos materiales son aptos para trabajar en ambientes peligrosos o bajo condiciones extremas).

Empezando con las paredes, puertas y ventanas, estos materiales cumplen con la certificación UL. Dado que el hospital se proyectó con paredes contra incendio, ello cubre también a algunos muros de tabla roca que fueron levantados y que fueron certificados con clasificación ignífuga (fire-rated). Las puertas del edificio a su vez cumplen también con las normativas UL y NFPA.

Todo lo relacionado con protección contra incendios está avalado por Factory Mutual, entidad que desde el mismo comienzo del proyecto estuvo al tanto de los detalles de los planos de extintores, mangueras, rociadores y cuartos de bombas. Después de recibir los planos, los delegados de la entidad visitaron las instalaciones para verificar que todo estuviera de acuerdo con sus estándares.

El hecho de que las paredes tuvieran clasificación ignifuga llevó a que las perforaciones debían llevar un recubrimiento especial aprobado por UL y en dicho caso se utilizaron productos especiales. Ello incluyó una protección integral, incluso para los ductos: si un ducto pasa a través de una pared contra incendios el ducto también tiene una clapeta o compuerta en el interior que opera en ciertas condiciones de temperatura, esto para garantizar también el control de humo.

Factory Mutual visitó el hospital antes de su apertura y lo sigue visitando cada año. Un aspecto positivo es que no se han recibido recomendaciones en las inspecciones de los tres últimos años, lo cual no es sencillo dado que los análisis llevados a cabo por la organización son bastante estrictos.

A lo largo del proceso, Factory Mutual hizo varias recomendaciones que inicialmente no se habían considerado en el diseño, como por ejemplo la creación de un dique completo para un tanque exterior de diésel y la implementación de una válvula de cierre automático para la línea de gas natural que trabaja de manera mecánica y cuyo objetivo es que, si llega a producirse un evento sísmico, la válvula detendrá el suministro de gas de manera automática. Tales mejoras no han sido siempre sencillas, pero el hospital ha invertido en ellas a fin de ofrecer un ambiente seguro para sus trabajadores y pacientes.

Así está dispuesto el sistema de protección contra incendios en el Hospital Shriners para Niños en México y los buenos resultados en la seguridad y el funcionamiento correcto, se originaron en el mismo comienzo de la obra, con el compromiso asumido de la administradora, la Lic. Araceli Nagore Robles.

La determinación de las directivas del Hospital Shriners para Niños en México por cumplir con la normativa internacional de protección contra incendios realmente ha posibilitado contar con una instalación que, además de ofrecer un valioso servicio a la comunidad, ofrece parámetros de primer nivel de respuesta ante las emergencias.

Julian Arcila es redactor del NFPA Journal Latinoamericano.

** La cifra de fatalidades del terremoto de México aún está en discusión y no hay un consenso nacional al respecto


Abordaje Completo
Además de la aplicación del NFPA 99, Código para Instalaciones de Cuidado de la Salud, el Hospital Shriners en México incluye una variedad de medidas de seguridad humana y protección contra incendios que cumplen con los códigos y normas de la NFPA

Sistemas de alarmas de incendio instalados en todo el edificios, incluyendo luces estroboscópicas, y en cumplimiento con el NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización.

Sistemas de rociadores instalados en todo el edificio en cumplimiento con NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores.

Los rociadores y sistemas secos están apoyados por mangueras, hidrantes de incendio en las instalaciones y sistemas de tuberías verticales instaladas en el edificio cumpliendo con NFPA 14, Norma para la instalación de sistemas de tubería vertical y de mangueras; NFPA 24, Norma para la instalación de tuberías para servicio privado de incendios y sus accesorios; y NFPA 25, Norma para la inspección, prueba y mantenimiento de sistemas hidráulicos de protección contra incendios.

La seguridad humana, con un énfasis en procedimientos de evacuación, incluyendo cuatro simulacros por año, se encuentra en conformidad con las pautas de NFPA, incluyendo el NFPA 101®, Código de Seguridad Humana y NFPA 80, Norma para puertas cortafuego y otras protecciones para aberturas.

Extintores de incendio instalados por todas las instalaciones en cumplimiento con NFPA 10, Norma para extintores portátiles.

Los cuartos de bombas contra incendios en las instalaciones se encuentran en cumplimiento con la NFPA 20, Norma para la instalación de bombas estacionarias de protección contra incendios.

NFPA 90A, Norma para la instalación de sistemas de ventilación y aire acondicionado, se utilizó para el sistema de aire acondicionado, que incluye 13 manejadoras y cuatro enfriadores de 400 toneladas.

El sistema eléctrico instalado cumple con el NFPA 70®, Código Eléctrico Nacional, que está adoptado en México como la NOM 001 SEDE.

El Hospital no solo cumple con la normativa en lo que refiere a la estructura, sino también los materiales utilizados, que cumplen con NFPA, UL y FM.




jueves, 6 de febrero de 2014

@TecniTipsGANB #106


Pesadillas en la cocina
De los más de 157,000 incendios en estructuras residenciales estimados reportados anualmente durante el período 2006-2010, las cocinas causaron el 42 por ciento de los incendios, el 38 por ciento de las lesiones y el 15 por ciento de las muertes.

La cocina desatendida resulta el factor predominante que contribuye hacia estos incendios y sus consecuentes muertes.

Las cocinas, con o sin hornos, representaron la mayoría de los incidentes de incendios en cocinas residenciales.

Tres de cada cinco lesiones por incendio en cocinas residenciales no fatales se produjeron cuando las víctimas intentaron apagar el fuego.

La acción de freír plantea el mayor riesgo de incendio.

Fuente: Informe de la NFPA “Incendios residenciales que incluyen equipos de cocina”.



Vamos cariño, mitiga el fuego
Un manual básico sobre algunas de las tecnologías diseñadas para reducir los incendios de cocina

Una falta de normalización para evaluar las tecnologías de incendios de cocina no ha detenido a los fabricantes en el desarrollo de productos para uso comercial y de consumo. Aquí se presenta una selección de dispositivos que están actualmente en el mercado, tomados del informe de la Fundación de Investigación de Protección Contra Incendios, “Mitigación de incendios en cocinas residenciales: Evaluación de tecnología”.

Detectores de movimiento
Un dispositivo sensor de movimiento determina si un cocinero está presente cuando se enciende un quemador eléctrico en la cocina. Si no hay movimiento, el sensor comienza una cuenta regresiva y envía advertencias visibles y audibles después de una determinada cantidad de tiempo. Se corta la energía hacia la cocina si el cocinero no responde a las alarmas. Otro dispositivo sensor de movimiento cierra de forma automática la hornalla cuando el cocinero no está presente.

Control del sensor y temperatura del quemador de contacto
Este dispositivo incluye una placa de hierro fundido que se coloca sobre los quemadores de bobinas eléctricas. Otro componente ubicado dentro de la cocina regula la temperatura de la placa de modo que no sobrepase un valor específico, así evitando la ignición del alimento y otros productos en una cocina sin atención o cuidado.

Sensor de temperatura sobre la cocina con control del quemador
Se coloca un sensor en una campana de escape que monitorea las temperaturas elevadas que podrían indicar un recalentamiento o que se han dejado encendidos los quemadores. Una vez que suena la alarma, otro dispositivo corta la electricidad hacia el quemador de la cocina.

Detección de humo con control del quemador
Equipado, ya sea con una alarma de humo fotoeléctrica o una alarma fotoeléctrica/ de ionización combinada, este producto incluye un dispositivo de control eléctrico que corta la electricidad hacia la cocina cuando se activan las alarmas. El mecanismo de control eléctrico puede configurarse para usar otros dispositivos de alarma, incluyendo gas, calor, y otros dispositivos de detección de humo.

Parrilla de inducción
A diferencia de los quemadores de gas y bobinas eléctricas, las parrillas de inducción usan un campo magnético que produce corriente eléctrica para calentar la batería de cocina de hierro fundido o acero inoxidable. Solo se calienta la batería de cocina, no la superficie de la cocina, lo que reduce el potencial de ignición de materiales cercanos. Además, los quemadores no pueden encenderse de forma accidental, ya que las hornallas operan solo cuando se coloca un utensilio de cocina ferroso sobre el quemador.

Sistema de supresión de la cocina
Debido a su tamaño y costo, estos sistemas son por lo general utilizados en cocinas comerciales y pueden incluir campanas de escape, detectores de temperatura, sistemas de supresión de agua o químicos y la capacidad de cortar el flujo de gas o corriente eléctrica del quemador. No obstante existen algunas versiones para los hogares que usan un dispositivo activado por calor colocado junto a la campana de ventilación y que descarga un agente extintor de bicarbonato de sodio.


lunes, 3 de febrero de 2014

@TecniTipsGANB #105

Quemador Frontal
Por Fred Durso, JR.

Los productos comerciales diseñados para mitigar los incendios en cocinas—la causa principal de los incendios en estructuras residenciales—hasta ahora no llegan a ser convencionales, pero los esfuerzos de investigación para desarrollar normas de prueba para estos dispositivos esperan revertir esta tendencia.

En las instalaciones de investigación de Hughes Associates en Baltimore, Maryland (EE.UU.), los ingenieros están llevando a cabo experimentos en un horno eléctrico blanco liso. Se conectan los tubos y cables al aparato, dándole una apariencia de paciente en el hospital. Una sartén para freír con aceite de cocina se calienta en una de las hornallas, y los medidores monitorean la temperatura de la sartén a medida que el aceite alcanza el punto de ignición. Mientras el fuego se dispara desde la sartén, los puertos de muestreo en la campana de recolección sobre el horno analizan los niveles de oxígeno, dióxido de carbono, y monóxido de carbono del humo y gases que se emiten desde la sartén en llamas.

Hughes, una empresa de ingeniería de protección contra incendios, es una de las tantas empresas e instituciones que actualmente analizan métodos para mitigar los incendios en cocinas que en Estados Unidos, y según la NFPA, son la causa principal de incendios en estructuras residenciales y sus lesiones asociadas (Ver “Pesadillas en la cocina”). El objetivo del proyecto de Hughes, que se está conduciendo bajo el patrocinio de la Fundación para la Investigación de Protección contra Incendios y que está subsidiado por el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés), es ayudar a desarrollar escenarios de incendio y métodos de pruebas de desempeño estandarizados para las tecnologías de mitigación de incendios en cocinas, lo que la Fundación cree es un paso crucial para mejorar el uso de estas tecnologías.

No son nuevos los esfuerzos por reducir las muertes, lesiones y daños a la propiedad asociados con estos incendios; grupos tales como la Asociación Internacional de Jefes De Bomberos han planteado este tema por años, mientras que NIST, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés), y otras organizaciones han estado desarrollando estrategias desde la década del 80 con el fin de mitigar los incendios relacionados con las cocinas. En años recientes, las nuevas tecnologías para la mitigación de los incendios de cocinas (dispositivos ubicados sobre y alrededor de las hornallas que alertan a los cocineros sobre el peligro y alteran los mecanismos de cocina antes de que se produzca la catástrofe) han ingresado al mercado, y su potencial está recibiendo la atención de investigadores y defensores de la seguridad contra incendios residenciales. Según el informe de 2011 elaborado para la Fundación de Investigación, tales productos incluyen sistemas de detección y supresión, sensores de movimiento, y alarmas para evitar la cocción sin supervisión, así como sensores de temperatura de contacto para evitar igniciones de alimentos.

A pesar de que cada vez son más los productos de este tipo que se introducen en el mercado, siguen teniendo una aparición lenta en los hogares estadounidenses. Este es el resultado de una serie de factores, incluyendo la ausencia de métodos de prueba estandarizados para evaluar los productos nuevos. Sin estos métodos estandarizados, no existe un modo uniforme de distinguir productos de mitigación efectiva de los que no lo son, y los consumidores no cuentan con un sello de aprobación independiente con el que puedan comprar productos de mitigación de incendios de cocina. Las normas de prueba también son vistas por algunos como un paso esencial hacia una posible futura reglamentación de dichos dispositivos, y como una posible herramienta para el tipo de campaña de concientización pública sobre incendios de cocinas lanzada por la NFPA.

“No hemos caracterizado los escenarios de incendio, y no sabemos cuáles son los criterios de desempeño para estas tecnologías de mitigación de incendios de cocina”, dice Kathleen Almand, el director ejecutivo de la Fundación de Investigación. “Este nuevo proyecto es un paso importante hacia una aceptación extendida de la comercialización de estas tecnologías”.

La sociedad de la Fundación con Hughes no es el único proyecto que aborda este tema de normas de prueba para la tecnología de mitigación de incendios de cocina. Otros esfuerzos de investigación actuales, incluyendo el trabajo realizado en la Universidad de Eastern Kentucky (EKU), Underwriters Laboratories (UL), y la CPSC, tienen alcances y objetivos relacionados.

“Partes importantes del mundo de la protección contra incendios se están concentrando en incendios de cocina a fin de limitarlos”, dice Corey Hanks, un investigador del proyecto de EKU. “Finalmente, estamos viendo algo más de iniciativa”.

Tema de ebullición
Con los años los fabricantes han desarrollado una serie de enfoques diseñados para mitigar el daño que ocurre con incendios de cocina. Algunos dispositivos utilizan detectores de movimiento para verificar la presencia del cocinero cerca del horno y pueden cerrar el quemador si no hay nadie cerca. Otros dispositivos liberan agentes de supresión sobre las llamaradas en las hornallas, otros usan alarmas de humo para predecir condiciones de pre-incendio, y pueden evitar que el aceite alcance su punto de ignición. (Para un listado de tecnologías, ver “Vamos cariño, mitiga el fuego”).

NIST se acercó a la Fundación de Investigación en 2010 con un pedido para desarrollar un plan de acción que mejoraría la implementación de estos dispositivos. El resultado fue el informe de la Fundación en el 2011, “Mitigación de incendios en cocinas residenciales: Evaluación de tecnología”, que fue elaborado por Hughes para la Fundación de Investigación y que evaluó más de media docena de categorías de tecnologías basadas en la eficacia de la prevención de incendios, desempeño de las cocinas, costo y conveniencia.

Los conocidos sistemas de supresión de frasco de lata, que utilizan supresión química para controlar los incendios en hornallas, y que se observan con más frecuencia en aplicaciones comerciales, son el tipo más común de sistemas de supresión de incendios de cocina en uso. De las tecnologías más nuevas, el tipo de sensor de temperatura de sartén es el más prevalente en Estados Unidos e incluye dispositivos tales como las hornallas de seguridad “Safe-T Element”, que están diseñadas para cocinas de bobina eléctrica e incluyen una cubierta actualizada de placa sólida por encima de los quemadores. El sistema, que requiere una instalación profesional, incluye una unidad dentro de la cocina que evita que la placa exceda los 662 grados Fahrenheit (350 grados Celsius), muy por debajo de la temperatura de ignición para la mayoría de los aceites y telas. Desde su publicación en 2007, más de 90,000 hornallas de seguridad Safe-T Element han sido instaladas en emprendimientos de viviendas de unidades múltiples, universidades y viviendas militares en Norteamérica, un resultado logrado por el programa de Asistencia al Subsidio de los Bomberos (AFG, por sus siglas en inglés) que permitió que los departamentos de bomberos locales puedan comprar los dispositivos. Hasta la fecha, no se ha registrado ningún incendio de hornallas en una cocina equipada con esta tecnología, dice Kevin Callahan, presidente y CEO de Pioneering Technology Corp., que produce los dispositivos Safe-T Element.

Si bien algunas empresas, incluyendo Pioneering Technology, han desarrollado sus propias evaluaciones de seguridad para sus productos, la ausencia de cualquier método de prueba normalizado es un problema para muchos fabricantes, según Dan Madrzykowski, quien lidera el Grupo de Tecnología de Combate de Incendios de NIST. “Si existiera un dispositivo que alguien quisiera traer al mercado, ¿cómo lo probarían?” pregunta Madrzykowski. “Eso es lo que la investigación de la Fundación está haciendo, desarrollar la prueba adecuada para asegurarse de que un dispositivo haga lo que se espera que haga”. Madrzykowski también ha contribuido con su experiencia en el Proyecto Visión 20/20 (strategicfire.org), un emprendimiento lanzado en el 2006 por la Institución de Ingenieros en Incendios, en EE. UU. y financiado por varios subsidios de AFG. El Proyecto Visión está diseñado para unir a los individuos y las organizaciones, incluyendo la NFPA, en el desarrollo de una estrategia nacional para la prevención de incendios, incluyendo incendios de cocinas. El proyecto actual de la Fundación, relacionado con la tecnología de mitigación de incendios de cocina resultó de una necesidad expresada en el taller Visión 20/20.

Madrzykowski equipara la lenta adopción de la tecnología de mitigación con la implementación de cinturones de seguridad y bolsas de aire en automóviles. “Uno de los desafíos de cambiar lo que se hace ahora por algo diferente, independientemente del negocio, es admitir que lo que se está haciendo ahora puede incluir aspectos que podrían ser considerados peligrosos”, dice. “Para ser justo, lo otro que uno no quiere es ser un innovador precoz de tecnología. Antes de comenzar a hacer un millón de unidades y colocarlas en los hogares estadounidenses, uno desea asegurarse de que realmente funcione”.

Los expertos también mencionan, como tema para ser abordado, los posibles efectos sobre la calidad de cocción de los alimentos que podrían resultar con el uso de los dispositivos de mitigación. Un dispositivo que se active muy rápido, por ejemplo, o que sea muy sensible requerirá que un cocinero vuelva a encender la cocina en forma repetida; esto no solo sería frustrante y una pérdida de tiempo sino que también degradaría la calidad de algunas comidas cocidas. Mientras que es posible que no sea necesario o práctico incluir este aspecto en una prueba de rutina, los investigadores dicen que tendrá que existir algún nivel de prueba de desempeño aceptable en esta área si se desea que los dispositivos sean utilizados más allá del uso de prueba.

Almand de la Fundación de Investigación dice que los fabricantes de cocinas están comprometidos en los últimos emprendimientos de investigación; por ejemplo la Asociación de Fabricantes de Artefactos Residenciales (AHAM, por sus siglas en inglés), es miembro del comité directivo para el nuevo proyecto de la Fundación. “AHAM ha sido un gran apoyo para el proyecto de investigación más reciente conducido por Hughes Assocaites”, dice Wayne Morris, vicepresidente de operaciones y normas técnicas para AHAM, en una declaración elaborada. “Agradecemos que la Fundación de Investigación haya hecho participar a una gran cantidad de interesados, organismos gubernamentales, creadores de normas y fabricantes para analizar un solución”.

Depende de las pruebas
Además de evaluar diferentes tipos de tecnologías de mitigación de incendios, el informe de la Fundación del 2011 también describió emprendimientos futuros, incluyendo el desarrollo de lo que se denomina “escenarios de incendio normalizados” y la creación de “métodos de prueba y criterios de desempeño”. Los investigadores de Hughes están ahora abordando estos objetivos, en abril comenzaron probando una serie de aceites de cocina, incluyendo variedades con mayores composiciones de ácidos grasos libres que pueden encenderse a temperaturas más bajas y por lo tanto generar un incendio más rápido. También se incluyen entre los factores por investigar y que pueden afectar el aceite, el tamaño y la forma de la sartén para freír así como también el rendimiento de energía del quemador; durante esta investigación no se probaron las tecnologías de mitigación en sí mismas. Durante los experimentos, fueron utilizadas exclusivamente las cocinas con bobinas eléctricas, el tipo de cocina más prevalente en los incendios de cocinas, y para las cuales están diseñados los dispositivos de mitigación actualmente disponibles, Sin embargo, Almand dice que los métodos de prueba, una vez validados, pueden aplicarse a las cocinas de gas así como de otro tipo también.

“El objetivo es identificar un evento de cocina adecuado que pueda generar un posible incendio, y hacerlo de modo que sea reproducible y represente las condiciones más exigentes para una serie de tecnologías”, dice Dan Gottuk, ingeniero senior y director de servicios forenses y de litigio con Hughes y supervisor de proyectos para el nuevo proyecto de la Fundación de Investigación. Hughes completó su prueba en junio y anticipa la publicación de un informe más adelante este año.

Una investigación similar está en camino en la Universidad de Eastern Kentucky (EKU). Financiado por Visión 20/20, el proyecto analiza las temperaturas de auto-ignición de cinco combustibles calentados encima de cuatro tipos de hornallas, incluyendo una equipada con Safe-T Element. Los investigadores caracterizaron la salida de calor de sartenes de seis y ocho pulgadas (15.24 y 20.32 cm) colocadas sobre quemadores en potencia baja, media y alta. Se agregaron los combustibles a las sartenes, y se colocaron termopares, o medidores de temperatura, dentro de las sartenes y directamente sobre el combustible para determinar “el calor que se estaba transmitiendo… y cómo afectaba la superficie superior del material que se estaba calentando”, dice el investigador de EKU Corey Hanks. Se espera un informe sobre los hallazgos más adelante este año.

Otro estudio realizado por Underwriters Laboratories y la Universidad de Maryland apunta a localizar los pronosticadores que podrían evitar incendios con llamas en hornallas. Se analizaron las concentraciones de oxígeno y gas en los quemadores de cocinas, campanas de cocina y los niveles del cielo raso de la cocina durante 11 escenarios, incluyendo al freír panceta y al cocinar carne picada. La investigación, dice Almand, podría informar el desarrollo de tipos específicos de dispositivos de detección cercanos a la cocina que podrían activarse con alarma cuando se presentan condiciones de pre-ignición.

Otros países ya han incorporado algunos tipos de tecnología de mitigación. Algunas cocinas en Japón, por ejemplo, exigen dispositivos reguladores de temperatura que corten la energía en la superficie de la cocina si esta se acerca a temperaturas de ignición especificadas, dice Madrzykowski del NIST.

A futuro podrían aparecer en los Estados Unidos requisitos similares manejados por el código, apoyados por pruebas normalizadas, dice Madrzykowski. “Una vez que se encuentre disponible la prueba normalizada para una herramienta de cocina, es posible que aparezca algo desde el ámbito de los códigos y normas, en donde se podrá oír a estados y localidades decir “Todos los hogares deben cumplir con esta norma”, dice. “Esto está en camino, seguramente no sucederá en los próximos tres a cinco años, pero si existe hoy el potencial para ello”.

Mientras tanto, la NFPA está buscando modos adicionales para tener un mayor impacto sobre el problema de los incendios en cocinas, dice Lorraine Carli, vicepresidente de comunicaciones de la NFPA

“Los sistemas de rociadores convencionales contra incendios residenciales ciertamente pueden ser efectivos para atender incendios de cocina, pero también reconocemos la importancia de una tecnología que en principio, pueda evitar que estos incendios se inicien”, dice Carli, mencionando que las lesiones suelen ocurrir con rapidez en eventos de incendio de cocinas y de forma cercana a la fuente. Además de la investigación y continuo empuje de la educación pública, dice, también existe la necesidad de una mejor colaboración con otras organizaciones. “Muchas de las cuestiones relacionadas con los incendios de cocinas y mitigación de los incendios de cocinas que están surgiendo aquí en la NFPA, están surgiendo también en otros lugares”, dice. “Muchas organizaciones se están dando cuenta de que este es un tema de preocupación compartido”.

Fred Durso, Jr. es redactor del NFPA Journal.