miércoles, 7 de enero de 2015

@TecniTipsGANB #158

Característica de Seguridad/Riesgo 

de Seguridad

Por Carl Baldassarra




Hace 100 años, en su primer informe presentado al Comité Ejecutivo, el nuevo Comité de Seguridad Humana de la NFPA hizo sonar la alarma sobre los medios de escape de incendios. Un siglo después, todavía estamos luchando contra los problemas que presenta esta tecnología de la era victoriana

En el verano de 1975, se desató un incendio en los pisos más altos de un edificio de apartamentos de cinco pisos, revestido de piedra arenisca, situado en Back Bay, Boston. Los bomberos estaban en el lugar del hecho, con un camión escalera y la dotación participó en el rescate de una joven y de su pequeña ahijada, desde un escape de incendio de un piso superior.

Cuando uno de los bomberos estaba a punto de ayudar a la mujer y a la niña a llegar hasta la escalera, se derrumbó el escape de incendio. Un fotógrafo de un periódico hacía tomas de la dramática escena, y capturó el momento en el que el escape de incendio se desprendió, y la mujer y la niña se desplomaron hacia abajo, cayendo sobre la acera, mientras el bombero se aferraba a la escalera. La mujer murió en el lugar; la niña sobrevivió. Periódicos y agencias de noticias de todo el mundo divulgaron las imágenes el fotógrafo, Stanley Forman, ganaría un premio Pulitzer por su trabajo de ese día y se comenzaba el debate sobre la necesidad de códigos de seguridad contra incendios más severos, lo que llevó a que en algunos casos las municipalidades adoptaran reglamentaciones más estrictas que incluían disposiciones para escapes de incendio exteriores.

En NFPA, el debate llevaba ya décadas. Cien años antes, el Comité de Seguridad Humana de la NFPA, recientemente designado, se ocupaba de llevar a cabo un minucioso análisis de la seguridad contra incendios y de edificios. Creado en 1913 como parte de la respuesta de la NFPA al incendio ocurrido en la Triangle Waist Company, el devastador incidente ocurrido en 1911 en una fábrica de indumentaria de la Ciudad de Nueva York, en el que murieron alrededor de 150 personas, el comité dedicó sus primeros años al análisis de los incendios de mayor envergadura que provocaron pérdidas de vidas no solamente el de Triangle, sino también el incendio del Teatro Iroquois ocurrido en Chicago, en 1903 (más de 600 víctimas fatales), el incendio de la Escuela de Lake View, ocurrido en Collinwood, Ohio, en 1908 (en el que murieron 175 personas), el incendio de la fábrica de indumentaria Binghamton, ocurrido en el estado de Nueva York, en 1913 (31 víctimas fatales) y otros. Desde el principio, el comité reservó algunas de sus más duras críticas a los escapes de incendio, que solía considerar como una solución problemática para el problema aún mayor de sacar a las personas de un edificio, de manera rápida y segura ante un incidente de incendio.

Después del incendio de Triangle, las municipalidades de todo el país habían comenzado a promulgar leyes que requerían medios de emergencia para egresar desde edificios y las escaleras exteriores hechas de hierro forjado se transformaron en el método predominante para obtener dichos medios aunque no sin generar nuevos problemas. En su informe presentado al comité ejecutivo de la NFPA, en 1914, el Comité de Seguridad Humana observó diversos “defectos comunes”, presentes en “un muy alto porcentaje de los escapes de incendio exteriores que actualmente se utilizan”. Entre dichos problemas se incluía la inaccesibilidad, su tendencia a estar desprotegidos contra el fuego y su deficiente diseño muchos de los escapes de incendio más antiguos eran poco más que una serie de escaleras verticales empernadas a muros exteriores. Entre otros aspectos se incluía la ausencia de escaleras desde el segundo piso hasta la planta baja, condiciones generales deficientes, recubrimiento de hielo y nieve, y su uso como áreas de almacenamiento exteriores por parte de los arrendatarios del edificio. A pesar de dichos defectos, el comité expresó: “Lo cierto es que el escape de incendio exterior es la disposición especial más habitual para un escape, y que ello esté escrito en la legislación de los estados, y seguirá siendo así durante mucho tiempo”.

Un siglo después, todavía existen estos problemáticos escapes de incendio en muchos edificios antiguos. Sin embargo, los escapes de incendio generalmente no se encuentran a la vista y entonces tampoco se piensa mucho en ellos; son características de los edificios que se da por descontado son salidas secundarias “adecuadas” sin someterlos a demasiado análisis, aunque pueda ser sencillo para los profesionales en protección contra incendios descartar la capacidad de los escapes de incendio de brindar un beneficio mensurable para el egreso. De hecho, debido a los peligros que plantean los escapes de incendio en sí mismos, no han sido reconocidos como un medio de egreso aceptable en las construcciones nuevas. Desde la creación del Código de Salidas de Edificios el precursor del NFPA 101, Código de Seguridad Humana en 1927. La alternativa es la escalera con cerramiento certificada contra incendios, que también fue reconocida en la edición de 1927 del Código de Salidas de Edificios como un medio de egreso suficientemente confiable y de fácil uso, y con el que la mayoría de las personas tienen experiencia por el uso diario que hacen.

Pero, mientras los esfuerzos de preservación en todo el país procuran mantener los viejos edificios, y mientras estas estructuras son tenidas en cuenta para ser renovadas como parte de las acciones de remodelación de sus principales barrios, los escapes de incendio generalmente se incluyen como parte de los medios de egreso de dichos edificios. Dada nuestra tendencia a pasarlos por alto, se pierden, a veces, las oportunidades de hacer cumplir los requisitos de adecuación de las aberturas protectoras y de perfeccionar el acceso a los escapes de incendio. El riesgo de incendio asociado con algunos de estos edificios no siempre es evidente: un grave incendio en un piso inferior requeriría que muchas personas utilicen los escapes de incendio, sometiéndolos a una prueba física que podrían no haber tenido durante décadas, si es que alguna vez la tuvieron. Nuestras ciudades más antiguas están repletas de edificios con escaleras centrales únicas, o incluso con escaleras sin cerramientos, lo que coloca en un nivel aún más alto de importancia a los escapes de incendio como el medio de egreso secundario.

Si bien el uso real de los escapes de incendio para un egreso de emergencia no se somete frecuentemente a prueba, los riesgos siguen vigentes. Un trágico incidente de incendio en el Edificio de la Administración del Condado de Cook, situado en el centro de Chicago, ocurrido en 2003, se llevó la vida de seis personas. Una encuesta posterior, realizada en cientos de edificios de altura de la ciudad reveló un sinnúmero de deficiencias relacionadas con los escapes de incendio existentes, desde aberturas en muros no protegidas a condiciones de acceso difíciles o casi imposibles problemas estos, idénticos a aquellos criticados por el Comité de Seguridad Humana de la NFPA casi un siglo antes y características estas, comunes en los escapes de incendio en comunidades de todo el país. Todos los escapes de incendio exteriores conllevan interrogantes fundamentales: en última instancia, ¿puede el escape de incendio ser usado de manera eficaz cuando sea necesario, ya sea por los ocupantes del edificio o por los socorristas de emergencias? ¿Se mantendrá anexado al edificio si se utiliza? ¿Funcionarán conjuntamente las piezas que lo componen? ¿Puede ser útil para los ocupantes de un edificio que tengan discapacidades?

Esos interrogantes, en y por sí mismos, no constituyen un problema. Para los profesionales en incendios, la dificultad y nuestra actual problemática con esta heredada tecnología de los escapes de incendio es que, con demasiada frecuencia, no tenemos respuestas.

Cómo hemos llegado aquí: una breve historia de los escapes de incendio
La construcción de edificios de mayor altura en los Estados Unidos comenzó a mediados del siglo diecinueve. Muchos de esos edificios tenían solamente una única escalera de madera abierta, ubicada en el centro del edificio y conectada a los corredores que utilizaban los apartamentos o áreas de oficinas, generalmente con una configuración de “sin salida”. Si bien eran convenientes, estas escaleras eran el único y exclusivo medio de acceso y egreso diario, y presentaban un doble riesgo: ser tanto inutilizables en un incidente de incendio como de ser un medio para la rápida propagación vertical del fuego. A ello le siguieron diversos incendios fatales.

En 1860 en la Ciudad de Nueva York, se requirió que todos los edificios residenciales de más de ocho unidades tuvieran un medio de escape secundario. Ese mismo año, Baker y McGill, de la Ciudad de Nueva York, patentaron un diseño que incorporaba casi la totalidad de los componentes principales de lo que actualmente reconocemos como el tradicional escape de incendio de balcones de hierro exterior, que constaba de una serie de escalones o escaleras ajustables o estacionarios.

En respuesta a un impulso para la reforma de viviendas, en 1867 el Estado de Nueva York aprobó la primera Ley de Casas de Vecindades (Tenement House Act), que obligaba a que todos los inquilinatos nuevos y existentes estuvieran equipados con escapes de incendio. Sin embargo, se consideró que la ley no era lo suficientemente específica como para ser efectiva, ya que solamente requería que los inquilinatos tuvieran escapes de incendio o “algún otro” medio de egreso aprobado. Se incluyeron mejoras graduales en la segunda Ley de Casas de Vecindades, aprobada en 1870 y en sus enmiendas, adoptadas en 1887.

El Día de San Patricio, en 1899, se desencadenó un incendio en el segundo piso del Hotel Windsor, de la Ciudad de Nueva York. El fuego se propagó rápidamente, dejando atrapadas a una gran cantidad de personas que estaban en los pisos superiores del edificio de siete plantas. El edificio contaba con una pequeña cantidad de escapes de incendio, aunque algunos informes indicaban que las oleadas de fuego que salían de las ventanas habían provocado su calentamiento excesivo, lo que impedía que pudieran ser utilizados. Las habitaciones para huéspedes estaban equipadas con sogas previstas para ayudar a la gente a ir hacia un lugar seguro; la dificultad de descender por una soga fue descrita, en uno de los relatos, como “un acto que solamente puede requerirse de un gimnasta”, e incluso muchos de quienes podían hacerlo eran obligados a soltar la soga cuando esta quemaba sus manos. Como resultado, muchas personas cayeron y murieron o saltaban de las ventanas para escapar de las llamas; el derrumbe de la estructura mató a muchas otras personas. Murieron casi 90 personas en el incidente. El incendio dio lugar a un torrente de protestas sobre el uso de sogas como un medio de escape. Se presentaron nuevos proyectos de ley para escapes de incendio en el Estado de Nueva York, que incluían las más pormenorizadas disposiciones sobre su construcción y uso.

Un momento decisivo para la seguridad de los edificios tuvo lugar el 26 de marzo de 1911, cuando un incendio ocurrido en Triangle Waist Co., una fábrica de indumentaria ubicada en los pisos octavo, noveno y décimo de un edificio de once pisos situado en la parte meridional de Manhattan, se llevó la vida de casi 150 empleados, en su mayoría niñas y mujeres jóvenes. La atroz pérdida de vidas fue atribuida en parte a la existencia de salidas interiores inadecuadas y bloqueadas, así como a un escape de incendio situado en la parte posterior del edificio que se derrumbó y provocó la muerte de una gran cantidad de personas que intentaban huir. Fueron consideradas responsables de la tragedia, la falta de una autoridad global en la Ciudad de Nueva York que exigiera el cumplimiento de las reglamentaciones y la vaguedad de la ley sobre salidas. El Artículo 103 del código de edificación de la ciudad incluía en su texto “correctos y suficientes” escapes de incendio, escaleras u otros medios de egreso, y dejaba que los términos “correcto/a y suficiente” fueran interpretados por cada inspector.

El impacto del incendio de Triangle repercutió más allá de Manhattan y del Estado de Nueva York. NFPA comenzó a debatir sobre la seguridad humana después de lo sucedido en Triangle, y ello incluyó una determinante evaluación de los escapes de incendio. Esas conclusiones, publicadas en el informe trimestral de la asociación en 1911, fortalecían la actitud del público acerca de la disminución de la seguridad del escape de incendio exterior:

Desde hace ya largo tiempo se ha reconocido que el habitual formato exterior de la serie de escalones de tipo escalera de hierro anclada en el costado del edificio resulta lamentablemente engañosa. Durante un cuarto de siglo este dispositivo ha sido el principal elemento de tragedia en todos los incendios que provocaron pánico. Atravesando sucesivamente las aberturas de ventanas de cada uno de los pisos, las lenguas de fuego que salían de las ventanas de cualquiera de los pisos obstruían el descenso de todos los que estaban en los pisos situados encima. Sus plataformas generalmente son lastimosamente pequeñas y una desesperada corrida hacia ellas desde varios pisos al mismo momento hace que se congestionen y atasquen irremediablemente. Se trata de una improvisada creación fruto de la avaricia de los dueños de propiedades; y que con frecuencia se vuelven aún más inútiles por la ignorancia de los arrendatarios que las abarrotan de botellas de leche, neveras y otras obstrucciones.

Como resultado del incendio en Triangle y de otros incendios en los que hubo gran cantidad de víctimas fatales, NFPA creó el Comité sobre Seguridad Humana en 1913, a fin de que se formularan las recomendaciones requeridas para mejorar la seguridad en las salidas de edificios. Los informes del comité se publicaron en forma de panfletos, entre ellos el de “Escaleras exteriores para salidas de incendio” (1916). El comité no reconocía a los escapes de incendio como un medio de egreso aprobado para las construcciones nuevas y solamente los recomendaba para corregir deficiencias en los edificios existentes.

El trabajo del comité contribuyó a la creación del Código de Salidas de Edificios, que fue aprobado en 1927. El Código de Salidas de Edificios incluía una nueva disposición que especificaba a las escaleras exteriores, y no a los escapes de incendio, como un medio de egreso exterior. Las escaleras exteriores aplicaban criterios más rigurosos que los de los escapes de incendio respecto del ancho, huellas, contrahuellas, materiales de construcción y de la protección de la escalera desde un espacio interior del edificio mediante aberturas certificadas. El código también incluía lo siguiente:

201. Las escaleras exteriores especificadas en este código son muy superiores a los escapes de incendio ordinarios que comúnmente se encuentran en los edificios existentes. Estos escapes de incendio absolutamente inadecuados, endebles, pronunciados, no protegidos contra el fuego en la estructura a la que están adosados, constituyen, realmente, una amenaza, ya que dan una falsa sensación de seguridad. Dichos escapes no están reconocidos en este código.

Aún las mejores escaleras exteriores construidas de acuerdo con lo establecido en este código presentan serias limitaciones que pueden evitar su efectivo uso al momento de un incendio. Incluso cuando se brinde protección en las ventanas, las condiciones pueden ser tales que el fuego (o el humo proveniente del fuego) en los pisos inferiores puede hacer que las escaleras se vuelvan intransitables antes de que los ocupantes de los pisos superiores hayan tenido tiempo para utilizarlas. Las escaleras exteriores pueden estar bloqueadas por nieve, hielo o aguanieve en el momento en que son más necesarias.

Es probable que las personas que utilizan las escaleras exteriores a una altura considerable sientan temor y desciendan, si lo hacen, a una velocidad mucho menor que con la que lo hacen por escaleras situadas en el interior de un edificio. . . Los ocupantes de edificios no las utilizarán tan prestamente en caso de incendio como lo harán con el medio de salida habitual, la escalera interior. Debido a que se trata de un dispositivo de emergencia de uso no habitual, su mantenimiento puede no ser tenido en cuenta.

A pesar de sus defectos, los escapes de incendio han funcionado de manera eficaz durante décadas y han contribuido a salvar innumerables vidas durante incidentes de incendio y otras emergencias. El incendio ocurrido en 1946 en el Hotel LaSalle de Chicago mostró, al menos, un éxito parcial de los escapes de incendio. El hotel de 1000 habitaciones fue construido en 1909 y se lo consideraba “el más confortable, moderno y seguro del área occidental de la Ciudad de Nueva York”. Se desató un incendio cerca del vestíbulo poco después de la medianoche que se propagó rápidamente; los trabajos de remodelación y la existencia de una escalera abierta permitieron que el denso humo subiera por la totalidad de altura de los 22 pisos del hotel, dejando a las escaleras intransitables. De las 61 personas que murieron en el incendio, la mayoría fallecieron por inhalación de humo. Aproximadamente 900 huéspedes pudieron abandonar el edificio, muchos de ellos a través de los escapes de incendio. Las fotografías periodísticas del incidente claramente mostraban filas de huéspedes moviéndose tranquilamente por los escapes de incendio en zigzag del edificio. El incendio llevó a que el municipio de la ciudad de Chicago promulgara nuevos códigos de edificación para hoteles y procedimientos para el combate de incendios, entre ellos la instalación de sistemas de alarma automática e instrucciones para la seguridad contra incendios en el interior de las habitaciones de hoteles.

Uno de los últimos edificios de arquitectura trascendental que incluía escapes de incendio fue el Edificio del Commonwealth, actualmente conocido como Edificio de la Equidad, situado en Portland, Oregón. Diseñado por Pietro Belluschi, un reconocido arquitecto modernista, fue uno de los primeros edificios de altura construido con metal y vidrio (originalmente de 12 pisos, posteriormente de 14) edificado hasta la fecha. Fue finalizado en 1948 con grandes elogios y en 1982 recibió el premio a los 25 años otorgado por el Instituto Americano de Arquitectos. Figura también en el Registro Nacional de Lugares Históricos.

El edificio fue un ejemplo precoz de un sistema de muro de cortina sellado, con aire acondicionado central un diseño que en apariencia no es congruente con los escapes de incendio exteriores. Sin embargo, no son muchas las construcciones que se han efectuado antes, y los códigos no han sido, aparentemente, actualizados para que contemplen, o prohíban el uso de, escapes de incendio exteriores. Presumiblemente, quien desarrollaba el proyecto lo que quería era maximizar la dimensión de área rentable e insistía en que se utilizaran escapes de incendio en lugar de escaleras interiores. Se considera que el resultado es un raro ejemplo de un rascacielos de metal y vidrio posterior a la Segunda Guerra Mundial que cuenta con un escape de incendio.

De aquí en adelante
El Código de Seguridad Humana ha favorecido a las escaleras interiores protegidas para las construcciones nuevas desde su inicio en 1927, disposiciones que se mantienen en el código hasta la actualidad. Sin embargo, los escapes de incendio exteriores pueden ser agregados a la mayoría de los edificios  las ocupaciones educacionales son una excepción notable cuando esté permitido por las autoridades locales. En esos casos, no obstante, no se permiten escaleras, debido a la dificultad de utilizarlas en condiciones adversas; ni el acceso a través de ventanas, que también presenta dificultades para llegar de manera segura al escape de incendio. Solamente se permite el acceso a través de puertas que cumplan con los criterios especificados.

El código también incluye disposiciones sobre la inspección y mantenimiento de los escapes de incendio. Como muchas otras características para la seguridad contra incendios, el mantenimiento de los escapes de incendio es esencial para garantizar su uso y su seguridad. Los escapes de incendio deben mantenerse libres de obstrucciones, debe haber un libre acceso dentro del edificio a través de puertas y ventanas, los protectores de aberturas resistentes al fuego deben estar debidamente instalados y debe mantenerse la integridad estructural del escape de incendio y sus anclajes a la estructura del edificio. Este es un enfoque crítico para la inspección de los escapes de incendio; en enero, una persona murió y dos resultaron gravemente heridas cuando se derrumbó un escape de incendio del tercer piso de un edificio de apartamentos de Filadelfia. Durante una celebración de cumpleaños, las personas habían salido al balcón del escape de incendio para fumar.

La oxidación es la principal amenaza para el deterioro del hierro fundido y forjado. Si se deja que el proceso continúe, el metal puede deteriorarse completamente. La prevención y eliminación de herrumbre es el primer paso para la conservación de los escapes de incendio. La oxidación también se produce cuando la humedad se acumula en juntas, grietas y fisuras de la mampostería a la que está anclado el escape de incendio. La corrosión puede provocar el deterioro del hierro y de la mampostería, lo que debilita el anclaje a la estructura. Los pernos deberían ser quitados e inspeccionados como parte de la inspección regular de los escapes de incendio. Podría ser necesario reemplazar la ferretería si el deterioro es serio. El descuido durante un largo plazo puede llevar a una falla estructural que incluya la pérdida del anclaje al muro de mampostería.

Si bien la misma exposición al fuego es ampliamente reconocida como una amenaza a la integridad estructural del hierro forjado expuesto, dicha consideración no era generalmente tenida en cuenta en la instalación de escapes de incendio. No hay antecedentes claros sobre este tema. Es evidente que el impacto de las llamas sobre la estructura de soporte durante un período de tiempo suficiente eventualmente debilitaría el material y provocaría una falla. Ese tema, sin embargo, no ha sido contemplado en los criterios de instalación de escapes de incendio más allá de las protecciones para aberturas requeridas, presumiblemente en beneficio de los ocupantes del edificio que podrían estar expuestos durante el uso del escape de incendio.

Durante largo tiempo se ha presumido que el uso de escapes de incendio por parte del público en condiciones de emergencia es una experiencia indeseable, a juzgar por el informe del Comité sobre Seguridad Humana de hace casi 100 años. Esta no es una inquietud infundada, dado que generalmente no se entrena a las personas ni se hacen simulacros sobre el uso de los escapes de incendio. El comportamiento humano también indica que muchas personas considerarán extremadamente indeseable salir por un escape de incendio, en general sobre una plataforma enrejada a muchos pies de altura y frecuentemente con un clima adverso o en la oscuridad. Estos dispositivos han sido claramente previstos para ser utilizados como un último recurso en caso de que las vías interiores se vuelvan inutilizables. Por estos motivos, el mantenimiento de un acceso libre y la prueba regular de los componentes operativos es aún más importante para evitar lesiones durante el egreso de ocupantes inexpertos y no entrenados, así como de los socorristas que podrían necesitar hacer uso de los escapes de incendio en una emergencia.

En general, puede argumentarse que, basándose en una revisión de diversos códigos actuales, los requisitos de inspección y mantenimiento de escapes de incendio son incongruentes y podrían hacerse más estrictos. Si bien los códigos generalmente son claros acerca de que no pueden usarse escapes de incendio en las construcciones nuevas, son pocos los requisitos que contemplan a los escapes de incendio de los edificios existentes. Tanto NFPA 1, Código de Incendios, como NFPA 101 solamente incluyen referencias generales para el mantenimiento de escapes de incendio. Aparte del requisito de mantener los medios de egreso libres de obstrucciones, no hay criterios específicos sobre la frecuencia o método para la inspección, pintura o prueba de carga de los escapes de incendio. (La edición 2012 del Código Internacional de Incendios ha ampliado en cierta medida los criterios para inspección, prueba y mantenimiento.) Una revisión general y la modificación de los códigos podrían representar una mejora significativa en los criterios para inspección y mantenimiento, y la correspondiente mejora en la seguridad humana para los ocupantes de edificios y los socorristas. Grupos tales como la Asociación Nacional de Escapes de Incendio están trabajando para una mayor concientización y ofrecen entrenamiento y servicios sobre escapes de incendio. Reglas y reglamentaciones normalizadas pueden contribuir a aumentar el tiempo de vida de los escapes de incendio existentes.

Además, criterios adicionales para la mejora de la protección y el arreglo del acceso a los escapes de incendio al momento de llevar a cabo las renovaciones de un edificio deberían estar específicamente incluidos en los códigos de incendio y en los códigos de edificación existentes. Dichas renovaciones pueden ser la única oportunidad razonable de mejorar el nivel de seguridad que brindan los escapes de incendio durante el tiempo de vida de un edificio.

Los escapes de incendio continuarán siendo parte del entorno de un edificio en los próximos años y es fundamentalmente importante que sean apropiadamente inspeccionados y mantenidos, y que nuestros códigos y normas se mantengan vigilantes en la formulación de los criterios para así hacerlo a los propietarios y a la comunidad responsable de hacer cumplir lo establecido. Asimismo, al momento de llevar a cabo las renovaciones principales de un edificio, los profesionales de diseño deberían eliminar el uso de escapes de incendio mejorando otras características para el egreso, siempre que fuera factible. Nos arriesgamos a una tragedia mayor al permitirles que se oculten a plena vista.

Carl Baldassarra es un ingeniero certificado en protección contra incendios de Chicago 



lunes, 27 de octubre de 2014

@TecniTipsGANB #157

VESDA-E Sistemas de Detección por Aspiración

VESDA-E es la próxima generación VESDA, con múltiples capacidades innovadoras que mejoran la experiencia en el uso del equipo:
*El VESDA Smoke +,  ofrece una mayor sensibilidad de hasta 15 veces mayor que el VESDA VLP, mejora en exclusión contra el polvo, duplica la vida útil manteniendo la sensibilidad , con hasta un 8% menos en consumo de energía por unidad en área.

Tecnología del futuro

*VESDA Flex, tendrá capacidad de expansión y programación para una máxima flexibilidad, usando la ampliación Hardware Stax por módulos que fácilmente se adaptan al detector VESDA-E para añadir capacidades adicionales, y también cuenta con la aplicación Xtralis Software Analytics que puede ser comprada, descargada y configurada a través de un sistema de gestión remota a través de internet.

*VESDA Analytics, aplica una capacidad adicional única, el cual, permite al sistema, proporcionar una respuesta y detección específica. Analytics está actualmente disponible para Diesel TraceTM, WireTrace y polvo TraceTM.

 VESDA MODELO ACTUAL: VLP 

               
NUEVA SERIE: VESDA-E



*VESDA Verify, proporciona un conocimiento de la situación para mejorar el tiempo de respuesta, la eficacia y la eficiencia mediante direccionamiento de posición para 120 áreas y perfecta integración con ADPRO SmokeTraceTM.

*VESDA Connect, permite la creación de redes flexibles y opciones de programación que reducen el mantenimiento y seguimiento de los costos hasta en un 50% a través de una amplia opciones de conectividad y herramientas de diagnóstico remoto incluyendo Ethernet, Wi-Fi, USB, VESDAnet.


*Funcionamiento.

El aire, es extraído continuamente de la zona protegida a través de la red de tuberías de muestreo de aire por el detector con un aspirador de alta eficiencia. El sistema de red de tuberías de muestreo de aire puede contener hasta cuatro tubos. El aire proveniente de cada tubo de muestreo pasa a través del sensor de flujo de aire, donde una muestra del aire se introduce en la  cámara de detección a través del módulo de muestreo de humo. Un filtro adicional proporciona aire limpio para proteger el lector dentro de la cámara de detección para que no se contamine.

*Xtralis Corporativo.

“Xtralis es líder mundial y pionero en seguridad de la vida. Inventamos VESDA de alerta temprana en detección de humos por aspiración (ASD), N º 1 de la marca ASD del mundo. Los clientes de todo el mundo confían en VESDA por Xtralis. Los Sistemas VESDA ASD también se pueden equipar con módulos para detectar gases peligrosos”.


“VESDA-E es el Sistema ASD más avanzado, confiable y flexible que jamás se haya creado”

“Durante años, la gama VESDA de Detectores de Humo por Aspiración (DHA o ASD) ha sido reconocida como la mejor del mundo. La nueva gama VESDA-E, basada en el detector de humo VESDA Plus, ofrece un incremento muy importante en la sensibilidad de hasta 15 veces superior a los modelos anteriores. La detección VESDA permite la detección de la mayoría de los conatos de incendio diferenciando los más comunes mediante técnicas de análisis exclusivas, en particular WireTrace permite la detección específica de cables sobracargados a sensibilidad más alta sin falsas alarmas. Totalmente compatible con versiones anteriores y con VESDA Flex, actualizable in situ, el nuevo sistema VESDA-E reduce el coste total de propiedad del sistema”.





Mayor Información: http://xtralis.com/

lunes, 20 de octubre de 2014

@TecniTipsGANB #156

El Factor H
Por Nick Barilo, P.E.
En los próximos años, el hidrógeno se convertirá en una revolucionaria fuente de combustible , y ya se están realizando esfuerzos por abordar cuestiones de manejo y seguridad para una amplia gama de posibles usuarios.

Mientras el mundo busca identificar fuentes de energía alternativa, las celdas de combustible accionadas a hidrógeno ofrecen una amplia gama de beneficios para la seguridad medioambiental, económica y energética. Las celdas de combustible de hidrógeno tienen el potencial de reemplazar el motor de combustión interna y proporcionar energía en una amplia gama de aplicaciones portátiles y estáticas.

En los vehículos, por ejemplo, el hidrógeno tiene el potencial de revolucionar nuestras fuentes de combustible. Las celdas de combustible (una tecnología que puede convertir la energía química en un combustible, en este caso hidrógeno en electricidad) están listas para ingresar a la industria automotriz, en la que importantes fabricantes de automóviles planean crear vehículos con celdas de combustible y que estarían disponibles al público a comienzos de este año. Para apoyar la utilización de estos vehículos, se necesitarán estaciones de carga de combustible de hidrógeno, ya sea independientes o como parte de las instalaciones convencionales para la carga de combustible. Entre los primeros mercados que tomaron conciencia de los beneficios de las celdas de combustible se encuentran las operaciones de almacenamiento, en las que las celdas de combustible están actualmente reemplazando a los camiones industriales accionados por batería. Se anticipa que la comercialización de los vehículos de celdas de combustible para el consumidor a cargo de los fabricantes de automóviles más importantes se lanzará en California a principios de este año.

Los vehículos no son la única industria en la que el hidrógeno va ganando terreno; la lista de aplicaciones está creciendo a medida que diferentes sectores reconocen el valor y el beneficio de esta tecnología.

Estos usos incluyen instalaciones de telecomunicaciones, en las que las celdas de combustible entregan energía de reserva para las torres de celdas; edificios comerciales e industriales, en los que las celdas de combustible entregan energía primaria y de reserva; y en el transporte de bienes perecederos, en el que se están desarrollando equipos de refrigeración accionados por celdas de combustible como una alternativa a las unidades de energía auxiliar diesel tradicionales.

Hace tiempo que el hidrógeno es un ingrediente en muchos procesos industriales, y puede ser manejado y utilizado de forma segura con las prácticas adecuadas y las medidas de ingeniería correctas. No obstante, su utilización como combustible es aún relativamente nueva y por lo general los métodos adecuados para su manejo, almacenamiento, transporte y utilización no son enteramente comprendidos por parte de las diferentes comunidades que participan en su demostración y utilización o se ven afectadas por las mismas.

En condiciones atmosféricas, el hidrógeno es un gas inflamable, que se dispersa en el aire con rapidez y a través de materiales que normalmente no son considerados porosos. Cuando se mezcla con aire en concentraciones de 4 a 75 por ciento, forma una mezcla inflamable que requiere solo de una pequeña cantidad de energía para su ignición y que arde con una llama casi invisible de color azul pálido. Su inflamabilidad es en parte la razón por la que la utilización de hidrógeno con fines comerciales y públicos necesita del desarrollo, divulgación e implementación de normas y prácticas de seguridad del hidrógeno, entre ellas NFPA 2, Código de Tecnologías de Hidrógeno (nfpa.org/2), que se presentó en 2011.

El compromiso de NFPA es más profundo que la creación de una norma sobre hidrógeno. Con el fin de apoyar las cláusulas de NFPA 2, la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios participó en una serie de trabajos con hidrógeno, que se encuentran disponibles en nfpa.org/foundation. Además, el proyecto sobre Capacitación en Seguridad de Vehículos Eléctricos de NFPA (evsafetytraining.org), un programa que ayuda a los bomberos y a otros socorristas a prepararse para la creciente cantidad de vehículos eléctricos, híbridos y vehículos para combustible alternativo en ruta, incluye una capacitación sobre la seguridad de las celdas de combustible de hidrógeno.

Elemento fundamental
El debate sobre la seguridad del hidrógeno no es nuevo. Para ayudar a desarrollar y expandir las prácticas de seguridad, el Panel de Seguridad del Hidrógeno se creó en 2003 para apoyar los esfuerzos del Departamento de Energía de los Estados Unidos de América para comercializar las tecnologías de celdas de combustible. El panel de 13 miembros comprende una diversidad de experiencia del sector comercial, industrial, gubernamental y académico. Busca identificar las brechas de los datos técnicos relacionados con la seguridad, las mejores prácticas, y las lecciones aprendidas para integrarlas a la planificación de seguridad en los proyectos de celdas de combustible e hidrógeno para asegurar que se aborden e incorporen las prácticas de seguridad correctas.

Las actividades relacionadas con el proyecto del panel incluyen la revisión del equipo y el diseño de las instalaciones, un análisis de las evaluaciones de riesgo y los planes de seguridad, y la conducción de revisiones de seguridad del lugar. Estas revisiones sobre la utilización de la tecnología del hidrógeno también apoyan los esfuerzos del panel para identificar las brechas en los datos técnicos relacionados con la seguridad, para el desarrollo de los códigos y normas, y para apoyar la expansión del conocimiento de seguridad.

El trabajo más reciente del panel se ha concentrado en los proyectos de demostración comercial para acelerar la comercialización y utilización de celdas de combustible. Estas tempranas implementaciones en el mercado incluyen el suministro de combustible a los vehículos, los equipos para el manejo del material, la energía de reserva para los depósitos y sitios de telecomunicaciones y los dispositivos de energía portátil. El trabajo del panel ha ayudado a identificar las brechas en el conocimiento que requieren de una consideración adicional, dos de ellas son la implementación de los códigos y normas en los cerramientos exteriores que contienen los equipos de hidrógeno y la necesidad de certificar los equipos.

El cumplimiento con los códigos y normas es esencial para garantizar la seguridad pública y la confianza en las empresas comerciales, en especial para aquellas que utilizan nuevas tecnologías. Con el aumento del interés en el hidrógeno como fuente de combustible, en el 2005 se le solicitó al Consejo de Normas de NFPA que elabore un documento que abarque y determine los requisitos para las tecnologías de hidrógeno. La primera edición de NFPA 2 se desarrolló principalmente a partir de los códigos y normas de NFPA existentes, incluidas NFPA 52, Sistemas de combustible gaseoso vehicular; NFPA 55, Gases comprimidos y líquidos criogénicos; y NFPA 853, Instalación de los sistemas de energía estacionarios de celdas de combustible. NFPA 2 fue elaborada para brindar un único recurso para apoyar el diseño y aprobación de los equipos e instalaciones de hidrógeno.

Un cambio significativo se produjo cuando la versión 2013 de NFPA 52 transfirió la responsabilidad de los requisitos para el suministro de combustible de los vehículos de hidrógeno al comité técnico de NFPA 2; al comenzar con la versión 2016, NFPA 2 será la única fuente para esta información. La importancia de NFPA 2 será posiblemente mayor ya que la aprobación de los cambios en la edición 2015 de NFPA 1, Código de Incendios, y el Código Internacional de Incendios harán referencia directa a NFPA 2 para los requisitos de las instalaciones de suministro de combustible de vehículos de hidrógeno. A medida con continuamos con el ciclo de revisión para la edición 2016 de NFPA 2, algunos de los temas centrales que aborda el comité técnico incluyen la determinación de los requisitos para los cerramientos de los equipos y los garajes de reparación y el perfeccionamiento de los requisitos para los sistemas de generación de hidrógeno y el suministro de combustible de los vehículos a gas.

Las observaciones de la revisión del Panel de Seguridad del Hidrógeno sobre las tempranas aplicaciones en el mercado revelaron los desafíos enfrentados al implementar los requisitos de NFPA a los sistemas de hidrógeno instalados en cerramientos exteriores. Los cerramientos varían en tamaño; pueden ser cajas pequeñas (6 a 16 pies cuadrados, con cilindros con una capacidad total de 1,000 a 8,000 pies cúbicos de hidrógeno) utilizadas para abastecer a los sistemas de energía estacionarios de celdas de combustible, o pueden ser contenedores plurimodales de gran tamaño (contenedores para envíos de 160 a 320 pies cuadrados) que albergan equipos de generación, compresión, almacenamiento y entrega con acceso del personal. Estos cerramientos podrían incluir espacios en los que una mezcla inflamable de hidrógeno y aire podría acumularse cerca de una fuente de ignición, creando el potencial para un incendio o explosión. Si el cerramiento es lo suficientemente grande como para que ingrese una persona y la ventilación es inadecuada, la concentración de hidrógeno podría presentar un riesgo de asfixia.

Exceptuando las estructuras tales como los contenedores plurimodales de gran tamaño que podrían ser consideradas edificios, no existe un conjunto consistente de requisitos que gobiernen la construcción de cerramientos, sistemas de ventilación, sistemas de detección de incendios o pérdidas, clasificación eléctrica, y distancias de separación entre el cerramiento y otras estructuras o equipos. Y aunque dichos contenedores de gran tamaño pueden ser considerados edificios por muchos funcionarios del código, las interpretaciones a cargo de los reguladores pueden variar ampliamente, generando una inconsistencia en la aplicación de normas. Sin requisitos claros para los diferentes tipos de cerramientos, los diseñadores cuentan con muy pocas pautas sobre cómo diseñar los sistemas de seguridad, y los funcionarios del código tienen dificultad para determinar qué requisitos del código pueden aplicar a qué cerramientos.

El desafío de la certificación
La certificación del equipo es otra necesidad identificada por el panel durante su revisión de los proyectos de utilización de celdas de combustible. La definición de certificación de NFPA incluye “un sistema por el cual una organización de certificación determina que un fabricante ha demostrado su capacidad para producir un producto que cumple con los requisitos de (una) norma(s) específica(s)”. Los códigos y normas entonces complementarán este tema con la utilización de términos relacionados “certificado, aprobado, listado, y etiquetado”. Cada término presenta expresamente un significado apenas diferente que se relaciona con algún nivel de cumplimiento formalizado por parte de un tercero o, en el caso del término “aprobado”, algo que se considera aceptable para la autoridad competente. Estos términos pueden aplicarse a los componentes individuales o, en líneas generales, a los sistemas o a un montaje completo.

Sin embargo, en este momento, el proceso de certificación sugerido por el panel presenta importantes desafíos. Lo que el panel considera “certificación” probablemente resulte confusa, con respecto a la terminología utilizada por NFPA en los diferentes códigos y normas. Podrían existir dificultades para aplicar las normas de certificación o incluso la ausencia de dichas normas, así como también una falta de organismos de certificación. El proceso de certificación para los productos que sufren cambios rápidos en concordancia con las tecnologías en desarrollo también puede presentar un costo prohibitivo, y existe además, una necesidad de aclarar qué es lo que cubre la certificación en relación a una pieza del equipo, sistema, montaje o instalaciones en particular.

Los miembros del panel también plantearon sus preocupaciones con respecto a la certificación por parte de terceros, ya que consideran que en el largo plazo, probablemente resulte crítica para el éxito de la comercialización de los sistemas de celdas de combustible de hidrógeno. Los miembros del panel han señalado que la escasez de una certificación por parte de terceros coloca una carga extraordinaria sobre los proveedores de celdas de combustible, para asegurar que sus productos incluyen las medidas de seguridad automáticas o inherentes correctas. Cuando se expanda más la utilización de celdas de combustible y procesos de certificación, será importante asegurar que la certificación del producto por parte de terceros o los programas de certificación aborden de forma adecuada estas cuestiones de seguridad, y que los proveedores de celdas de combustible reconozcan su responsabilidad.

También cabe destacar que cuando no se cuenta con equipos listados, los códigos y las normas por lo general exigen una “aprobación” de dicho equipo por parte de la autoridad competente. Esto carga a las autoridades competentes con una importante responsabilidad, ya que pueden no estar familiarizados con la tecnología, carecer de los recursos para apoyar una revisión minuciosa, o no ser conscientes de que su revisión y aprobación cubren equipos no listados. Por todas estas razones, el panel ha llegado a la conclusión de que debe buscarse de inmediato una certificación por parte de terceros para estos sistemas en este tipo de utilizaciones. Además, el panel planea elaborar pautas para los proyectos que no pueden utilizar equipos listados.

En el futuro posiblemente veremos cómo la utilización del hidrógeno como una fuente de energía, impactará en varias áreas de nuestras vidas, incluyendo los vehículos que manejamos, la manera en que se almacenan los bienes de consumo en depósitos y como se los introduce en el mercado, y qué tan importante es mantener los sistemas de emergencia y comunicaciones durante interrupciones de energía. La seguridad demostrada en la producción, distribución y utilización de hidrógeno será de suma importancia para una exitosa implementación de una infraestructura de hidrógeno y la utilización generalizada de la tecnología de hidrógeno.

Debido a que las tecnologías de hidrógeno comercial están solo emergiendo ahora, se intensifica la atención que se les presta debido a la falta de familiaridad pública con estos sistemas. La pérdida de la confianza pública en las primeras etapas de este desarrollo podría retrasar de forma significativa o incluso evitar un mayor progreso en una nueva tecnología como la del hidrógeno. Por estas razones, se colocará el énfasis en la educación de los socorristas, y el Panel de Seguridad del Hidrógeno continuará identificando las iniciativas para concentrar la atención, la acción y el alcance sobre las cuestiones clave de seguridad para la utilización de estos sistemas.

Nick Barilo, P.E., es gerente de proyectos en Pacific Northwest National Laboratory, lidera el Panel de Seguridad del Hidrógeno y es miembro del Comité Técnico sobre Tecnología del Hidrógeno para NFPA 2.


El ángulo del socorrista
Se debe contar con programas minuciosos, oportunos y flexibles para capacitar a los socorristas en la seguridad del hidrógeno.
A medida que se abordan las cuestiones de seguridad del hidrógeno, se están poniendo muchos esfuerzos también en la educación y capacitación de los socorristas en los riesgos y peligros asociados con el hidrógeno y las celdas de combustible accionadas a hidrógeno.

Los materiales de capacitación para los socorristas deben abordar la gama completa de riesgos asociados al hidrógeno, incluso las características directas de los riesgos tales como la inflamabilidad y las características indirectas de los riesgos, incluyendo los circuitos eléctricos cargados y los contenedores de almacenamiento de alta presión. Los programas de capacitación también deben perfeccionar una serie de enfoques utilizados para transferir conocimiento, desde capacitación a distancia hasta capacitación práctica. Y es de suma importancia que la información que reciben esté actualizada, sea precisa y técnicamente correcta.

Más adelante este año, NFPA lanzará un nuevo programa “Capacitación de bomberos para flotas, camiones y autobuses eléctricos, híbridos y accionados a celdas de combustible”, con el fin de educar a los bomberos sobre cómo responder a los incidentes que incluyen una amplia gama de vehículos eléctricos y de combustible alternativo. El proyecto, forma parte de la iniciativa de Capacitación de Seguridad de Vehículos Eléctricos de NFPA, está financiado por el Programa de subsidios para asistencia de los bomberos administrado por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias.

Otros programas también han abordado la capacitación en las respuestas de emergencia de celdas y combustible y de hidrógeno, incluso la Capacitación en la respuesta de emergencia del hidrógeno para los socorristas del Departamento de Energía de los EE.UU. (tanto capacitación en línea como capacitación práctica), desarrollada y administrada por Pacific Northwest National Laboratory (PNNL), y un programa desarrollado para la Oficina del jefe de bomberos de California por la Asociación de celdas de combustible de California (CaFCP, California Fuel Cell Partnership). PNNL y CaFCP están trabajando para crear un depósito de información relacionada con el hidrógeno y las celdas de combustible que resulte preciso y actualizado para de esa manera evitar duplicar los esfuerzos entre los diferentes programas de capacitación de socorristas. NFPA planea utilizar esta información como parte de su nuevo programa de capacitación para bomberos. Esperamos que este enfoque ayude al gobierno y a los organismos privados a desarrollar programas de capacitación basados en un conjunto consistente de contenido y mensaje sobre el hidrógeno y las celdas de combustible.

Recursos para socorristas
evsafetytraining.org

Capacitación sobre vehículos eléctricos y accionados a combustible alternativo para socorristas

hydrogen.energy.gov/firstresponders.html
Introducción a la seguridad del hidrógeno para los socorristas

hydrogen.energy.gov/pdfs/review12/scs015_elmore_2012_o.pdf

Capacitación en respuesta de emergencia del hidrógeno para socorristas

cafcp.org
Información sobre la Asociación de celdas de combustible de California

nfpa.org/roadmap
“Reaching the U.S. Fire Service with Hydrogen Safety Information: A Roadmap” (Llegar a los cuerpos de bomberos estadounidenses con información de seguridad del hidrógeno: un mapa de ruta) es un informe elaborado por la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios.





lunes, 13 de octubre de 2014

@TecniTipsGANB #155

Todo listo

Por Fred Durso, Jr.

Una nueva norma, NFPA 4, Prueba integrada de sistemas de protección contra incendios y de seguridad humana, presenta los protocolos que deben cumplirse en la prueba integrada de los sistemas de una amplia gama de edificios.

Está Paul Dunphy verdaderamente eufórico por la publicación de la norma más reciente de la NFPA? Les damos una pista: en las placas de las matrículas de Massachusetts de su Toyota Prius se lee: "NFPA 4".

Estaba previsto que el Consejo de Normas de la NFPA emitiera en abril la NFPA 4, Prueba integrada de sistemas de protección contra incendios y de seguridad humana, como un documento de consenso, pero Dunphy, inspector eléctrico y coordinador del área de cumplimiento de la Universidad de Harvard, ha estado abogando por una apropiada “integración de los sistemas” de seguridad humana y contra incendios durante años. Todos los proyectos de construcción de Harvard actualmente se someten a alguna forma de prueba integrada de los sistemas, lo que, como sucede con las disposiciones de la nueva norma, garantiza que los sistemas interconectados funcionen según lo previsto durante un incendio y otros incidentes críticos.

La experiencia de Dunphy sobre el tema lo llevó a formar parte del Comité Técnico sobre Comisionamiento y Pruebas Integradas, que elaboró la primera edición de NFPA 3, Práctica recomendada sobre comisionamiento y prueba integrada de los sistemas de protección contra incendios y de seguridad humana, emitida en 2012. Al ver la necesidad de normalizar la sección de la práctica recomendada sobre la prueba integrada de los sistemas, el comité ha quitado este material de NFPA 3 y lo ha utilizado como base para NFPA 4, un documento de cumplimiento obligatorio que puede aplicarse en edificios tanto nuevos como existentes.

“Espero ansioso el momento en que NFPA 4 salga a la calle”, dice Dunphy, y agrega que con estas placas personalizadas recibe reacción de otros conductores de automóviles. (Incluso un conductor se detuvo a su lado para decirle a voz en grito: “¡Eh, yo también soy miembro de NFPA!”). “Ese es el documento que quiero poner en las manos de las personas que supervisan los proyectos de construcción de Harvard”, expresa. “Saben que tengo a mi cargo el tema [de la prueba integrada de los sistemas] en la universidad y el documento será de gran utilidad”.

Dunphy sabe cuáles son las inquietudes para la seguridad contempladas por la prueba integrada de los sistemas y de qué modo estas inquietudes se extienden mucho más allá de las más de 300 instalaciones de Cambridge y Boston. Al requerir que se lleven a cabo las pruebas, NFPA 4 garantiza que los edificios con sistemas integrados e interconectados alarmas de incendio, sistemas de rociadores, sistemas de comunicación de emergencias, sistemas de ascensores, sistemas de energía de reserva, sistemas de presurización de escaleras y otros funcionen según lo previsto mediante protocolos de prueba, apropiada supervisión y documentos de verificación. Si bien ni NFPA 3 ni NFPA 4 especifican cuáles son los tipos de ocupación que requieren estas pruebas, han sido previstas para edificios más complejos que generalmente incluyen algunos o la totalidad de dichos sistemas, tales como hospitales, edificios de oficinas o edificios de altura ocupaciones que se beneficiarían con procedimientos de prueba de este tipo.

Como lo expresa uno de los miembros del comité de NFPA 4, la norma garantiza que los sistemas “sean capaces de un apretón de manos aceptable entre si”.

Uno para todos
Tan simple como pueda parecer realizar un intercambio de esta naturaleza, hasta el día de hoy, no han existido protocolos normalizados para la versión del procedimiento de NFPA 4.

Esos protocolos se inician con NFPA 3, centrados en el comisionamiento, definido como “un proceso sistemático que suministra confirmación documentada acerca de que los sistemas del edificio funcionan de acuerdo con los criterios previstos, establecidos en los documentos de un proyecto y satisfacen las necesidades operativas de los propietarios”. El proceso de comisionamiento abarca todas las etapas de un proyecto de construcción, desde el diseño hasta el producto terminado, incluida la elaboración de los planos conceptuales de un nuevo edificio y la instalación de sus sistemas de seguridad humana y contra incendios. La integración de los sistemas fue originalmente un componente de NFPA 3 después de que Dunphy urgiera al comité a que considerara su inclusión. Si se lleva a cabo de manera apropiada, la prueba integrada de los sistemas tiene lugar al final del proceso de comisionamiento, una vez que todos los sistemas han sido instalados.

NFPA 3 se ha convertido en la norma de oro en Harvard, según expresa Dunphy. Dice que el comisionamiento y los protocolos de la prueba integrada de los sistemas son la “norma aceptada” para los trabajos de construcción que se efectúan en la universidad. La planificación previa de la prueba integrada de los sistemas, por ejemplo, garantiza que todos los aspectos del proceso se desarrollen sin inconvenientes. Antes de la reciente prueba de los sistemas de un edificio de altura residencial, construido hace una década en Harvard, las reuniones de planificación congregaron a funcionarios de la facultad con expertos calificados en los sistemas individuales de un edificio. “Para los propietarios de edificios, contar con la presencia de estos expertos en la misma sala, debatiendo sobre los diversos sistemas para la seguridad y sobre cómo coordinar las pruebas puede ser una experiencia invalorable”, dice Dunphy. “Todas las partes se reúnen antes de la prueba, se efectúan las asignaciones y se elabora un plan para la prueba”.

Antes de que finalice este año, Harvard habrá completado las pruebas integradas de los sistemas en más de 20 edificios nuevos y existentes, incluida una reciente prueba llevada a cabo en un edificio académico de altura en el campus de la Facultad de Derecho de Harvard. El edificio incluye cuatro niveles de estacionamiento, situados debajo de la estructura y es además anexo a una antesala comedor.

Dunphy ha sido un firme defensor de la comprensión de la necesidad del proceso y de la normalización de sus diversos procedimientos. “Es fundamental que [la prueba integrada de los sistemas] tenga su propia norma”, sostiene Dunphy. “La prueba incluye componentes que son fundamentales para la seguridad humana”.

Además de quitar el capítulo de la prueba integrada de los sistemas de NFPA 3, la edición 2015 del documento, emitida también este año, se mantendrá en gran medida similar a su predecesor, dice el presidente del comité Maurice Pilette, presidente de Mechinal Designs, Ltd., empresa de consultoría en protección contra incendios. “El comité decidió mantener el comisionamiento, que es más semejante a la concepción de un proyecto, como una práctica recomendada y crear [otro documento] para la prueba integrada de los sistemas, de cumplimiento obligatorio”, expresa. “Los responsables del cumplimiento de los códigos y los propietarios de edificios pugnaban por esto con uñas y dientes. Es mucho el dinero que se gasta en edificios de altura, y los propietarios querían que algo estuviera en su lugar” que garantice que los sistemas funcionarán en conjunto, uno con el otro.

Partes responsables
La nueva NFPA 4 también trata un importante tema que no estaba contemplado en las normas para sistemas de edificios individuales. “Ninguna de las normas para sistemas requiere que dos sistemas se sometan a prueba en el mismo momento para garantizar su correcta interconexión”, dice Matt Klaus, ingeniero jefe en protección contra incendios de la NFPA y personal de enlace para NFPA 3 y NFPA 4. “Por ejemplo, NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, no incluye dentro de su alcance la prueba de los componentes hidráulicos del interruptor del caudal de agua de un sistema de rociadores. De manera que un contratista del sistema de alarma de incendio no puede asistir y comenzar a trabajar en contacto con este equipo para disparar el sistema cuando ello no está estipulado en su contrato. Lo único que pueden controlar son sus cables y equipos. De manera similar, el contratista del sistema de rociadores no es el responsable de garantizar que los aparatos de notificación del sistema de alarma de incendio se activen. Con la prueba integrada de los sistemas, llevada a cabo cuando finaliza un trabajo, los sistemas integrados serán sometidos a prueba juntos para garantizar que todo funciona en conjunto”.

Pueden surgir inconvenientes si estas pruebas no se llevan a cabo. Un sistema de alarma de incendio y un sistema de rociadores pueden funcionar de manera separada, pero sin una conexión adecuada con el relé, un componente del sistema de alarma podría no sonar si se activa el rociador durante una emergencia. “Existe la presunción de que estos sistemas son todos sometidos a prueba como una unidad, pero en general no es así”, sostiene Pilette. “No ha habido documentación en la industria [sobre estas pruebas], salvo que alguien las haya implementado voluntariamente. Ahora cuentan con una norma que todos pueden cumplir”.

NFPA 4 establece que el propietario del edificio o un “agente a cargo de la prueba integrada de los sistemas”, con conocimientos sobre los sistemas de seguridad humana y contra incendios de las instalaciones debería llevar a cabo la prueba. Si bien no se requiere que el agente a cargo de las pruebas tenga una certificación o matrícula específica, la persona debería tener un adecuado conocimiento de todos los sistemas instalados, dice Klaus.

Aunque la norma no establece un plazo específico para las pruebas periódicas integradas de los sistemas, NFPA 4 le asigna al agente la elaboración de un plan de pruebas que debería incluir los “requisitos de las pruebas posteriores a la ocupación”. Una evaluación de los riesgos determinará los potenciales modos de falla de un sistema y el agente asignará una frecuencia apropiada para las pruebas, en función de los resultados de este análisis. La norma también enumera una serie de factores desencadenantes que urgen a que se lleven a cabo estas pruebas, en particular después de haberse hecho alguna modificación o agregado en el sistema. “Inevitablemente, durante mis sesiones en el seminario sobre prueba integrada de los sistemas, algún administrador de edificios me interrogaba sobre la prueba de un edificio existente”, dice Dunphy. “Este es mi anzuelo para explicar la prueba retrointegrada de los sistemas. Les hago saber que esta prueba está disponible y que no es un proceso doloroso”.

Durante el año pasado, Dunphy ha dado unas seis charlas sobre el tema a las comunidades de la construcción y de la ingeniería, ansiosos por obtener más información. El Instituto Politécnico de Worcester ha solicitado la presencia de Dunphy y Pilette para darle a los estudiantes de postgrado de la carrera de ingeniería en protección contra incendios, una clase sobre comisionamiento y prueba integrada de los sistemas. Dunphy también ha presentado el tema a los inspectores de edificios de Cambridge y Boston. Se ha previsto la publicación de un manual de la NFPA para fines de este año, que describirá lineamientos adicionales sobre NFPA 3 y NFPA 4 e incluirá un suplemento en el que se destacan las exitosas experiencias de Dunphy en Harvard.

“Cada vez que hablo con un grupo sobre este tema, me piden que también se lo presente a otra agrupación”, comenta. “Aquí en el campus, esto es importante, dado que se están construyendo algunos edificios complejos y de grandes dimensiones. Me siento muy afortunado de que Harvard este asumiendo este compromiso”.


Fred Durso, Jr. es gerente de comunicaciones en NFPA. Puede seguirlo en Twitter en @FredDursoJr 


lunes, 6 de octubre de 2014

@TecniTipsGANB #154

¿Por qué preguntar por qué?
Por Lucian Deaton

Dando tratamiento a cuestiones relacionadas con el uso de determinadas tierras antes de que potenciales problemas se conviertan en problemas reales

Unos años atrás, visité varios departamentos de bomberos cerca de Albuquerque, Nuevo México, para hablarles sobre la preparación para incendios forestales. A lo largo de una carretera de dos carriles con vistas épicas que se perdían entre las montañas , vi un cartel que promocionaba un nuevo desarrollo inmobiliario en el que la casa de soñada por usted y que siempre deseó tener, podía ser suya a partir de U$250,000.

Estas tierras originalmente ganaderas, y que sin remordimiento estaban siendo transformadas en un nuevo desarrollo para viajeros y jubilados, creaba literalmente una interfaz urbano/forestal (WUI por sus siglas en inglés), en la que el ganado había previamente mantenido bajo el nivel de “combustible”. Si bien existen cualquier cantidad de herramientas regulatorias o disposiciones relativas a las diversas políticas sobre el uso de la tierra y que pueden ofrecerse como método para moldear tales emprendimientos, hay una pregunta importante que a menudo no se hace, y es la que me pregunté a mi mismo mientras manejaba por la carretera: ¿Por qué están construyendo aquí?

Recientemente, Headwater Economics, un grupo con influencia en políticas relativas al uso de la tierra, llevó a cabo una cumbre de expertos en incendios forestales para dar abordaje al tema de comunidades futuras ubicadas en lo que concluyeron es el 84 por ciento de la WUI que aún está por desarrollarse. Se ofreció una lista de soluciones regulatorias y de planificación que busca tanto enmarcar estos desarrollos con disposiciones regulatorias como influir en las decisiones de planificación. Un trabajo comparable se está llevando a cabo a través de la National Cohesive Wildfire Management Strategy, (Estrategia Nacional para la Gestión Cohesiva de Incendios Forestales) y también estamos viendo la promoción de mejores prácticas en jurisdicciones que han adoptado de manera exitosa ordenanzas y reglamentaciones de códigos.

Pero aún cuando esos esfuerzos ofrecen beneficios en términos de soluciones mediante reglamentaciones y políticas, a menudo y en primer lugar, se pierde la razón por la cual las comunidades en la WUI están desarrollando este tipo de proyecto potencialmente destructivo. ¿Cómo están influyendo los modelos de desarrollo económico, los requisitos bancarios para préstamos, las prácticas de construcción, los modelos impositivos locales, los esfuerzos de planificación global y la “demanda” del consumidor, en la decisión inicial de construir?

Mientras que se ofrecen soluciones, que requieren la adopción de reglamentaciones para estos desarrollos o que trasladan el verdadero costo de los incendios a las localidades, estas no abordan con el mismo entusiasmo las razones iniciales por las cuales las localidades se empecinan en hacerlo de todos modos. Sabemos a través del estudio elaborado en el año 2011 por la Fire Protection Research Foundation (Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios) “Dando abordaje al riesgo de incendios forestales en la comunidad: Revisión y evaluación de herramientas de reglamentación y planificación,” que las localidades tienen un enfoque “a-la-carta” en lo relativo a la adopción de reglamentaciones y herramientas de planificación que se adapta a las propias necesidades de protección contra incendios forestales.

No tiene por qué ser de esta manera. La reglamentación puede ser buena, y aquellos que se desempeñan en la esfera del gobierno, dispuestos a promulgar cambios positivos mediante una reglamentación establecida persuasivamente, a menudo están en lo correcto.

En tiempos pasados, hice una maestría en planificación urbana y recursos naturales. Me he dado cuenta que el mundo de la creación e investigación de políticas, es experto en refinar lo posible, pero también en ver sus soluciones dentro del vacío de su propio diseño. Ve lo que es mejor, pero puede olvidar lo que, en la práctica, impacta sobre la realidad, como ser —que un condado rural como Nuevo México y que finalmente puede saborear el desarrollo económico y el influjo demográfico, no está pensando en incendios forestales. El desafío para aquellos de nosotros que nos movemos en el ámbito de las políticas contra incendios forestales es el de alcanzarles soluciones a los planificadores urbanos, especialistas del desarrollo económico, y otras personas, antes de que los problemas potenciales se conviertan en problemas reales.

Es nuestra responsabilidad la de identificar y proponer lo que funciona para promulgar el cambio deseado en el proceso.

Pero también es necesario que consideremos qué es lo que está influyendo ese comportamiento local inicial mediante la jugada a largo plazo y nos preguntemos por qué las comunidades toman tales decisiones en primer lugar.

LUCIAN DEATON está a cargo de los Programas para Comunidades Firewise y para Comunidades Adaptadas a Incendios en la División de Operaciones de Incendios Forestales de la NFPA.


lunes, 29 de septiembre de 2014

@TecniTipsGANB #153

Embrujado por el fuego
Por Kathleen Robinson

Un incendio, en un parque de diversiones hace 30 años, mató a ocho adolescentes y desencadenó un drama en la sala del juzgado que acaparó los titulares de las noticias y además provocó controversia dentro de NFPA. Un nuevo análisis del incendio plantea la siguiente pregunta: ¿Los rociadores podrían haber salvado a estos adolescentes?

Jack Fairchild fue criado en Browns Mills, Nueva Jersey, ubicado justo al sur de la franja que incluye la base de la fuerza aérea de McGuire y Fort Dix. Justo hacia el norte de las bases se encuentra el municipio de Jackson, hogar del parque Six Flags Adventure Park, en el que murieron ocho adolescentes, durante un incendio en la atracción del Castillo Embrujado el 11 de mayo de 1984.

El incendio tuvo lugar un día antes del cumpleaños número diez de Fairchild y él recuerda la terrible agitación que produjo entre los adultos a su alrededor el incendio cercano y las pérdidas de las vidas. “Estábamos planeando hacer un gran festejo, y la mayor parte de la discusión se centraba en si era correcto hacer una celebración”, dice. “Habíamos sufrido un incendio en nuestro hogar uno o dos años antes, que aún puedo conservar vívidamente en mi memoria. La combinación de los dos incidentes realmente me perturbó".

También lo fascinaron. Cuando llegó el momento de buscar una universidad y decidir qué estudiar, eligió el programa de tecnología en ingeniería de protección contra incendios en “Delaware Technical Community College". “Simplemente me tocó una fibra sensible”, dice.

Fairchild no estaba solo en ese sentimiento; el incendio en el Castillo Embrujado tocó la fibra sensible de mucha gente. El interés fue en parte debido a algunas de las preguntas fundamentales que surgieron de sus secuelas (principalmente como parte de un resultante juicio penal) y debido a las sorprendentes respuestas generadas por las preguntas que allí surgieron. Por ejemplo, el Castillo Embrujado no contaba con rociadores, y surgió la pregunta: ¿se habrían salvado vidas de haber habido un sistema de rociadores? Un experto dijo en los tribunales que, a su criterio, los rociadores no habrían hecho una diferencia en cuanto a la pérdida de vidas; una observación que habría sido previsible en nombre de la defensa, si no fuera porque fue hecha por el presidente del Comité Técnico sobre Rociadores Automáticos de NFPA, que en ese momento era también el presidente del Directorio de NFPA. En cambio, en un análisis del posible desempeño de los rociadores en el Castillo Embrujado llevado a cabo un año después del incendio se descubrió que los rociadores podrían haber evitado las muertes.

Ante la llegada del trigésimo aniversario del incendio del Castillo Embrujado, Fairchild, actual gerente y asociado senior de protección contra incendios y seguridad humana en Ballinger, una firma de ingeniería/ arquitectura en Filadelfia, decidió darle otra mirada al evento. Quería utilizar un modelo por computadora de avanzada, para analizar la tasa de crecimiento, los posibles tiempos de respuesta de los rociadores, tiempos de entrega de agua, índices máximos de liberación del calor y los criterios de validez del incendio para ver si podía obtener una respuesta definitiva sobre la cuestión de los rociadores. Se unió a él en el proyecto Brad Casterline, gerente de proyectos en FSC, Inc., una firma de ingeniería en Overland Park, Kansas, que contribuyó con su experiencia en la creación de un modelo de incendio y egreso antipánico.

Fairchild y Casterline presentaron los resultados de su trabajo en una charla educativa en la Conferencia y Exposición de la NFPA 2014 en Las Vegas en junio.

“Creímos que sería interesante volver a evaluar esto, considerando las mejoras en la creación del modelo durante los últimos 30 años”, dice Casterline. “El lugar era simplemente un escenario a la espera de un desastre”

El incendio y sus secuelas
El trabajo de Fairchild y Casterline es el último capítulo de una saga que comenzó con las trágicas muertes de ocho jóvenes en una tarde de primavera en 1984.

El Castillo Embrujado era una popular atracción en el parque “Six Flags”. El juego comprendía una serie de pasillos oscuros y contorneados, creados para desorientar a los visitantes y estaba poblado con visualizaciones tales como la mujer rata, el jorobado, la sala de las arañas y demás con el fin de asustar. La fachada del Castillo, con marco de madera presentaba arcos y torrecillas, cubiertos de espuma de uretano rociada y pintada, por donde los visitantes entraban y salían. La mayor parte de la atracción se desarrollaba en 16 remolques de camiones comerciales, conectados por marcos de madera y madera terciada. Los remolques albergaban dos atracciones independientes del Castillo Embrujado, exactamente iguales entre sí, que operaban de manera simultánea durante el horario pico. (Solamente uno de ellos estaba en funcionamiento la noche del incendio). Un remolque adicional albergaba una sala de control, con paneles eléctricos para la atracción y dos extintores de incendio por agua presurizada.

El interior de la atracción estaba construido con muros de separación en madera terciada y madera, con cielorrasos de madera terciada suspendidos por debajo de los techos del remolque. Los corredores estaban cubiertos con diversos materiales como madera, papel, y tela y uno estaba cubierto con espuma de poliuretano. Contaba con dos salidas de emergencia equipadas con herrajes anti-pánico y con carteles de salida iluminados. La atracción también incluía una iluminación de emergencia que iluminaría el interior en caso de una falla en el suministro de energía. No contaba con sistemas de rociadores ni alarmas de humo.

El incendio se desató unos minutos antes de las 18.30hs, cuando un adolescente de 14 años de edad que usaba un encendedor para encontrar su camino por la atracción se chocó accidentalmente con el relleno de espuma de poliuretano que cubría un muro y éste comenzó a arder. Intentó apagar las llamas pero fracasó. Según un informe de la investigación elaborado por John Bouchard, en ese entonces vicedirector de división de la División de Servicios de Ingeniería de NFPA, el joven "aparentemente siguió por el Castillo" sin avisarle a nadie del problema.

Había aproximadamente 30 personas en la atracción cuando comenzó el incendio. Algunos se enfrentaron al humo y se dirigieron de inmediato a las salidas, mientras que otros creyeron que era un efecto del Castillo Embrujado; un grupo de visitantes aparentemente vio el incendio en su etapa inicial y “observó lo real que parecía la ilusión”, según el informe de Bouchard. Los muros cubiertos de espuma comenzaron a arder, y el fuego, alimentado por la madera terciada y otros materiales, se propagó con rapidez. Según el informe de la investigación tres minutos y medio después de iniciarse el incendio se produjo una combustión súbita generalizada y en pocos minutos más la atracción completa estaba envuelta en llamas.

A las 18:35 horas un empleado del Castillo notificó a la brigada de incendios de Great Adventure de lo que ocurría. . Ya en camino, el jefe de los bomberos divisó el denso humo y le dijo a la seguridad del parque que notifique al Departamento de Policía del municipio de Jackson para comenzar a implementar el plan de ayuda mutua del parque. El denso humo les impidió a los bomberos del parque avanzar hacia la atracción, y comenzaron un ataque defensivo por la parte trasera.

Dos compañías de bomberos voluntarios llegaron algunos minutos antes de las 19.00 hs. y tampoco pudieron avanzar hacia la estructura, que comenzó a consumirse con rapidez. Una visita del parque le dijo a los periodistas, “En 20 minutos, el edificio parecía incendiado por completo", “No había nada allí”. Para el momento en que se declaró que el incendio estaba bajo control, eran las 19.45 horas y habían asistido y llegado al lugar 15 compañías de ayuda mutua con 300 bomberos. Se encontraron muertos a ocho adolescentes, de entre 15 y 19 años de edad, víctimas de la inhalación de humo e intoxicación por monóxido de carbono. Siete de ellos estaban en el mismo corredor.

Cuatro meses después del incendio, el estado de Nueva Jersey acusó a Great Adventure, Inc. y su compañía matriz, Six Flags Corp. de homicidio culposo agravado, al igual que a los dos gerentes del parque. Según el diario The New York Times, la acusación “culpó a las compañías de tener una conducta “imprudente” alcanzando una “indiferencia extrema por la vida humana” por no haber tomado las medidas adecuadas de prevención contra incendios”.

En el juicio, comparecieron como testigos de la defensa, Chet Schirmer, presidente de Schirmer Engineering Corporation y a su vez presidente del Comité Técnico de NFPA sobre Rociadores Automáticos y del Directorio de la NFPA, junto con Rolf Jensen, presidente de Rolf Jensen and Associates. Dispararon un aluvión de controversias en la industria de protección contra incendios, cuando dijeron en los tribunales que, a su criterio, los rociadores habrían salvado parte de la propiedad, pero que no habrían salvado la vida de los ocho adolescentes que murieron en el incendio. Schrimer también dijo en los tribunales, que los detectores de humo y calor "no habrían servido en este edificio". (Para mayor información sobre el testimonio de Schrimer y la reacción de la NFPA, visite la historia en línea en nfpa.org/hauntedcastle.)

Schrimer basó su opinión en las presunciones sobre el modo en que se desarrolló el incendio y los resultados de la prueba de incendio previa. Asimismo supuso que cualquier sistema de rociadores instalado en la atracción habría sido un sistema de tubería seca, que, al ser activado, demoraría un poco más en descargar el agua que un sistema de tubería húmeda.

“Si el sistema de rociadores no opera con la rapidez suficiente o si el agua no alcanza la altura suficiente en los muros… no se puede controlar la supervivencia de las personas en el espacio de origen”, declaró ante los tribunales. “En otras palabras, es necesario que el agua alcance la altura suficiente en los muros para evitar la propagación del fuego, y es también necesario que el rociador opere lo suficientemente rápido como para derribar el fuego y mantener así los límites de validez en ese espacio de origen”.

Bouchard de NFPA, atestiguando en representación de la acusación, dijo que los rociadores o las alarmas de humo podrían haber permitido que se detectara el incendio en una etapa más temprana, tal vez permitiéndoles a las víctimas escapar (ninguna de ellas fue encontrada en la habitación de origen del incendio). "Se habría detectado el fuego antes y tal vez se hubiera controlado hasta alcanzar una situación válida”, le dijo al tribunal.

Después de un juicio de ocho semanas y 13 horas de deliberación, el jurado declaró la no culpabilidad de Great Adventure Inc. y Six Flags Corp.

El incendio en el Castillo Embrujado provocó varios cambios importantes en NFPA 101, Código de Seguridad Humana. A la edición 1988 se agregó una nueva sección titulada “Cláusulas especiales para los edificios especiales de entretenimiento”. En ella se exigió que cada edificio especial de entretenimiento, como el Castillo Embrujado, esté protegido en su totalidad por un sistema de rociadores automáticos correctamente aprobado, instalado y mantenido. Si el edificio fuera portátil o movible, el “suministro de agua del rociador podría abastecerse por medios temporarios aprobados”.

En el caso de que el edificio de entretenimiento tuviera niveles bajos de iluminación, el código exigía que estuviera equipado con un sistema de detección de humo, cuya activación haría sonar una alarma en "una ubicación de las instalaciones atendida en forma constante ". La activación del sistema de detección de humo o del sistema de rociadores “causaría un aumento en la iluminación de los medios de egreso” y silenciaría los “sonidos e ilustraciones confusos o conflictivos”.

Con el correr de los años estos requisitos han sido perfeccionados y ampliados, pero su objetivo sigue siendo el mismo que cuando se los ingresó por primera vez en el código. Pueden encontrarse en el Capítulo 12, “Ocupaciones nuevas para reuniones públicas” y en el Capítulo 13 “Ocupaciones existentes para reuniones públicas” en la edición actual del Código de Seguridad Humana. (Para mayor información sobre los cambios en el código generados a partir del incendio del Castillo Embrujado, visitar nfpa.org/hauntedcastle.)

El primer análisis de los rociadores
En respuesta al veredicto, y considerando que resultaba difícil creer que un sistema de rociadores no habría hecho diferencia, el directorio de la Asociación Nacional de Rociadores de Incendio (NFSA, National Fire Sprinkler Association) le solicitó a Russell P. Fleming que elaborara un análisis del desempeño esperado de los rociadores para ver si éste respaldaría la opinión de Schirmer.

Fleming, quien posteriormente trabajaría en el Consejo de Normas de NFPA y su Directorio y que escribió una columna durante muchos años para esta revista, comenzó la evaluación del testimonio. Encontró en el mismo lo que consideró, fueron tres errores significativos por parte de los peritos nombrados por la defensa; en tanto a sus presunciones sobre la propagación del fuego y el potencial desempeño de los rociadores durante el incidente.

En primer lugar, Fleming observó que ellos supusieron que un ventilador de escape habría llevado el calor hacia afuera del compartimento de origen durante el primer minuto posterior al inicio del fuego hasta que fallara. Los testigos entonces reiniciaron el incendio como un pequeño incendio en lugar de reconocer que, para ese entonces, habría crecido lo suficiente como para activar los rociadores. También cuestionó la presunción de la defensa sobre el hecho de que una vez abierta el agua, habría demorado un minuto completo en alcanzar los rociadores en el sistema de tuberías secas. Observó que esto sugirió que el retraso se basó en el tiempo tradicional máximo de entrega de agua en una prueba que simulaba la apertura de un único rociador, y no que el tiempo de entrega de agua habría sido considerablemente menor si se abrían varios rociadores, como lo habrían hecho dado el rápido crecimiento del incendio en el Castillo Embrujado. Por último, Fleming cuestionó la presunción de que los rociadores estándar habrían respondido con demasiada lentitud y que el agua no habría alcanzado la altura suficiente sobre el muro para detener la propagación del fuego. En base al trabajo realizado en el desarrollo de rociadores residenciales, Fleming cree que los rociadores han probado sus capacidades exitosamente en espacios con geometrías similares.

Utilizando las presunciones de la defensa en combinación con los métodos cuantitativos a su disposición en ese momento, Fleming analizó el posible desempeño de rociadores automáticos en el incendio del Castillo Embrujado. En su informe final, “Análisis del potencial desempeño de rociadores de incendio en el incendio de Great Adventure”, Fleming llegó a la conclusión de que “a pesar de que posiblemente se habrían desarrollado condiciones peligrosas dentro de la propia habitación de origen antes de la entrega de agua, las condiciones peligrosas no se habrían expandido hacia afuera de la habitación de origen, y posiblemente se habría mantenido el egreso seguro desde las instalaciones". En resumen, “es probable que se hubieran podido evitar las muertes".

El informe de Fleming fue publicado en la revista “Sprinkler Quarterly”, y los abogados del demandante se contactaron más tarde con la NFSA para consultar si podían utilizarlo como apoyo en sus juicios civiles. No obstante, la mayoría de los juicios civiles se resolvieron de forma extrajudicial y Fleming no sabe si el informe tuvo algún rol en las negociaciones.

El nuevo análisis de los rociadores
Años después, mientras leía sobre el modelo del incendio, Fairchild se topó con el informe de Fleming. Su contenido lo fascinó. “Fleming condujo un excelente análisis basado en las herramientas disponibles en ese momento", dicho Fairchild. “Me di cuenta de que había realizado un trabajo preliminar que permitía realizar una gran comparación: marcó el camino, y nosotros retrocedimos sobre sus pasos”.

Para su análisis, Fairchild y Casterline utilizaron modelos computarizados, testimonios de la sala del juzgado y cualquier otra información que encontraron. Junto con capacidades de estimación inmensamente más poderosas que las de Fleming, ellos pudieron utilizar para el modelo una herramienta mucho más avanzada, conocida como el simulador de dinámica de incendios (FDS, fire dynamics simulator), un software que podía representar la interacción de varios fenómenos de incendios. Este software es conocido como un “modelo de incendio”, en el que se ingresan al modelo los objetos físicos, incluso las obstrucciones, ventilaciones, ventiladores y las personas y se les asigna las propiedades correspondientes. Se ejecuta la simulación y los algoritmos en el modelo representan los diferentes efectos del incendio (hidrodinámica, combustión, conducción, supresión y detección del calor y más) que influyen unos sobre otros. Los modelos de Fleming, por comparación, pueden representar solo una variable de los fenómenos del incendio a la vez. Fairchild describe el FDS, junto con un modelo de evacuación que lo acompaña y que contiene algoritmos de validez, como “una herramienta con la que Russ solamente pudo soñar”.

El FDS no incluye un modelo de entrega de líquidos, no obstante, Fairchild contrató la ayuda de Mike Mahomet de Tyco, que posee la patente del software de tiempo de entrega de líquidos de Tyco, SprinkFDT, actualmente el único software en el mercado, certificado por UL, para estimar los tiempos de activación del sistema de rociadores de tubería seca.

Fleming comenzó por determinar que para alcanzar una combustión súbita generalizada en el área de origen del incendio se requiere como mínimo un incendio de 6 mega watts. Combinó esta información con el testimonio del juicio para llegar a la conclusión de que era adecuada una curva de crecimiento del incendio ultra rápida. Fairchild y Casterline aceptaron el índice de combustión establecido por Fleming sobre el incendio modelo ya que creyeron que había muchas incógnitas como para intentar predecir dicho índice. Utilizando el FDS, pudieron pronosticar mejor el momento en que el incendio de diseño quedaría limitado en oxígeno. Fleming luego comparó los datos de la prueba residencial para confirmar que los muros combustibles pudieran crear un incendio de 6 mega watts. Fairchild y Casterline estuvieron de acuerdo.

Fleming no pudo realizar el modelo de la supresión, extinción o control del fuego pero sí tenía una herramienta denominada DETACT-QS (la sigla hace referencia a la activación del detector) que computa el tiempo de activación del detector de calor (rociador) en base al índice de tiempo de respuesta del rociador, la temperatura nominal y el espacio, en sintonía con el índice de liberación de calor y la altura del cielo raso. “Es fabuloso para realizar una estimación aproximada sobre la activación del detector inicial”, dice Fairchild, “pero más allá de esto entran en juego otros efectos ”. . . Un incendio es una reacción compleja en la que una variable puede tener una gran influencia sobre otra. Debido a que el incendio se ubicó sobre un muro, DETACT aumentó el índice de liberación del calor por un factor de dos. Con el fin de representar el ventilador de escape en el área de origen, la curva del índice de liberación del calor que Fleming ingresó en DETACT supuso que se removió la totalidad del calor hasta 100 segundos en el incendio. Fairchild y Casterline hicieron el modelo del ventilador de escape directamente en el FDS.

Utilizando los datos previamente desarrollados y el testimonio del perito para ubicar los rociadores, Fleming estimó los tiempos operativos del rociador de tubería seca. Fleming únicamente pudo estimar los tiempos operativos antes de la entrega de agua (DETACT no pudo hacer el modelo de la supresión) pero Fairchild y Casterline pudieron realizar el modelo de los rociadores directamente en el FDS. En el FDS, el tiempo de entrega de agua incluyó un retraso programado basado en los tiempos producidos por SprinkFDT. Fleming utilizó un programa por computadora desarrollado por Factory Mutual para determinar el tiempo de viaje de la válvula de la tubería seca, lo que Fairchild y Casterline también acompañaron con SprinkFDT. Fleming determinó las densidades de descarga del rociador, y Fairchild y Casterline las confirmaron.

Fleming revisó su índice de implementación del rociador y los datos del patrón de distribución de agua a comparación de la prueba a escala completa de una casa rodante que había sido sometida a un incendio hasta alcanzar casi una combustión súbita generalizada, y llegó a la conclusión de que la descarga del rociador habría suprimido el fuego. Fairchild y Casterline crearon el modelo de los índices de implementación del rociador y los patrones de distribución del agua directamente en el FDS, y coincidieron en que los rociadores habrían aplicado agua a un índice suficiente y con un patrón de distribución que habría suprimido el fuego.

Sobre el tema de la supresión de los rociadores y su impacto sobre la seguridad humana, no obstante, Fairchild y Casterline se enfrentaron a una dificultad. Para determinar el impacto del control del rociador sobre la seguridad humana, Fleming hizo referencia una vez más a los datos de la prueba y llegó a la conclusión de que, si se hubiera evitado la combustión súbita generalizada, no se habrían desarrollado condiciones que suponen un riesgo de vida en áreas remotas al incendio, tales como aquellas en las que se encontraron ocho jóvenes muertos.

Utilizando el FDS, Fairchild y Casterline midieron los valores de depleción del oxígeno y monóxido de carbono. Pero si bien acordaron con Fleming que el control por rociadores hubiera sido efectivo, observaron que el tiempo de activación era mucho más complicado de predecir. En su análisis, el tiempo de activación dependió en parte de las propiedades de la espuma y madera terciada, tales como la densidad, niveles de hidratación, la superficie de la espuma, la especie de madera de la madera terciada, entre otras. “La predicción de los tiempos de activación de los rociadores depende en gran medida del índice de crecimiento del fuego, y DETACT no tiene la capacidad para realizar el modelo de esto”, dice Fairchild. “Esperábamos encontrar una prueba irrefutable, pero pareciera no existir ninguna. En cambio, podemos ofrecer probabilidades”.

Igualmente resalta que el juego no está perdido. “Aún lo estamos estudiando”, dice. “No brindaré una conclusión definitiva hasta el 10 de junio. Pero incluso ni siquiera para esa fecha todavía”.

Resultado final: Hasta ahora, al menos, incluso con toda la tecnología de punta, Fairchild y Casterline no pueden brindar una respuesta definitiva a la pregunta: “¿Los rociadores habrían evitado la muerte de los ocho adolescentes en el Castillo Embrujado en 1984?" Es simplemente tan difícil como decir si la opinión de Schrimer era incorrecta. “Nunca podremos replicar las condiciones exactas de esa noche hace 30 años”, dice Casterline. Las respuestas yacen en las sombras.

“A veces los rociadores son considerados como un santo remedio que puede resolver casi cualquier problema en la protección contra incendios", dice Fairchild. “Son en realidad simplemente una pieza del rompecabezas total de la seguridad del edificio, y dependen de las otras piezas a las que se adjuntan. Al igual que los cinturones de seguridad y los airbags son componentes críticos para la seguridad en un automóvil, estos no se desempeñarían tan bien si se los conectara a un automóvil sin motor".

Esa es una opinión con la que Chet Schirmer probablemente estaría de acuerdo.

Kathleen Robinson es gerente de operaciones editoriales para NFPA Journal.