jueves, 26 de marzo de 2015

@TecniTipsGANB #163

Basado en los datos



A medida que aumenta exponencialmente el volumen de datos generados, los bomberos consideran maneras innovadoras de aprovechar el poder que provee la información, para salvar vidas, reducir las pérdidas de propiedades y proteger a los bomberos un mundo nuevo y audaz para el "combate inteligente de incendios".

La estación de bomberos 308, situada en South Queens (EE.UU.), es el tipo de lugar en el que los visitantes reciben un fuerte apretón de manos y una rica taza de café cuando llegan. Arriba, la oficina de Eugene Ditaranto es de la vieja escuela. Los muros están revestidos con paneles de madera de la década de los 70 y Ditaranto, jefe del Batallón 51 del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY), tiene colgados tablones de anuncios y mapas de su distrito. Hay decenas de carpetas colocadas en un estante situado en el muro más alejado y la superficie del sencillo escritorio de madera del jefe está prolijamente cubierta con pilas de papeles, archivadores y notas autoadhesivas. A cada rato se escucha sonar el teléfono fijo por sobre el zumbido de dos unidades de aire acondicionado de ventana.
Sin embargo, en este modesto espacio de la vieja escuela, con sólo pulsar unas teclas el Jefe Ditaranto accede a una de las herramientas tecnológicamente más innovadoras y sofisticadas desarrolladas por los bomberos. Enciende su computadora Dell y en tan solo unos instantes su pantalla presenta lo que todo jefe sueña tener a su alcance: una lista de los edificios de su distrito que en ese día corren el mayor riesgo de sufrir un incendio. El programa se denomina Sistema de Inspección Basado en Riesgos (Risked-Based Inspection System o RBIS), que en esencia consiste en un innovador algoritmo de análisis de datos llamado FireCast.
Durante más de un año, el FDNY ha utilizado el FireCast 2.0, que clasifica los datos de cinco agencias de la ciudad en hasta 60 factores de riesgo de incendio, que a su vez se emplean para generar las listas de prioridades de todos los edificios inspeccionados por el FDNY. Los oficiales del cuerpo de bomberos aseguran que esta tecnología alivia la carga de trabajo, simplifica una tarea increíblemente compleja y, lo que es más importante, conduce a los bomberos de Nueva York a presentarse en algunos de los edificios de la ciudad más propensos a incendios, algunos de los cuales no han sido inspeccionados en años.
“La prevención de incendios es lo que, en definitiva, permite salvar una gran cantidad de vidas, hecho imposible de expresar numéricamente”, dijo Ditaranto, quien colaboró en el desarrollo y actualmente supervisa el sistema RBIS. “Si ingresamos en un edificio y vemos algo y lo corregimos, no podemos saber si estamos previniendo un incendio que podría ocurrir en tres semanas no hay manera de predecirlo. Pero sí creo que, probablemente, en muchos casos, nuestras acciones implementadas efectivamente contribuyen a la prevención de un incendio".
RBIS esta en vías de convertirse en una herramienta de trabajo cada vez más poderosa. A principios del próximo año, FDNY lanzará el algoritmo FireCast 3.0, que clasificará los datos recopilados de 17 agencias de la ciudad, junto con el sistema 311 de informe telefónico de la ciudad de casos que no son de emergencia, en hasta 7,500 factores de riesgo de incendio distintos y ponderados todo desde las especificaciones del edificio y las ocupaciones hasta violaciones a las reglamentaciones de recolección de residuos y quejas por ruidos. Todas las noches, poderosas computadoras de las modernas y elegantes sedes centrales de FDNY en Brooklyn utilizarán el algoritmo FireCast 3.0 para analizar los valiosos datos recopilados en un período de tres años de todos los edificios de la ciudad. Con la aplicación de las variables y de los antecedentes de un solo incendio de cada uno de los vecindarios, FireCast 3.0 llevará a cabo un complejo análisis estadístico y le asignará a todos los edificios que inspecciona el FDNY un puntaje de riesgo de incendio. Los edificios que tengan el puntaje de riesgo de incendio más alto serán puestos en primer lugar de la lista de inspecciones de edificios, asignados diariamente a cada una de las 341 compañías de bomberos de Nueva York. FireCast también toma en consideración, según una programación establecida, los edificios que el cuerpo de bomberos legalmente debe inspeccionar, como por ejemplo: escuelas, edificios bajo construcción y edificios inhabilitados y los agrega en los primeros lugares de la lista. Todo el proceso llevará aproximadamente 90 minutos.
El sistema RBIS es tal vez el mejor ejemplo de lo que se ha dado por llamar “combate inteligente de incendios” que emplea los datos, tanto para informar como para agilizar los procesos que aplican los bomberos cuando responden a un incendio u otra emergencia. En un mundo cada vez más saturado de información en donde aparentemente todo es “inteligente”, desde los teléfonos hasta la red eléctrica los bomberos, también, está comenzando a aprovechar la enorme cantidad de datos y herramientas actualmente disponibles, para contribuir a salvar vidas, proteger a los bomberos y reducir las pérdidas de propiedades.
El concepto parece estar a punto de despegar. A principios de este año la Fundación de Investigación en Protección contra Incendios, en asociación con el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (National Institute of Standards and Technology o NIST) se embarcó en un ambicioso proyecto de 18 meses de investigación, cuyo objetivo fue identificar las oportunidades para crear y desarrollar nuevas herramientas para el combate inteligente de incendios. Como parte del proyecto, los equipos de peritos en incendios, científicos y expertos en datos y tecnología están creando una "guía” integral para el futuro estudio del combate inteligente de incendios, que abarca temas que van desde el análisis de datos y sensores, hasta aplicaciones móviles e interoperabilidad. El proyecto de la guía debería estar terminado para marzo-junio de 2015. "El mundo está cambiando muy rápidamente, y lo mismo sucede con los bomberos”, expresó Edward Baggott, jefe de operaciones adjunto de FDNY y uno de los desarrolladores de FireCast y del Sistema de Inspección Basado en Riesgos. "El RBIS colabora con los ciudadanos de Nueva York, pero es también beneficioso para los bomberos, ya que nos permite aprender algunos aspectos críticos directamente en el campo se trata de un modelo en el que todos ganan. Creo que recién estamos en la primera etapa de su desarrollo.
Cómo resolver las deficiencias
Para saber hasta dónde ha llegado el FDNY, tan solo hay que mirar y ver en dónde se encontraba hace tan sólo siete años.
El 18 de agosto de 2007, envueltos en una turbia nube de denso humo, los bomberos de la Ciudad de Nueva York Robert Beddia, Joseph Graffagnino y James Martin subieron una escalera del inhabilitado edificio del Deutsche Bank, situado en el centro de Manhattan, con la intención de llegar hasta los bomberos que ellos creían estaban atrapados en el piso 15. El edificio de oficinas de gran altura, a sólo pasos de la Zona Cero, fue seriamente dañado en los ataques terroristas del 11 de septiembre y estaba siendo reducido y demolido. Justo antes de las 16:00 se produjo un incendio en el piso 17, cuando un empleado imprudentemente arrojó un cigarrillo.
Cuando llegaron los bomberos, descubrieron que los obreros de la construcción, en su prisa por demoler el edificio, habían hacía unos meses cortado un tramo de 42 pies de la tubería vertical que se usaba para suministrar agua a los pisos más altos durante un incendio. Como resultado, los bomberos debieron forcejear para hacer llegar la manguera desde el nivel de la calle. En un juicio penal contra tres de los supervisores de la construcción del sitio, el bombero Martin posteriormente testificó que él, Beddia y Graffagnino habían estado en el edificio 40 minutos antes de que llegara el agua, con sus tanques de oxígeno que se agotaban peligrosamente.
Entre los pisos 14 y 15, Graffagnino y Beddia se quedaron sin aire, pero escapar resultaba difícil, parcialmente debido a que sectores de la escalera habían sido sellados de manera inapropiada, como parte de las acciones de reducción en el edificio, según se observó en una investigación de la ciudad. A Martin, el último de los tres que ingresó en el edificio, le quedaba algo de oxígeno e intentó colaborar con sus dos compañeros antes de tomar la difícil decisión de dejarlos para buscar ayuda. Graffagnino y Beddia murieron poco después por la inhalación de humo.
Los registros mostraron que el cuerpo de bomberos no había inspeccionado el edificio desde hacía cinco meses, aún cuando las reglamentaciones de la ciudad requieren de una inspección visual de las tuberías verticales de un edificio en demolición cada 15 días. Entre tanto, el Departamento de Construcción de la ciudad sí había llevado a cabo inspecciones, pero no había descubierto la tubería vertical rota ni había compartido la información referente a las inspecciones con el FDNY. “Lamentamos profundamente los errores de nuestras agencias en la inspección y detección de las condiciones que llevaron a la muerte de los bomberos Beddia y Graffagnino”, reconoció el gobierno de la ciudad en una declaración publicada después del incendio. Los tres supervisores del proyecto fueron acusados de homicidio, pero fueron absueltos.
“Después del 11 de septiembre, el enfoque se centró en la reconstrucción del cuerpo de bomberos y en la preparación para el terrorismo la inspección del edificio no era una de nuestras principales prioridades”, dijo Baggot en una reciente entrevista que tuvo lugar en la sede central del FDNY en Brooklyn. “Deutsche Bank nos demostró que definitivamente teníamos deficiencias”.
FDNY tiene la responsabilidad de inspeccionar 330,000 edificios de la ciudad, lo que abarca a todos los edificios comerciales y a todos los otros edificios con áreas comunes, tales como complejos de departamentos. (El Edificio Empire State, con sus 2.7 millones de pies cuadrados de espacio, se cuenta como un único edificio.) Durante años, el cuerpo de bomberos confiaba en un anticuado método de catálogo fichero para hacer el seguimiento de las inspecciones. A cada edificio de la ciudad se le asignaba una ficha con información básica, como ocupación, superficie en pies cuadrados, materiales de construcción y año de construcción. Quedaba a cargo del comandante de la compañía hacer el seguimiento de las fichas y asignar a cada uno una letra, de la A a la E, lo que determinaba la frecuencia con la que el edificio debía ser inspeccionado. Ninguno de los registros estaba digitalizado y no había manera de hacer el seguimiento de la información crítica o incluso de cuándo un edificio había sido inspeccionado por última vez, sin ir a la estación de bomberos local y buscar en el catálogo fichero.
“Nosotros le indicábamos a los comandantes de las compañías, que ellos necesitaban determinar, de los miles de edificios del distrito administrativo de la compañía, a cuáles de ellos debían ir todos los años, cada dos años, cada tres, etc.”, dijo Ditaranto. “Con todas las otras responsabilidades que tenían, eso resultaba ser una tarea imposible. Lo más probable es que muchos aspectos quedarían marginados”. La fortuita naturaleza del sistema, expresó Baggott, llevaba a que muchas de las fichas se perdieran o se destruyeran y no estuvieran en el archivo.
La reparación del destruido sistema de inspecciones era algo desalentador. El objetivo del cuerpo de bomberos era completar las inspecciones del 10 por ciento de sus edificios todos los años, pero con algunas compañías con hasta 5,000 llamadas anuales por incendios, aún ese objetivo presentaba un gran desafío. “Tuvimos que preguntarnos qué podíamos hacer para mejorar la manera de determinar cuales edificios visitaríamos, dado que ciertamente no podíamos asistir a los 330,000”, sostuvo Jeff Roth, un comisionado adjunto de FDNY y líder de la unidad de análisis de FDNY de cuatro miembros, a cargo del desarrollo y mantenimiento del algoritmo FireCast. “Pero, ¿cómo hacer esa determinación?”.
Los cambios largamente debatidos en la municipalidad, fueron implementados tras el incendio del Deutsche Bank, sostuvo Roth. Se les ordenó al Departamento de Construcción y al Departamento de Protección Ambiental que comenzaran a compartir automáticamente con FDNY toda la nueva información sobre construcciones e inspecciones que obtuvieran. Más significativo aún, en abril de 2013, el entonces alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg firmó un decreto por el que se creaba una plataforma de uso compartido de datos para toda la ciudad, que le permitiría a las agencias e incluso al público en general ver y manejar la enorme cantidad de datos obtenidos por las agencias de la ciudad. El decreto también creaba la Oficina de Análisis de Datos de la Alcaldía, conocida como "centro de inteligencia cívica” de la Ciudad de Nueva York. El giro que dio la ciudad hacia un empleo innovador de los datos ocurría mientras el FDNY continuaba con el proceso de renovación de sus políticas de inspección de edificios. "Se trató de un progreso natural para nosotros", dijo Roth sobre la decisión de desarrollar un modelo de inspecciones de seguridad contra incendios basado en datos. “Nos dimos cuenta de que debíamos priorizar las inspecciones con algún fundamento, y repentinamente se nos revelaron todos estos datos. Así que pensamos, ‘¿de qué manera podemos emplearlos?’".
El cuerpo de bomberos comenzó modestamente, digitalizando la totalidad de la información que tenía en su viejo sistema de fichas de inspecciones de edificios. Coordinó luego grupos de debate con oficiales para determinar cuál era la información fundamental que constaba en las fichas que podía tomarse como los mayores indicadores de predicción de un incendio. A partir de este proceso, FireCast 1.0, que Roth describió como un indicador "anecdótico” de predicción de un incendio sin demasiada base estadística, fue lanzado en marzo de 2013. “Era anecdótico porque en ese momento nuestro acceso a los datos era limitado”, dijo Roth. “Era lo mejor que podíamos hacer, pero resultó ser un primer paso crucial".
Al darse cuenta de las limitaciones de este esfuerzo inicial, FDNY contactó a la nueva oficina de análisis de datos de la ciudad y consagró su ayuda al desarrollo de un nuevo modelo, basado en una mayor cantidad de datos. En junio de 2013, el equipo a cargo de los datos de la alcaldía entregó el proyecto a una recientemente convocada Unidad de Análisis del FDNY, que completó y lanzó FireCast 2.0 “el primer paso hacia un modelo estadístico real", de acuerdo con lo expresado por Ryan Zimgibl, científico a cargo de los datos de los potenciales clientes del sistema FireCast y uno de los cuatro miembros originales de la Unidad de Análisis de FDNY.
Sintonización perfecta de la maquinaria
De acuerdo con lo que sostiene Zimgibl, el concepto central del algoritmo FireCast es detectar las características de los edificios que han sufrido incendios y compararlas con las características de aquellos en los que no ha habido un incendio. "¿Cuál es la diferencia entre los dos edificios que lucen exactamente iguales, excepto que en uno de ellos se ha producido un incidente de incendio? ¿Qué es lo que no estamos viendo en estos edificios?, expresó Zimgibl. "Se quiere encontrar aquellas descripciones que existen en uno de esos mundos, pero no en el otro, y hay unas pocas pruebas estadísticas diferentes que empleamos para colaborar en la determinación de cuáles son los factores que nos interesan”.
Una vez que el algoritmo FireCast resuelve cuáles son los factores que están correlacionados, y en qué medida, evalúa el caché masivo de datos almacenados en la nueva plataforma de uso compartido de datos de la Ciudad de Nueva York para determinar cuáles son los edificios que tienen características de predicción de un incendio y asignarle a cada edificio un puntaje de riesgo de incendio. “FireCast emula la intuición de un oficial de bomberos experimentado, alguien que ha estado en el vecindario durante años y realmente conoce los edificios”, explicaba Roth. “Muchos de estos veteranos con los que he conversado no están demasiado sorprendidos por los hallazgos del FireCast que a mí me han sorprendido, y que yo pensé era algo enormemente impresionante".
Si bien FireCast 2.0 ha sido un gran avance, quienes están a cargo del desarrollo de FireCast 3.0 nos dicen que esta versión mejorada superará todo lo imaginable. Además de la enorme cantidad de datos que el nuevo modelo puede manejar y el increíble aumento de la cantidad de factores de riesgo de predicción de un incendio de 60 a 7,500, la versión 3.0 es también una maquinaria mucho mejor sintonizada. Mientras que las dos primeras versiones de FireCast concentraban los datos de toda la ciudad en un solo conjunto, la versión 3.0 analiza de manera separada cada uno de los distritos de los 49 batallones de bomberos, lo que permite generar puntajes de riesgo de incendio de los edificios basándose en los antecedentes de un solo incendio y en las características de los vecindarios individuales.
Los oficiales de bomberos esperan que esta calidad dinámica resulte en una herramienta de inspección más sensible y más efectiva. Por ejemplo, si el algoritmo determina que una violación en la recolección de residuos es un elemento de predicción de incendio en el Distrito del Batallón 3 del Bronx, un edificio allí situado para el que se emitió una violación en la recolección de residuos un martes, tendrá un puntaje de riesgo de incendio más alto el miércoles. Sin embargo, en el Batallón 51 de Queens, una violación en la recolección de residuos puede no ser un indicador de incendio basándose en los antecedentes de incendio locales, por lo que la violación no tendrá impacto en el puntaje de riesgo de un edificio aunque ello podría modificarse. Si al día siguiente un edificio de Queens, con antecedentes de violaciones en la recolección de residuos sufre un incidente de incendio, el algoritmo automáticamente discernirá los datos nuevamente y podría determinar que las violaciones en la recolección de residuos se han vuelto estadísticamente significativas y las incluye en el modelo de riesgo de incendio del día siguiente.
Para captar el rol del comportamiento humano en la evaluación del riesgo de incendio, FireCast 3.0 también incluirá los datos del amplio sistema 311 de informe telefónico de casos que no sean de emergencia de la ciudad. De los 2.6 millones de quejas registradas en el 311 que se procesan anualmente, 1.4 millones están relacionadas con edificios. La mayoría de esas quejas categorizadas en más de 6,000 tipos diferentes están relacionadas con los edificios que inspecciona el FDNY, lo que otorga al FireCast 3.0 una corriente inmensa de puntos de ingreso de datos recientes y en constante actualización que se procesa todas las noches.
De esta manera, el programa refina constantemente su proceso para "detectar las tendencias incluso antes de que sean visibles", dijo Zimgibl. “Este sistema hace eso porque los datos se actualizan dinámicamente”.
Los resultados indican que el sistema prioriza correctamente los edificios. Durante los 30 días posteriores a la implementación del FireCast 2.0, la cantidad promedio de violaciones en edificios en la ciudad aumentó un 19 por ciento. Después de los primeros 60 días, la cantidad de violaciones era todavía un aumento de 10 por ciento. El ingreso en los edificios correctos también significa estar mejor preparados para cuando ocurra un incendio en esas estructuras. A partir de la implementación de la versión 2.0, el 16.5 por ciento de los incendios estructurales de toda la ciudad ocurrieron en edificios que el FDNY había inspeccionado dentro del período de 90 días previos al incidente. Esto significa que, si bien las inspecciones no previnieron esos incendios, los bomberos contaban con información actualizada sobre la disposición, forma y tamaño del edificio, la ubicación de las tuberías verticales, los paneles de alarma, hidrantes y otra información fundamental. También reveló que FireCast predecía con exactitud cuáles eran los edificios que probablemente podían sufrir incidentes de incendio. Mediante una comparación, con la versión 1.0, solamente el 1.9 por ciento de los edificios con incidentes de incendios estructurales habían sido inspeccionados dentro de los 90 días. Los oficiales del FDNY predicen que, con FireCast 3.0, en la Ciudad de Nueva York el 25 por ciento de los incendios estructurales ocurrirá en edificios que el FDNY ha inspeccionado dentro de los últimos 90 días, lo que en gran medida reduce las posibilidades de que suceda otro incidente como el del Deutsche Bank.

Ditaranto dijo que la efectividad y promesa del RBIS es el resultado de haber sido creado por los oficiales bomberos, y no por ingenieros, tecnólogos u otros. "Los oficiales de bomberos son los que tienen la perspectiva única y los conocimientos prácticos que otros profesionales no poseen," expresó, citando los esfuerzos por parte de oficiales tales como el Capitán Thomas Gale, jefe de operaciones de Ditaranto que lidera el proyecto RBIS, para el diseño de un sistema que tenga en cuenta la seguridad de los civiles, así como la de los bomberos. "Somos quienes mejor comprendemos el riesgo, ya que somos quienes estamos en el campo de batalla, enfrentando todos los niveles de riesgo en todo momento".
La mayor evidencia anecdótica sobre el correcto funcionamiento del FireCast surge de la gran cantidad de llamadas al Programa de Seguridad de Inspecciones de Edificios del FDNY (BISP) esencialmente una línea directa para los inspectores de campo, que desean formular consultas sobre el código de incendios de la ciudad, o enfrentan situaciones desafiantes o únicas que superan su nivel de conocimientos. A medida que los inspectores eran enviados a los edificios que corrían mayor riesgo, aumentaba la cantidad de llamadas solicitando ayuda. “Dado que las inspecciones comenzaron a basarse en el puntaje de riesgo, todo tipo de elementos han sido sacados a la luz: materiales peligrosos, aspectos relacionados con el egreso, y todo lo demás”, expresó Capt. Michael Scheibe, uno de los principales responsables del BISP. “Como resultado, el nivel de educación [para los inspectores de campo] ha crecido enormemente. Cuentan con mejores elementos para saber qué hacer ante las situaciones con las que se enfrentan”.
A medida que el sistema madura, los lideres del FDNY piensan que el sistema podría derivar en mucho más que sólo conducir a los bomberos a los edificios más riesgosos podría también brindar nuevas respuestas al motivo y al modo en que se inician los incendios en la Ciudad de Nueva York. "Estos datos podrían tener el potencial de modificar las leyes y las reglamentaciones si observamos una tendencia, tal vez podamos rectificar las reglas antes de que suframos un incidente mayor", dijo Baggott, jefe adjunto de operaciones de FDNY. “Los hombres responsables de las operaciones contra incendios observan parte de los datos y comentan: ‘¿En serio? ¿Eso causa un incendio?’ Pero nosotros debemos considerar las cifras. Si los datos nos indican que es así, así lo encararemos”.
Una guía inteligente para el combate de incendios
FireCast puede ser ´punta de lanza´ en el combate inteligente de incendios, pero es tan solo el comienzo. En marzo del 2014, un inusual grupo de 80 personas se reunió en Arlington, Virginia, con el fin de debatir cómo sería un combate inteligente de incendios en el futuro. Aproximadamente la mitad eran bomberos profesionales, mientras que la otra mitad eran ciberfísicos con antecedentes en sitios como Google y diversas agencias del gobierno federal. El taller, organizado por la Fundación de Investigación en Protección contra Incendios, se celebró con el fin de establecer un diálogo entre los grupos, como un primer paso para abordar un proyecto complejo, denominado: “Smart Firefighting: Where Big Data and Fire Service Unite” (Combate inteligente de incendios: donde se unifica el volumen de data y los bomberos nfpa.org/smartfirefighting), destinado a crear el futuro del combate inteligente de incendios.
“Estamos anegados de una cantidad increíble de datos se colocan sensores en todo lo que puedan imaginarse”, dijo Casey Grant, director de investigaciones de la Fundación, que supervisa el proyecto. "Al mismo tiempo, nuestra capacidad de procesamiento y almacenamiento de datos han crecido radicalmente. El interrogante es, ¿qué hacemos con esto?
En los meses siguientes a la reunión inicial, 11 pares de peritos en incendios y expertos en datos y tecnología se han unido para abordar dicho interrogante. Cada par de expertos ha escrito un capítulo sobre temas que van desde tecnología de la información y métodos de envío de datos hasta sensores, recopilaciones de datos, interoperabilidad hardware/software, sistemas analíticos y otros más. Para inicios del 2015, el grupo habrá elaborado un documento integral que identificará las oportunidades de mejora del servicio contra incendios a través de la tecnología de datos y la priorización de áreas para futuras investigaciones. “La guía nos indicará el camino a seguir”, expresó Anthony Hamins, jefe de la división de investigación de incendios de los laboratorios de ingeniería de NIST, que financia el proyecto.
A través de NIST, el gobierno federal esta gastando millones de dólares en la investigación de los llamados sistemas ciberfísicos o CPS (por sus siglas en inglés) el sistema integrado de redes, computadoras y sensores que funcionan en tándem con el mundo físico para la creación de sistemas inteligentes. El trabajo de NIST para el perfeccionamiento de los sistemas inteligentes se encuentra en curso en diversos sectores, entre ellos el de fabricación, transporte, energía y otros. "Los sistemas ciberfísicos son un área clave del programa en NIST son muchas las personas que trabajan en los temas relacionados con los CPS", sostuvo Hamins. "Creemos que aprovechar las ventajas de esta tecnología emergente es muy importante para garantizar la seguridad y la efectividad de los bomberos”.
El combate de incendios ofrece particulares desafíos y oportunidades para esta tecnología; como lo demuestra el algoritmo FireCast del FDNY, el rango de datos aplicables es prácticamente ilimitado. Por ejemplo, ¿qué sucede si un bombero pudo emitir una orden verbal para acceder a un detalle de la disposición de un edificio que aparecería en su visor? ¿Qué sucede si los comandantes del incidente pudieron ver una modelización del incendio en tiempo real basada en las condiciones reales según lo informado por los sensores situados dentro y en los alrededores del edificio?
Grant, que describe al proyecto como uno de los más desafiantes en los que él alguna vez ha trabajado, cree que las implicancias para los bomberos son inmensas. “Algunas personas observan esto y dicen que estamos en la cúspide de una nueva era, y coincido con ellos", dijo. "Esto está llegando tan rápido y se modifica tan velozmente que estamos intentando adelantarnos para ver dónde iremos después". Grant expresó que el proyecto para un combate inteligente de incendios podía informar a los nuevos códigos y normas, tales como NFPA 950, Desarrollo e intercambio de datos para bomberos, que ha sido redactada como una norma y NFPA 951, Guía para el desarrollo y el uso de la información digital, que a su vez podrían transformarse en importantes herramientas para navegar en el emergente panorama tan rico en datos. [Ver "Existe una norma para eso"]
Si bien se da cuenta de su potencial, Hamins minimiza la importancia de las nociones acerca de que los bomberos se encuentran al borde de una repentina transformación al menos no todavía. "No es fácil predecir cuándo será generalizado, debido a que hay muchos desafíos técnicos”, sostuvo. “Existen maravillosas oportunidades y posibilidades, y es mucho lo que queda por hacer. Pero FireCast es un ejemplo excelente de dónde podemos ir”.
Jesse Roman es escritor del NFPA Journal


Source: http://nfpajla.org/index.php/archivos/edicion-impresa/bomberos-socorristas/1066-basado-en-los-datos



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miércoles, 4 de marzo de 2015

@TecniTipsGANB #162

Sistemas de válvulas automáticas
FireLock NXT

TIPOS DE DISPOSITIVOS
• Seco
• Diluvio disparo eléctrico
• Diluvio disparo piloto seco
• Diluvio disparo piloto húmedo
• Preacción eléctrico
• Preacción con seguro simple disparo neumático
• Preacción sin seguro disparo neumático
• Preacción con seguro doble disparo neumático/eléctrico
• Preacción con seguro doble disparo neumático

Sistemas de válvulas FireLock NXT
• menores requerimientos de presión de trabajo
• tiempo ultra rápido de activación y suministro de agua
• menor tamaño de la huella (espacio de válvula)
• facilidad de instalación, servicio y mantenimiento
• menos partes móviles internas
• diseño liviano
• elimina el diferencial aire-agua
• configuraciones simplificadas
• mínima pérdida por fricción
• diafragma robusto
 El nuevo diseño requiere menos tiempo y trabajo en la instalación, lo que se traduce en
• reducción de costos del proyecto
• instalación simplificada al desembalar el producto*





lunes, 9 de febrero de 2015

@TecniTipsGANB #161

Normas en el extranjero
Una conversación con Andrew Scott y Robert Diggs, de la Oficina de Operaciones de Edificación en el Extranjero, del Departamento de Estado, sobre embajadas, seguridad contra incendios, seguridad humana, y más.  

La agencia de Operaciones de Edificación en el Extranjero (Overseas Building Operations OBO) del Departamento de Estado tiene una misión colosal. Casi todos los edificios oficiales que EEUU posee y alquila bajo la autoridad del Jefe de Misión recae bajo el dominio de OBO desde embajadas, consulados y residencias hasta complejos de oficinas y unidades de vivienda, cuarteles de la Marina e instalaciones de apoyo tales como depósitos, edificios de mantenimiento, aeródromos y unidades médicas de emergencia. La cartera incluye 275 misiones en 190 países, que alcanzan una superficie de más de 34 millones de pies cuadrados en bienes propios y 35 millones de pies cuadrados en propiedades alquiladas.

OBO se encuentra a cargo de todos los aspectos del edificio, incluido el diseño, construcción, adquisición, venta y mantenimiento, con un presupuesto anual para construcción de US$2.2 mil millones. “En todos los casos, la misión de OBO es la misma proveer instalaciones seguras, protegidas y funcionales que den respaldo a las necesidades del personal que trabaja en el extranjero y que trabaja en los objetivos de política exterior del gobierno de los EEUU”, dijo la Directora de OBO Lydia Muñiz durante una audiencia en el Congreso el pasado mes de julio.

Andrew Scott, arquitecto de proyectos de OBO, y Robert Diggs, ingeniero de protección contra incendios, cuentan con una experiencia combinada de 36 años en OBO, y forman parte de la misión de esta oficina para asegurar que las embajadas de la nación ubicadas en el extranjero se construyan bajo las más rigurosas normas de seguridad, protección y funcionalidad. Scott y Diggs hablaron con NFPA Journal sobre su trabajo, y los desafíos de mantener los más elevados estándares de seguridad construyendo a la vez en los entornos más diversos y en ocasiones peligrosos que se pueda imaginar.

¿Cómo trabajan unidos los distintos sectores de la oficina y cuáles son sus roles individuales?
Scott: Tenemos todas las disciplinas representadas en la organización: mecánica, eléctrica, estructural, seguridad humana, seguridad contra incendios, arquitectura, arte, y diseño interior. También contamos con profesionales de servicios inmobiliarios, coordinadores de proyecto, gerentes de construcción, estimadores de costos, gerentes de instalaciones, y gerentes de protección todo lo necesario para desarrollar y mantener las propiedades de todo el mundo. Durante los procesos de desarrollo de planificación y proyecto, los especialistas de incendio y de diseño entre otros, tienen posiciones clave en los equipos. Mi función de arquitecto y de gerente de diseño de proyectos implica tanto estar pendiente de las cuestiones arquitectónicas como de asegurar que todas las diversas disciplinas se integren en la visión del edifico.

Diggs: Como ingeniero de protección contra incendios, coordino los requisitos de protección, de seguridad humana y los requisitos de la ingeniería de protección contra incendios haciendo foco en asegurar que contamos con una estructura bastante segura y conforme al código.

¿Bastante segura?
Diggs: Uso el término “bastante” dado que a menudo debemos tomar decisiones equivalentes o hacer modificaciones en el edificio para asegurar que incorporamos todas las cosas que necesitamos desde el punto de vista de la seguridad. Por ejemplo, está el caso de los requisitos para tuberías verticales de tipo 1. Sólo necesitamos 65 psi, aún a pesar de que NFPA 14, Instalación de sistemas de tubería vertical y de mangueras, puede indicar 100 psi. La razón es que el departamento de bomberos local no puede manejar 100 psi, de modo que no existe motivo para imponer un requisito que no puede ser cumplido. Dicho esto, somos estrictos en mantener la conformidad con el código, ya que además somos la autoridad competente. En consecuencia, como propietarios, miramos las cosas de una manera, y como autoridad competente implementamos algo parecido a una auto-regulación, lo cual implica una mayor responsabilidad sobre nosotros.

¿Ustedes son la AC aún cuando están en un país extranjero? ¿Cómo funciona eso?
Diggs: Las instalaciones de las misiones diplomáticas son inviolables bajo la ley internacional, de modo que en general, podemos seguir nuestras propias normas. A su vez, existe la obligación de respetar la ley del estado receptor, y por razones prácticas, intentamos mantener buenas relaciones con las autoridades locales, de modo que buscamos resolver cualquier cuestión conflictiva respecto de normas locales más restrictivas de manera amigable, y reuniéndonos con los funcionarios del estado de manera puntual según cada caso.

¿Qué tipo de ajuste se ven en necesidad de hacer eventualmente en el código?
Diggs: En NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, existe algo denominado instalaciones de acceso limitado un edificio que cuenta con acceso limitado en lo relativo a incendios y rescate. Nuestros edificios se encuentran dentro de esa categoría. Si bien técnicamente no podemos decir que no cuentan con ventanas, funcionalmente no cuentan con ventanas, dado que no se puede acceder al edificio a través de la ventana fácilmente. Por este motivo, una cantidad de requisitos se activan desde el código de construcción de edificios. Evaluamos el riesgo, el uso del edificio, y básicamente lo tratamos como si fuera una estructura especial. No imponemos todos los requisitos de una instalación de acceso limitado, o subterráneo o de una estructura sin ventana. En su lugar, utilizamos requisitos para edificios de altura u otros edificios, y construimos un edificio del tipo de los edificios basados en el desempeño. Este es el tipo de enfoque macro que le damos a nuestro diseño.

La enorme cantidad de edificios y diversidad de contextos y condiciones, debe presentar muchos desafíos para un arquitecto.

Scott: Estamos construyendo en contextos muy diferentes, desde entornos muy calurosos y desérticos con muy poco acceso a cualquier tipo de infraestructura, hasta entornos muy bien desarrollados tales como Londres, París, o Yakarta.

Nuestro trabajo incluye construcciones lejos del centro de la ciudad en grandes sitios abiertos, así como en zonas urbanas densamente pobladas, ambas situaciones nos ponen frente a desafíos interesantes. Por ejemplo, en Yakarta estamos en la mitad de la construcción de un edificio de altura de 10 pisos. Además de definir el edificio como una estructura sin ventanas y de buscar las soluciones para eso, también tenemos que considerar los temas de la protección. Hay ciertas partes del edificio donde necesitamos tener acceso restringido, pero al mismo tiempo, esto nos crea una barrera. En nuestros edificios necesitamos dos medios de egreso, y a menudo eso se vuelve difícil de mantener. Por esta razón, a veces implementamos soluciones híbridas en las que logramos colocar las puertas de egreso con herrajes de egreso especiales.

¿Qué tipo de evaluaciones deben hacerse antes del diseño de un edificio?
Scott: Antes de emprender el proyecto, efectuamos un estudio de planificación inicial que es realmente extenso. ¿Cuál es el clima político de este lugar?¿Qué probabilidades hay de enfrentar revueltas o manifestaciones? También ahonda en el costo de materiales y de mano de obra. Aborda todas las condiciones medioambientales así como si es zona con alto riesgo de sismo o de inundación. Se considera qué tipo de protección contra incendios se brinda en la ciudad: ¿existe algún departamento de bomberos? ¿Qué tipo de represas hay disponibles? Es un estudio muy detallado en realidad, de modo que cuando comenzamos el proceso de diseño, tenemos una muy buena idea de las limitaciones con las cuales debemos tener cuidado.

Hay mucha agitación en el mundo en estos momentos, desde Ucrania hasta Gaza y Siria. Ocurrieron eventos trágicos en Libia en 2012, en el que militantes atacaron un complejo diplomático de EEUU en Bengasi y en el que fallecieron el embajador de los EEUU y un funcionario del Servicio Diplomático de los EEUU. ¿Cómo impactan estos eventos del mundo real en OBO y cómo los manejan?
Scott: El departamento revisa con frecuencia nuestras normas y siempre está preparado para reconsiderar lo que funciona y lo que no. A menudo nos preguntamos: ‘¿qué podríamos hacer mejor?’ En ocasiones se trata de un proyecto en curso, y es difícil hacer modificaciones. En otras situaciones es un proyecto en etapa de diseño y entonces es más fácil hacerlo.

Es obvio que es necesario mantener una gran flexibilidad durante el proceso de diseño, pero ¿existen elementos estándar que es necesario incluir en todos los edificios?
Diggs: Existen elementos específicos estandarizados dentro de nuestros edificios desde el punto de vista de la protección contra incendios, uno de los cuales es la bomba de incendios. Habitualmente diseñamos nuestras bombas de incendio para 1,000 galones por minuto y 150 psi. Ese es el parámetro mínimo.

Asimismo, nuestros edificios deben ser bastante auto suficientes. No estamos en una isla, pero alimentamos nuestra propia bomba de incendios, contamos con nuestro propio generador, tenemos todo tipo de mecanismos para asegurar que la embajada pueda continuar funcionando, incluso en las circunstancias más críticas. Un excelente ejemplo es el de Puerto Príncipe, Haití, en el que acabábamos de terminar de construir unas instalaciones diseñadas según normas antisísmicas muy rigurosas, y las mismas pudieron resistir un tremendo terremoto con daños mínimos. Se convirtió en el centro de actividades para la reconstrucción de ese país. Y todo esto fue gestado en el código.

¿Tuvieron algún proyecto reciente particularmente desafiante?
Diggs: Teníamos un edificio existente de cinco pisos que funcionaba como cancillería en Surinam que no contaba con sistema de rociadores porque había sido construido tiempo atrás. Para evitar el costo innecesario de albergar un tanque de agua separado en la propiedad, construimos un estanque de cuatro pies de profundidad en el complejo, rodeado de algunos muebles de jardín, de modo que ahora cuentan con un espejo de agua, y luego lo conectamos a una bomba de incendios tipo turbina vertical mediante un canal y a un sistema tipo pozo, totalmente conforme a NFPA 20, Instalación de bombas estacionarias de protección contra incendios. Lleva un poco de innovación y creatividad, pero resulta en un ganar para todos, tanto desde el punto de vista de la arquitectura como de la ingeniería.



jueves, 29 de enero de 2015

@TecniTipsGANB #160

Protegiendo a San Patricio

Vea las diapositivas de un sistema de niebla. Haga una visita virtual de San Patricio
Porque una histórica catedral de la Ciudad de Nueva York eligió un sistema de agua nebulizada como parte de un proyecto de restauración integral

Un trabajador de la construcción me pregunta, ¿quiere ver algo increíble?

Teniendo en cuenta nuestra ubicación la torre norte de la Catedral de San Patricio, a 10 pisos por encima de la bulliciosa 5ta. Avenida de Manhattan me siento preparado para todo. Me indica que lo siga a través de una angosta antesala y hacia arriba por una corta rampa. Se detiene en una gran abertura rectangular situada en el muro de piedra de la catedral y mira hacia afuera. Apenas más allá de la apertura, un angosto tablón de madera cuelga afuera del chapitel.

Me cuenta que generalmente va allí a sentarse cuando tiene un momento de descanso, suspendido entre los pináculos de piedra de la catedral, y la ciudad de Manhattan que se despliega a la vista. “Es el mejor lugar del mundo para almorzar”, dice muy sonriente mostrando su rollizo rostro debajo de un casco firmemente ajustado.

Pero no son las espectaculares vistas desde el sitio de su ´comedor´, ni el nuevo y reluciente mármol ni los vívidos vitrales, lo que he venido a ver si no el polvoriento ático.

A unos 50 pies del pedestal donde almuerza mi amigo, en esta torre que alguna vez fue hueca, se encuentra la nueva sala mecánica del sistema de vanguardia de proteccion contra incendios con agua nebulizada de la catedral. Esencialmente una caja de concreto de 170 pies cuadrados, la sala alberga 24 cartuchos de gas nitrógeno de color rojo, cada uno de aproximadamente 5 pies de alto; un tanque de agua de metal de 1000 galones y una brillante maraña de tuberías, válvulas y palancas. Desde aquí, la tubería de acero inoxidable atraviesa el muro de ladrillos de soporte de seis pies de espesor de la torre, luego se extiende en abanico a través del ático de 33,000 pies cuadrados de la catedral, que cubre casi la totalidad del área de la estructura histórica.

La instalación del sistema de agua nebulizada es parte de un monumental proyecto de restauración de US$177 millones, la mayor inversión en los 135 años de historia de la catedral. Durante los últimos dos años, hasta 200 trabajadores por día han pululado por todos los remotos rincones de la catedral, adentro y afuera, construyendo andamios, limpiando la piedra, restaurando puertas de bronce y ventanas de vitrales, instalando nuevos sistemas de calefacción y refrigeración, y haciendo otras tareas. Los trabajadores comenzaron a instalar el sistema de agua nebulizada en marzo de 2013, aplicando lo establecido en NFPA 750, Norma sobre sistemas de protección contra incendios de agua nebulizada y además confiando, en gran medida, en lo descripto en los lineamientos provistos por el fabricante, Marioff Corporation. El sistema recibió la aprobación mecánica del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés) en noviembre de 2013.

“En NFPA 750 se expresa que se debe vivir y morir según lo que dice el manual DIOM del fabricante (diseño, instalación, operación y mantenimiento)”, dice Tom Newbold, directivo de Landmark Facilities Group, consultores en ingeniería que contribuyeron en el diseño del sistema de agua nebulizada de la catedral. “Confiamos en NFPA 750 y en cierta medida también se aplicó NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores. Y luego el manual DIOM de Marioff”.

Según Structure Tone, Inc., la empresa de construcción responsable de las tareas de restauración, el sistema de agua nebulizada costó aproximadamente US$1.1 millón, alrededor de US$ 350,000 más que si en la catedral se hubiera instalado un sistema de rociadores tradicional. De acuerdo con lo que expresa Newbold, el único otro sistema de supresión de la catedral está ubicado en una pequeña área del sótano, que está protegida con rociadores. Una rectoría cercana, físicamente conectada, aunque técnicamente separada de la catedral, contaba con un sistema completo de tubería húmeda, que fue agregado cuando la estructura fue renovada, hace aproximadamente cuatro años. Dicen los funcionarios de la catedral, que hasta el presente momento y desde que abrió sus puertas, en la Catedral de San Patricio nunca ha habido un evento de incendio significativo.

Durante décadas, los funcionarios de la catedral se habían resistido a instalar un sistema de supresión de incendios en el espacio del ático, por temor a los efectos que pudiera tener el agua en la estructura histórica—aunque como señalan los oficiales del cuerpo de bomberos, el impacto de un sistema de rociadores en la catedral sería significativamente menor que el de un incendio o que la cantidad de agua utilizada durante las operaciones de combate de incendio. Trabajando con el FDNY, junto con los diseñadores e instaladores de rociadores, los funcionarios de la catedral arribaron a una solución que consideran brinda un aceptable nivel de protección contra incendios, y a la vez se adapta a los requisitos estructurales exclusivos de un monumento cultural venerable.

“Eran muchos los desafíos para la ingeniería, no solamente desde el punto de vista mecánico, sino también desde el punto de vista estructural”, dice Ron Pennella, de Structure Tone, gerente del proyecto y uno de mis guías en la recorrida para observar de cerca al sistema. “No hay otro sistema como este en el país”.


Sistema de niebla

“Una caja de yesca”
Con una superficie que abarca toda una manzana en el centro de Manhattan, San Patricio es la catedral católica romana de estilo gótico de mayor tamaño de los Estados Unidos, con chapiteles de hasta 330 pies de altura desde la calle y bancos para hasta 2,400 fieles. La construcción comenzó en 1858 y la catedral abrió sus puertas en 1879. Ha albergado a un papa, ha sido sitio de conmemoraciones y funerales notables desde Babe Ruth y Vince Lombardi hasta Robert F. Kennedy y Andy Warhol, por nombrar sólo algunos y ha sido durante mucho tiempo el sitio preferido de la elite de Nueva York para celebrar sus bodas. Es un monumento turístico emblemático, que atrae a más de 5.5 millones de visitantes todos los años, según se indica enstpatrickscathedral.org.

En 2012, la catedral anunció el lanzamiento de un ambicioso proyecto de restauración que duraría tres años, y que incluiría la reparación y limpieza de su mármol exterior, la limpieza de vitrales, la actualización de sus sistemas y más. Cuando llegué a la catedral, un lunes de julio a la mañana, la extensión de las obras era evidente: gran parte de su exterior estaba cubierto por andamios. En su interior, el marcado contraste de las majestuosas y elegantes columnas góticas envueltas en una jaula industrial de andamios, obreros vestidos con cascos, chalecos de seguridad y botas jalando de gruesas cuerdas que pasaban entre fieles de rodillas sumidos en oración, mientras otros trabajadores trepaban por los andamios al son de la pujante voz de un sacerdote que daba la bienvenida a quienes asistirían a la misa, resultaba así un escenario surrealista.

Junto con Pennella, mis guías para la recorrida por el nuevo sistema de agua nebulizada incluían a Kate Monaghan, directora adjunta de comunicaciones de la Arquidiócesis de Nueva York. Nos reunimos justo en el interior de la entrada por la 5ta. Avenida de la catedral, y Pennella nos condujo a través del anodino vano de una puerta para comenzar un vertiginoso ascenso por una serie de escaleras caracol. Finalmente llegamos a un pequeño rellano, repleto de ventanas, a mitad de camino hacia la torre sur de la catedral. Por generaciones, los bomberos de la Ciudad de Nueva York se han reunido aquí para entrenarse frente a la posibilidad de un incendio en el árido ático. Se observan en las altas y angostas ventanas que rodean al rellano la evidencia de su presencia: gran cantidad de nombres y fechas han sido escritos con las puntas de los dedos en el polvo y se han vuelto permanentes al ser abrasados por el sol. Unos pocos nombres datan del siglo XIX, apenas después de la apertura de la catedral; cuatro corresponden a bomberos que murieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre.

El rellano se encuentra a la misma altura que el cielo raso de la catedral y es el punto desde donde la torre se extiende hacia el cielo, a una altura mayor que la del edificio principal. Saliendo de la escalera caracol, continuamos hacia la parte superior de la torre y descendimos por un corto pasadizo, donde una escalera nos condujo hasta el ático. El cavernoso espacio, que huele a madera de tablones y moho, está situado justo encima del famoso cielo raso ornamentado de la catedral. Irónicamente, entre la poca iluminación, el casco de Pennella y el sistema de carros de aluminio que fue construido para colaborar en la instalación del sistema de agua nebulizada, sentí que había ingresado en el hueco de una vieja mina, no en el ático de una catedral que está a 110 pies de altura de la calle.

Mirando hacia arriba desde el santuario situado debajo, parece como si el cielo raso estuviera ensamblado al pálido mármol de Tuckahoe utilizado en algún otro sector de la catedral. Pero el pasadizo de acceso al ático ofrece otra perspectiva; el cielo raso no tiene mármol en ninguna parte. “La Catedral de San Patricio fue construida durante la Guerra Civil, que, como puede uno imaginarse, no fue el mejor momento para construir una catedral”, expresa Monaghan. “Para reducir costos, el cielo raso fue construido con un armazón de madera, cubierto por una malla de alambre y revoque. El revoque está pintado de manera que parezca mármol”.

Como resultado, el ático es una “caja de yesca”, dice Newbold, quien también es bombero voluntario en Trumbull, Connecticut. “Está compuesto por grandes cabriadas de madera y una tonelada de pequeñas piezas de madera que se usan para sostener el revoque a eso lo llamo material fácilmente combustible”.

Durante años, el FDNY había fomentado que en la Catedral de San Patricio se instalara un sistema de rociadores de incendio en el espacio del ático, pero la catedral se había resistido. La activación de un solo rociador automático puede descargar de 15 a 20 galones de agua por minuto, y los funcionarios de la catedral temían que el peso de esa agua acumulada, aproximadamente 8.3 libras por galón, pudiera resultar demasiado peso para el frágil cielo raso.

“Se derrumbaría”, dice Monaghan. “Ese ha sido siempre un singular reto en la Catedral de San Patricio. Esa es la razón básica por la que optamos por un sistema de agua nebulizada”. Habiendo planificadas muchas otras mejoras a gran escala y una campaña para recaudar fondos en curso, los funcionarios de la catedral decidieron que este era el momento de afrontar el tema del potencial y catastrófico riesgo que presentaría un posible incendio en el ático.

Newbold y su equipo diseñaron un sistema de 246 boquillas de agua nebulizada dispuestas en ocho zonas y tres niveles de altura para cubrir el espacio del ático desde los aleros hasta el piso. Las tuberías de acero inoxidable emergen desde la sala de mecánica de la torre norte y se extienden en líneas precisas, en todas las direcciones. Los nodos se ramifican y terminan en boquillas compactas apenas perceptibles entre las enormes vigas y soportes del ático.

Ante un incendio, las boquillas más cercanas al incendio se activarían, descargando el aire presurizado desde las redes de acero. Una mezcla de agua y nitrógeno, que se origina en la sala de mecánica, se dispararía a través de las tuberías con una presión de más de 1,000 psi más de 10 veces la presión de un sistema de rociadores convencionales y hacia afuera de los pequeños orificios de la boquilla de agua nebulizada. Ello provocaría una densa niebla cuyo fin es extinguir el incendio extrayéndole su calor, desplazando el oxígeno que lo alimenta y bloqueando el calor radiante. Según Marioff, el fabricante del sistema, el sistema de agua nebulizada de la catedral utiliza 3.3 galones de agua por boquilla por minuto y las gotitas de agua más pequeñas se evaporan o dispersan, en lugar de unirse. La sala de mecánica contiene suficiente gas y agua para que todas las boquillas de una zona funcionen durante aproximadamente 30 minutos.

A fin de garantizar la confiabilidad del sistema, en el manual de instalación de Marioff se obliga a que los tanques de agua y gas que abastecen al sistema sean esencialmente de la misma altura que la de las boquillas de agua nebulizada así es la sala de mecánica especialmente construida que se sitúa en la parte superior de la torre norte. Pero la ubicación de esa sala a 115 pies del suelo presentó numerosos desafíos, entre ellos el de encontrar una trayectoria viable para intercambiar los tanques de nitrógeno y otros equipos. Para contribuir a resolver dicho problema, los ingenieros utilizaron un ascensor existente, con un recorrido de 35 pies, desde la planta baja hasta la galería del coro. Para el traslado de equipos por el resto del recorrido, los trabajadores instalaron un sistema elevador, con un trayecto de alrededor de 80 pies hasta la sala de mecánica.

Otro medio adicional para reducir el impacto de la altura de la sala fue el innovador uso del sistema de cámaras de seguridad de la catedral. “En una parte de la NFPA 750 se expresa la necesidad de un sistema de monitoreo que verifique los tanques y los niveles de agua regularmente”, dice Newbold. “La catedral ya contaba con un sistema de circuito cerrado, por lo que colocamos cámaras en la sala de mecánica, dirigidas hacia diversos objetos, de modo que el hombre encargado de la seguridad pudiera verificar visualmente el sistema, sin tener que dejar su oficina”.

Mientras caminábamos por el pasadizo de acceso al ático, Pennella y Newbold señalaban algunos de los desafíos adicionales que habían enfrentado en la adaptación del sistema de agua nebulizada en un espacio del siglo XIX. Los ingenieros necesitaron contar con una vía que les permitiera llegar a los aleros y otras áreas remotas del ático para instalar las tuberías y las boquillas de agua nebulizada de manera segura y eficaz, sin dañar el cielo raso de madera y el revoque situado debajo. La solución incluyó la construcción de un sistema permanente de vagonetas de aluminio livianas sobre el pasadizo de acceso existente. La vagoneta funciona manualmente; un trabajador sube al carrito y se impulsa a lo largo del recorrido por los rieles del sistema de vagonetas. La vagoneta ha sido dejada en su lugar para que se utilice en el mantenimiento del sistema de agua nebulizada.

Con respecto al trabajo actual de instalar las tuberías de acero inoxidable, Pennella comparó el proceso con el “uso de un calzador para que el pie se adapte a un zapato realmente ajustado” Los carpinteros del siglo XIX habían construido un pasadizo de madera para que los trabajadores pudieran moverse por el espacio sin tener que pisar sobre el delicado cielo raso que estaba situado debajo. Sin embargo, los diversos soportes del pasadizo no eran particularmente precisos, me comenta Pennella, lo que hizo con que fuera un desafío cumplir con los requisitos de Marioff respecto del espaciamiento de las boquillas para que funcionaran de manera eficaz y sin obstrucciones. Como resultado, los instaladores tuvieron que hacer ajustes sobre la marcha, cuando los planos de diseño no coincidían con la realidad del edificio.

“Nos tomamos algunas libertades para hacer que funcione dentro del espacio, porque los planos mostraban dimensiones mayores a las del espacio del que disponíamos para trabajar”, dice Pennella.

Según sostienen los contratistas, la instalación de un sistema de agua nebulizada puede también ser más trabajosa que la de un sistema de rociadores tradicionales, factor importante que explica el motivo por el que los sistemas de agua nebulizada pueden ser más costosos que los sistemas de rociadores tradicionales. Todo es mecánico, nada se suelda—todo se hace manualmente con una llave, nos contaba Newbold, señalando una hilera de gruesos pernos. “Todos los accesorios, que funcionan a 1,000 psi tienen que ser accesorios de compresión, lo que requiere muchísimo más trabajo para su ensamblaje”, dice. “Debe asegurarse de que todo esté firmemente sujetado. Todas las curvas deben ser precisas”.

El resultado “es precioso—es como una obra de arte”, afirma Newbold. “Es una lástima que se ubique allí arriba, en el ático, donde nadie puede verlo”. 


Trabajando con el cuerpo de bomberos
Para el FDNY, el sólo saber que el sistema ha sido instalado representa un significativo avance.

Las tuberías verticales secas fueron instaladas en el nivel del ático varios años atrás, lo que teóricamente proveería una fuente de agua para los bomberos. Sin embargo segun los oficiales del cuerpo de bomberos, lo más probable es que, para el tiempo que llevaría acarrear las mangueras y equipos por los escalones en espiral durante un incidente de incendio, resultaría demasiado tarde para un ataque efectivo de un incendio en el atico. Michael Myers, Jefe del Batallón 9 del FDNY sostuvo que, “nuestra mejor estimación es que probablemente tardaría aproximadamente entre 20 y 30 minutos a que el agua llegue si el incendio ocurriera en esa área allí arriba”.

Según Penella, quien ha trabajado en estrecha colaboración con el FDNY en la instalación del sistema de agua nebulizada, también habría sido dificultoso acceder al edificio con escaleras apoyadas en el suelo. “Hay aproximadamente 140 pies hasta la viga de la cumbrera del techo, y ello también sería un contratiempo desde la calle”, dice. “De modo que el cuerpo de bomberos no cuenta con ningún equipo que pueda físicamente llegar hasta allí y combatir el incendio. Así que emplearían lo que llaman “rodear e inundar”. Tratarían de arrojar agua en el interior del edificio, haciendo un arco”.

Enfrentado a opciones que estaban lejos de ser las ideales para combatir un incendio en la catedral, durante años el FDNY ha impulsado la instalación de algún tipo de sistema de supresión de incendios en el ático de la catedral “en cada oportunidad que mis predecesores y yo hemos tenido, probablemente durante los últimos 100 años”, expresa Myers. “Todos le hemos estado preguntando a los funcionarios de la Catedral de San Patricio sobre este tema y promoviendo la importancia de contar con [un sistema de supresión de incendios]. Pero debido a las obras de arte y a todo lo que hay allí, obviamente eran muy selectivos acerca de lo que deseaban elegir. Pero sí, obviamente, ha sido una gran preocupación para nuestro cuerpo de bomberos durante un largo tiempo”.

Así como está de complacido Myers por contar con algún tipo de protección contra incendios en el ático de la Catedral de San Patricio, es claro que también se reserva su opinión sobre el sistema de agua nebulizada. Admite que ni él ni muchos de sus colegas del FDNY han visto ese sistema en un edificio anteriormente.

“Sobre el papel parecería que funciona, pero nadie sabe exactamente cómo reaccionará [en un incendio]”, dice. “Podemos ver las pruebas, podemos observar lo que Marioff nos ha ofrecido sobre sus pruebas y lo que han hecho, pero hasta que realmente combatamos un incendio donde se use uno de estos sistemas, cuesta decir exactamente qué es lo que sucederá”.

El FDNY estuvo activamente involucrado en el proceso de diseño e instalación en la Catedral de San Patricio. Los equipos a cargo del diseño y los representantes de Marioff frecuentemente se reunían con el equipo de Dirección Técnica del FDNY, y también hicieron varios ensayos con los oficiales del cuerpo local de bomberos. También se encuentra en las primeras etapas de producción un video de Marioff, sobre el entrenamiento específico para la Catedral de San Patricio para el FDNY, de modo que las brigadas que tengan que responder a un incendio allí cuenten con los conocimientos necesarios sobre el sistema y sobre el modo en que funciona.

“Se trata de un trabajo de alto perfil”, dice Adam Tracy de Marioff. “Esta tecnología es nueva en la ciudad y el FDNY tiene un interés especial en comprender el modo en que el sistema funciona”.

Los debates con el cuerpo de bomberos llevaron a al menos un cambio en el diseño, que Pennella me muestra regresando al rellano de la torre sur. La manera más sencilla de acceder al ático es subiendo por las escaleras caracol de la torre sur. Debido a que la sala de mecánica se encuentra en la torre norte cruzando el ático y en la torre adyacente de la imponente fachada de la catedral el cuerpo de bomberos requirió la instalación de un dispositivo de cierre remoto en el rellano de la torre sur; así si el acceso a la sala de mecánica de la torre norte quedaba bloqueado, los bomberos podían, de todas maneras, apagar el sistema, en caso de que fuera necesario. La opción del dispositivo de cierre remoto, sin embargo, no estaba incluida en el diseño de Marioff, ni en los lineamientos de instalación ni en el manual de operaciones, de modo que se le requirió a los diseñadores que el sistema fuera enviado para ser sometido a prueba y aprobado antes de ser instalado lo cual infirió un gasto de US$20,000. “ Para satisfacer lo requerido por el cuerpo de bomberos, hubo que incurrir en un mayor costo, pero era importante para el cuerpo de bomberos, contar con estas condiciones”, dice Pennella.

Esa declaración puede aplicarse a todo el proyecto. “Este es, obviamente, uno de los edificios emblemáticos de la Ciudad de Nueva York, y uno de nuestros edificios más famosos”, dice Myers, Jefe del Batallón 9 del FDNY. “Realmente creo que este sistema ha sido correctamente diseñado. Todo el trabajo que se le ha hecho es absolutamente increíble”.

Jesse Roman es escritor del NFPA Journal.

Códigos de cultura
Un entramado histórico y algo más: Una introducción a los códigos NFPA para ocupaciones culturales e históricas

NFPA 909, Protección del Patrimonio Cultural Museos, Bibliotecas y Lugares de Culto, y NFPA 914,Protección contra Incendios de Estructuras Históricas, han sido redactados específicamente para abordar exactamente este tipo de desafíos observados en el proyecto de la Catedral de San Patricio. “Cada código ha sido creado para ir dando un paso más avanzando en la búsqueda por encontrar el tipo correcto de medida de protección correspondiente a cada circunstancia”, dice Gregory Harrington, personal de enlace del Comité Técnico de Recursos Culturales de la NFPA, que mantiene ambos códigos.

El Capítulo 4 de NFPA 914 incluye dos objetivos principales que describen la intención del diseño al aplicarse: la preservación de la estructura histórica, y la protección y seguridad humana contra los efectos del fuego. El aspecto de preservación histórica incluye disposiciones para minimizar daños a los materiales o estructuras históricas que puedan causar el fuego y la supresión de incendios; mantener y preservar las configuraciones de los espacios originales de edificios históricos; y minimizar alteración, destrucción o pérdida del diseño o entramado histórico, donde “entramado histórico” representa el espíritu de lo que el edificio histórico representa para la sociedad.

Harrington dice que los códigos y el comité saben de la importancia de mantener el aspecto y la configuración original de un edificio histórico. Los propietarios de edificios históricos y conservacionistas del patrimonio cultural se muestran reticentes a instalar sistemas de protección contra incendios o a llevar a cabo otras renovaciones si con estas se destruye el entramado histórico del edificio. La flexibilidad es la clave y tanto NFPA 909 como NFPA 914 ofrecen opciones que combinan los requisitos prescriptivos, las reglas de diseño basadas en el desempeño y los sistemas operativos de gestión con el fin de cumplir los objetivos de alto nivel. “No queremos perder los tesoros históricos del mundo por culpa de un incendio—una vez que no están, se han ido para siempre”, dice Harrington. “Tampoco queremos perder la esencia de las características históricas del edificio durante la renovación y las actualizaciones vinculadas con el cumplimiento de lo establecido en los códigos. NFPA 909 y NFPA 914 colaboran con los propietarios y diseñadores de edificios en brindar gran parte de la protección necesaria y a la vez mantener el significado histórico y cultural irreemplazable de los edificios. La evolución del agua nebulizada
Los códigos no consideran al agua nebulizada tan efectiva como los sistemas de rociadores tradicionales para el control y la supresión de incendios, aunque son cada vez más las aplicaciones alternativas de esta tecnología

COMO MUCHAS DE LAS TEORIAS DE EVOLUCIÓN, la tecnología del agua nebulizada se desarrolló en el mar y finalmente se trasladó a tierra. Las primeras aplicaciones de agua nebulizada se hicieron en compartimientos cubiertos sobre los barcos y luego en cruceros, en áreas comunes tales como comercios y restaurantes. Dado que un sistema de agua nebulizada usa hasta el 90 por ciento menos de agua que los rociadores, la tecnología permitía que las embarcaciones navegaran con menor peso sin tener que llevar cargas de agua pesadas y desestabilizadoras.

Según expresa Jack Mawhinney, ingeniero sénior de Hughes Associates y experto en sistemas de agua nebulizada, que ha participado en el área de investigación y desarrollo de la industria, desde 1990, esta el agua nebulizada se utilizó por primera vez en tierra en la década del 90, cuando los sistemas se instalaron en salas de compresores, en cerramientos de turbinas y en espacios para maquinarias de productores de petróleo en North Slope, Alaska.

“En ese momento era un sueño y un anhelo el uso de agua nebulizada para reemplazar a los rociadores en otras aplicaciones terrestres”, dijo Mawhinney, que ha trabajado en el Comité Técnico de Sistemas de Supresión con Agua Nebulizada de la NFPA y fue presidente del comité cuando la norma fue redactada por primera vez. “Aunque la evolución ha sido extensa y dificultosa para llegar hasta allí”.

Actualmente, la tecnología del agua nebulizada tiene cuatro aplicaciones principales en tierra: centros de datos, grandes instalaciones de cocción comerciales, instalaciones industriales y de energía, y propiedades del patrimonio cultural, según Adam Tracy, Gerente de Ventas regional de Marioff, fabricante de sistemas de supresión de incendios con agua nebulizada.
Debido a que los sistemas de agua nebulizada utilizan mucha menos agua que los sistemas de rociadores, también son útiles en áreas con suministros de agua inestables. Por ejemplo, la cadena internacional de hoteles Marriot ha instalado sistemas de agua nebulizada en determinados hoteles de todo el mundo, en lugares donde puede ser difícil que llegue el agua. Sin embargo, la aplicación más habitual de la industria del agua nebulizada siguen siendo los sectores industriales y de la energía, seguido por el de las propiedades del patrimonio cultural, tales como la Catedral de San Patricio, dijo Tracy. 


Inclinaciones culturales
Aún cuando la tecnología del agua nebulizada evoluciona y su popularidad crece, la normativa NFPA 1, Código de Incendios, NFPA 13, Norma para la instalación de sistemas de rociadores, NFPA 101®,Código de Seguridad Humana y NFPA 5000®, Código de Seguridad y Construcción de Edificios no consideran que los sistemas de agua nebulizada sean equivalentes a los sistemas de rociadores tradicionales para el control o la supresión de incendios. Quienes están en el campo del agua nebulizada sostienen que la tecnología funciona igual de bien en la mayoría de las áreas, e incluso mejor en algunas situaciones. Otros argumentan que no se ha demostrado la efectividad del agua nebulizada y que son necesarias más pruebas integrales antes de que se pueda considerar una alternativa segura y adecuada para utilizar en vez de los rociadores tradicionales en la totalidad de las aplicaciones. Si bien NFPA 909, Código para la Protección del Patrimonio Cultural Museos, Bibliotecas y Lugares de Culto, y NFPA 914, Código para la Protección contra Incendios de Estructuras Históricas, promueven la instalación de rociadores, ambos códigos permiten el uso de agua nebulizada como una alternativa, cuando esté aprobado por la autoridad competente.

Nick Artim, directivo de Heritage Protection Group y miembro, durante un largo plazo, del Comité Técnico de Recursos Culturales de la NFPA dijo que todas las partes interesadas ingenieros, contratistas, diseñadores, fabricantes y otros deben tomarse el tiempo necesario para capacitar a la comunidad de protección contra incendios sobre el uso del agua nebulizada. “Para muchos esto es todavía muy nuevo y comprendo que se muestren reticentes”, dijo Artim, quien trabaja exclusivamente en edificios del patrimonio cultural y formó parte del diseño y la instalación de sistemas de supresión de incendios con agua nebulizada en Monticello en la vivienda de Thomas Jefferson, situada en Charlottesville, Virginia y en la anterior vivienda de James Madison. “Cuando se le comenta a un jefe de bomberos que el sistema funciona a 1,000 psi, sus ojos se iluminan y piensa: ‘Bueno, no quiero eso en el edificio’ “.

Artim dijo que para un edificio que alberga colecciones importantes o, como en el caso de Monticello o la Catedral de San Patricio, que son piezas de arte en sí mismas los sistemas de agua nebulizada ofrecen un método de protección alternativo al de los sistemas de rociadores. Durante años y hasta hace poco, en ocupaciones tales como museos y bibliotecas se han utilizado sistemas de supresión de incendios que utilizan gas halón 1301. Este gas se hizo popular en dichas aplicaciones debido a que puede extinguir un incendio sin dañar de manera irreparable los delicados y en general irreemplazables objetos que se albergan en dichas instalaciones. Sin embargo, la producción de agentes de supresión con halón fue prohibida por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos en 1998, después de haberse demostrado que agotan el ozono de la tierra. También se ha demostrado que estos gases desprenden la pintura y provocan otros daños, dijo Artim. Como una alternativa, expresó, “el agua nebulizada realmente se transformó en el gran nexo entre el gas y los rociadores tradicionales”.

Las instalaciones de sistemas de agua nebulizada de alto perfil, como Monticello y la Catedral de San Patricio, también han contribuido a acelerar la adopción de la tecnología en otras propiedades culturales, sostuvo Tracy. “Cuatro o cinco años atrás, uno decía agua nebulizada y la gente no sabía de qué se estaba hablando, dijo. “Ahora lo saben y comprenden. Grandes proyectos despiertan mucho más interés y hacen que las personas consideren las posibles aplicaciones”.

Mawhinney, quien llamó a la instalación en San Patricio “un alto puntaje” para la tecnología del agua nebulizada, concuerda en que lo mejor aún está por venir. “Han habido pocos hitos en el camino y ha sido arduo el trabajo para que los edificios de los Estados Unidos y los códigos de incendio tengan una mayor aceptación de la posibilidad de usar el agua nebulizada”, dijo. “Creo que en los próximos cinco años, seguramente veremos más aplicaciones”.


Incendios en iglesias
Un reciente informe sostiene que había rociadores sólo en el 12 por ciento de los incendios ocurridos en propiedades religiosas

En 1836, cinco años después de la colocación de la piedra angular de la Catedral de San Patricio, en la Ciudad de Nueva York, el más trágico incendio en cuanto a pérdida de vidas tuvo lugar en otra iglesia, a más de 5,000 millas hacia el sur, en Santiago, Chile.

Miles de personas, en su mayoría mujeres y niños, se habían reunido en la Iglesia de la Compañía, el 8 de diciembre de 1863, para celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Para la ocasión, se encendieron alrededor de 20,000 lámparas de gas en todos los espacios disponibles del interior de la iglesia, construida en el siglo XVII, según los informes publicados. Una estatua de la Virgen María se prendió fuego y el incendio se propagó en pocos minutos. La única puerta principal no era adecuada para que todos pudieran escapar y muchos fieles quedaron atrapados en el interior de la iglesia. Un artículo de The New York Times estimaba que habían muerto 2,500 personas en el incendio, pero en otras publicaciones, las cifras estimadas eran aún más altas.

Desde entonces, los incendios ocurridos en edificios religiosos no han alcanzado el nivel de devastación observado en la Iglesia de La Compañía, aunque los daños recientes siguen siendo significativos. Según el informe de NFPA “Incendios en estructuras de propiedades religiosas y funerarias de los Estados Unidos”, publicado el año pasado y disponible en NFPA.org/research, hubo un promedio de 1,600 incendios por año en los Estados Unidos, desde 2007 hasta 2011, en iglesias, mezquitas, sinagogas, templos y capillas. Durante ese período, los incendios en estructuras religiosas provocaron un promedio anual de daños en propiedades de US$105 millones, y un promedio de 16 heridos y dos muertes anuales.

Según el informe, los sistemas de rociadores sólo estaban presentes en el 12 por ciento de los incendios ocurridos. Cuando había rociadores de tubería húmeda, las pérdidas promedio por incendio fueron de US$18,000; cuando no había rociadores, las pérdidas promedio fueron de US$67,000 por incendio, es decir de un 270 por ciento más.

Alrededor de un tercio de los incendios fueron causados por actividades de cocción, mientras que los provocados por equipos de calefacción y los incendios intencionales eran, para cada rubro, del 16 por ciento de la cantidad total de incendios. Las velas y los rayos provocaron el 4 por ciento de los incendios informados.

De acuerdo con lo mencionado en el informe, los incendios en propiedades religiosas y funerarias han disminuido un 53 por ciento durante los últimos 30 años, de 3,500 en 1980 a 1,660 en 2011